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Jacobo Rivero, Coordinador de "Radio Carmena": "No soy chavista. Me reconozco como ex alumno del Ramiro de Maeztu y socio del Estudiantes"

El Coordinador de “Radio Carmena”, Jacobo Rivero
El Coordinador de “Radio Carmena”, Jacobo Rivero VP

Una emisora madrileña con vocación de servicio público. En torno a un doble eje de información cultural y formación periodística. Estos son los ambiciosos objetivos de la renacida emisora de radio municipal de Madrid, ahora llamada Radio M21 (por el número de distritos de la capital española). Tras largos meses de preparación, el lunes 26 de septiembre, en plena agonía socialista, la emisora situada en el Palacio de Cibeles arrancaba en fase de pruebas.

Impulsada por Enrique Tierno Galván en los ochenta, la radio municipal de Madrid −ubicada entonces cerca de Carabanchel− tuvo una existencia irregular, entre el vacío legal y la regularización, desapareciendo en 2004 por una serie de casos de corrupción relacionados con cursos de formación. En la década de los noventa la emisora se llamó Onda IMEFE −siglas del Instituto Madrileño de Empleo y Formación Empresarial−, pasando por allí Alfredo Menéndez, Mónica Carrillo, Pepa Bueno y varios profesionales que luego han sido relevantes en la historia de la radio. En 1998 el alcalde Álvarez del Manzano inaugura unos nuevos estudios, explicando que durante un viaje a Estados Unidos en un atasco ha oído la emisora municipal de Los Ángeles y que hay que inaugurar algo así en Madrid. Su intención era que el 88.6FM −dial que se mantiene para M21− fuera "el hilo de la ciudad".

La nueva radio municipal de Madrid ha soliviantado a los medios españoles conservadores, que la han bautizado como "Radio Carmena". El proyecto lo encabeza el periodista Jacobo Rivero, autor de dos libros polémicos, Conversación con Pablo Iglesias (Turpial, 2014) y Podemos. Objetivo: Asaltar los cielos (Planeta, 2015), que le han convertido, alternativamente, según la procedencia de la información, en el podemólogo de referencia o en un chavista peligroso.

-Parece usted más sorprendido que preocupado ante este revuelo mediático generado en torno al proyecto.

-Ninguno de nosotros, ni siquiera Luis del Olmo, padrino del proyecto, lo imaginábamos. En España ahora mismo todo es susceptible de prender un fuego.Los dos libros sobre Podemos los hice por encargo de las editoriales respectivas. No creo que se pueda acusar al Grupo Planeta de partidismo. También tengo una biografía de Fernando Romay y no soy del Real Madrid, así que no se puede asegurar que escribir un libro sobre algo o alguien sea estar necesariamente a favor. Otra cosa es lo que yo pueda opinar de la derecha y de la izquierda, pero en ningún caso soy chavista. Las únicas identidades fuertes en las que me reconozco son ex alumno del Ramiro de Maeztu y socio del Estudiantes”.

-La financiación que Manuela Carmena ha asignado a Radio M21 ha recibido críticas en varios medios. El presupuesto de 700.000€ para 2016 se va a ampliar a un millón en 2017 y se ha publicado en el periódico ABC que Radio 21 va a dedicar 600.000€ a tertulias políticas.

-Hemos sacado siete plazas a concurso público. Los requisitos son exigentes: diez años de experiencia en radio y un currículum contrastado, con recorrido como para trabajar con una redacción amateur y tutelar aspectos de estilo y de redacción que, en otras radios como la Ser, la COPE o Punto Radio, por ejemplo, no requerirían tanta atención. En cuanto a ese dinero que mencionas, es para gastos de producción y de contratación de colaboradores, que no son tertulianos, porque no tenemos pensado un formato de tertulia política, como aseguraba el ABC. Si del 25 de octubre al 25 de noviembre tenemos el Festival de Jazz de Madrid, necesitaremos un profesional que nos lo cuente. Como necesitaremos personas que sepan de flamenco, por ponerte un ejemplo obvio. Para una colaboración semanal de este tipo no se puede contratar de manera permanente, como a los que cubran las siete plazas, que van a trabajar 37 horas semanales”.

-¿Qué es exactamente una radio escuela?

-Una emisora que permite a los estudiantes que pasen por aquí añadir a su currículum un certificado de buena formación y buenas prácticas, cosa relacionada con las universidades que colaboran en el proyecto, la Complutense, la Autónoma, la Carlos III y la Rey Juan Carlos; y con la propia calidad que genere la Agencia de Empleo en sus cursos.

-En España existen 240 emisoras municipales, la más importante la de Barcelona, reconocidas por el Ministerio de Industria.

-En muchos otros lugares de España ya había emisoras dedicadas a contar los relatos culturales locales. Al ponernos a investigar un poco por el mundo, nos dimos cuenta de que en Nueva York hay una emisora histórica, mítica, que es pública, como sucede en Los Ángeles y en Buenos Aires también. Unas son más institucionales y otras menos, pero M21 pretende reunir las narrativas que ya se habían producido en estos 30 años al hilo del 88.6FM, que era un dial histórico.

-La Radio Pública de Nueva York, la WNYC, es la emisora más escuchada de Estados Unidos, premiada año tras año por la calidad de su programación. Pero esta se mantiene con contribuciones de oyentes, directas o a través de productos que la emisora vende y cuyos beneficios se destinan a su mantenimiento.  Es una gran diferencia respecto de Radio M21, ¿no le parece?

-Nuestro relato tenía que ver con la emisora pública de Nueva York, a la que escribimos, por el prestigio adquirido entre la ciudadanía y por la trayectoria de radio cultural, porque luego es cierto que su parrilla y su programación no se parecen. Digamos que de cada emisora pública que tuviera que ver con las ciudades y con el relato cultural nos hemos quedado con algo. En Estados Unidos hay una Ley de Mecenazgos que es muy importante. Yo estuve en los estudios de Manhattan ubicados en la planta de un edificio que compró un inversor privado y de alguna forma la cedió.

-Pero es que la PBS estadounidense, la televisión pública, también se mantiene con suscripciones y donaciones de los espectadores, cosa que les obliga a mantener unos estándares elevados de calidad. Una radio subvencionada es precisamente lo opuesto.

-Absolutamente cierto, porque aquí no tenemos una Ley de Mecenazgo como la suya. Pero allí el ciudadano sí la percibe como pública.

-Bueno, ambas llevan la palabra "public" en el nombre. La WNYC es la New York Public Radio y la PBS es Public Broadcasting Service. Pero en Europa la palabra “público” conlleva subvención, mientras que en Estados Unidos no.

-Nosotros nos hemos fijado en la de Nueva York por el prestigio y ciertos contenidos, pero sobre todo nos interesaba de cara al futuro la posibilidad de aportaciones, que en este caso no serían de personas individuales ni mecenazgos, sino patrocinadores. De hecho, ya tenemos algunas propuestas encima de la mesa. Hay muchas fundaciones que llevan a cabo una labor social en la ciudad, que ya nos han llamado para colaborar. En cuanto a Barcelona, cuando fuimos allí nos sorprendió el nivel de aceptación de los diferentes grupos políticos de que existan una radio y una televisión municipales.

-En la Barcelona actual el autobombo parece dar carta de naturaleza a todo proyecto local.

-Pero es curioso que en un ayuntamiento con tantísima fragmentación, porque creo que tienen siete grupos políticos diferentes, todos se hayan puesto de acuerdo en esto. En cuanto a Madrid, es una ciudad que se puede comparar, o que se debería comparar, con Londres, Nueva York o Los Ángeles. La oferta cultural madrileña es tan descomunal como pueda ser la de cualquier otra gran capital de mundo. En ese sentido, queremos ser muy ambiciosos.

-Por cierto, la WNYC tiene un programa llamado “On the Media” donde se critica semanalmente el modo en que los medios han cubierto los eventos más recientes de la ciudad de Nueva York, tocando temas como la censura, la libertad de expresión, y la neutralidad informativa. ¿Hay alguna posibilidad de hacer algo parecido en M21?

-Creo que vivimos en un momento en que la piel es tan sensible para determinados contenidos, para bien o para mal, que es difícil que la autocrítica periodística, propia y ajena, se pueda hacer en una radio como esta. Y lo mismo con el humor político, que no tendría por qué hacerse con tertulianos, por cierto. Pero el momento en el que estamos es más interesante contar la exposición del Bosco en el Prado que meternos en otras materias que puedan ser diseccionadas en otro lugar.

-Las emisoras de radio actuales tienen una forzosa sinergia con todo el espectro de formatos de comunicación actuales. ¿Cómo va a ser la interacción de Radio M21 con las redes sociales?

-Aquí también rescatamos un concepto de Ruiz-Gallardón que en 2004 ya hablaba de "transmedia". Por las conversaciones que hemos tenido con gente de Estados Unidos, es que ahora mismo una radio puede estar en mensajes de WhatsApp, Telegram, analógico, digital y hasta papel. Queremos que el equipo de redes sea muy interactivo en todos estos formatos.

-Hablando de redes, en Twitter se dice que si usted hubiera sido un becario de ABC no le hubieran dado este puesto. Es cierto que las siete plazas fijas de Radio M21 se han sacado a concurso, pero su cargo no.

-He publicado en ABC, en El País, en Contexto, en Mundo Deportivo e incluso en EsModa. Está bien que se me critique la adhesión, no pasa nada, pero a quien habría que preguntarle es, en su momento, a Rita Maestre, que decidió en su momento que mi perfil encajaba en Madrid Destino. Es cierto que he sido enviado especial de TeleSUR, pero he trabajado en otras productoras, en cine y demás. Tengo la conciencia tranquila en cuanto a mis méritos profesionales. En su momento el libro Conversaciones tuvo buenas críticas, entre otras de Miguel Ángel Aguilar y Manuel Jabois. El libro de Planeta lo ha citado Joaquín Estefanía en Estos años bárbaros como texto interesante, útil, en fin.

-¿Y qué posibilidades tiene un intelectual, periodista o artista conservador, “facha” dirían algunos, de entrar como colaborador en esta emisora?

-La persona más implicada en este proyecto desde el principio ha sido Luis del Olmo, que no creo que sea una persona significativamente de izquierdas. Este proyecto lo presenté en mayo a los cuatro grupos políticos y me he reunido con Esperanza Aguirre, con Begoña Villacís, con Purificación Causapié y con Rita Maestre en la misma lógica de contar un mismo relato. Es un proyecto de emisora escuela con 80% de contenidos culturales en que la parte formativa, como tuvo Onda IMEFE, está acompañada por unos profesionales de suficiente prestigio como para que esa formación sea lo más completa posible.

-¿En esa reunión alguna de las personas que menciona se opuso al proyecto?

-Esperanza Aguirre dijo que el proyecto no debería incluir informativos de actualidad política, cosa que nos pareció correcta. Las demás no pusieron ninguna pega. Después han surgido objeciones del PSOE y de Ciudadanos, que son bienvenidas si sirven para mejorar el proyecto, para estabilizarlo, incluso para que salga a concurso la plaza de director. A día de hoy no está cubierta, porque yo soy el coordinador de un convenio, aunque desde Madrid Destino ponemos el dinero y los contenidos, con lo que tiene un cierto sentido. Madrid Destino gestiona el Teatro Español, Matadero, Conde Duque, Circo Price y el Teatro Fernán Gómez. Si mañana se estrena una obra de Calderón, queremos que nuestros estudiantes lo cuenten. ¿Eso es político? Pues no.

-Cuando dice que “no va a haber ni un minuto para la política a no ser que los partidos lo acuerden”, ¿a qué se refiere?

-No se descarta que se pueda hacer, por ejemplo, un debate sobre el Pleno del Ayuntamiento. Los plenos municipales tienen un número de visitas en YouTube de 170 personas. Me parece dramático que los plenos del Ayuntamiento de Madrid, donde se están tomando decisiones que nos afectan a todos, tengan en streaming 170 visitas, en una ciudad de tres millones y medio de habitantes. Los grupos políticos podrían hacer un debate o un resumen de los temas tratados en el pleno. O que, como se hace en Barcelona, los políticos vengan a contarnos cuál es la música que escuchan y demás. Pero no depende de mí, sino de los grupos políticos.

-Entonces, en un ayuntamiento como el de Manuela Carmena, que se percibe como politizado, debe descartarse toda connivencia o intento de apropiación por parte de un partido como Podemos.

-Creo que hay que tener mucho cuidado con eso. No tengo ninguna relación orgánica con ningún partido político, ni quiero tenerla por la parte que me corresponde como coordinador del convenio entre las tres partes. Creo que eso sería una verdadera lástima, sea Podemos o quien fuere.

-Pero cualquier medio público, como sucedió con Telemadrid en época de Esperanza Aguirre, tiende a la propaganda. ¿No resulta llamativo que sea Aguirre la más escandalizada con este proyecto?

-Si se rebasara el ámbito cultural, cosa que está por ver, debemos hilar tremendamente fino, y eso ya no me concernirá a mí, porque se puede caer en la tentación, como les ha ocurrido a muchos medios públicos, es cierto, de ser órganos de propaganda del partido que esté en el gobierno o de otros partidos que estén presionando por detrás. Eso sería un fracaso del proyecto, sin duda. En España se tiende al estereotipo. Clint Eastwood, director de contrastada experiencia y votante del Partido Republicano, hizo una película sobre Charlie Parker, músico de jazz que me fascina.

-Eastwood incluso apoya a Trump, pero esa es otra historia. Es verdad que en Estados Unidos no se exigen carnés políticos como en España.

-Efectivamente. En Madrid tenemos el "Festival Internacional de Jazz", en el Conde Duque y en el Fernán Gómez, que es un evento importante. ¿Eso tiene una connotación política? No creo. Yo parto de la idea de que la cultura es un derecho humano. En España hay una mentalidad abusiva de vincular al artista con su obra. A Wynton Marsalis se le considera un conservador, porque es partidario del jazz tradicional, y no tengo ni idea ni me importa a quién vota. En Estados Unidos ciertos jugadores de baloncesto hablan abiertamente de su apoyo a Obama y nadie les critica por eso. En España un artista cuya obra es de una calidad indiscutible puede versecuestionado por su trasfondo político. Federico García Lorca es un personaje universal de nuestra cultura y en España está encasillado.

-Radio M21 tiene como eje triple la cultura, la formación y el servicio público. ¿Cómo se articula cada uno de los tres?

-Una de las plazas que ha salido a concurso es la de jefe de redacción o coordinador de contenidos, que es el que da cuerpo a todo lo que va llegando para colocarlo en una parrilla, pero el 80% de los contenidos tienen que ver con Madrid Destino y hay que articularlo con los equipos de comunicación de cada centro cultural. Si Vargas Llosa presenta mañana un libro, aunque no sea en un centro de los municipales, digamos en la Central o en el Corte Inglés o en la librería Rafael Alberti, el interés cultural de un Nobel presentando un libro en Madrid es difícilmente discutible. El área de portavoz es todo lo que tiene que ver con servicio público y es la parte más bonita porque es a coste cero, dando voz a los funcionarios con experiencia en radio que ya están en este ayuntamiento. Compartiremos información con otras emisoras de radio, sobre tráfico, emergencias, niveles de polución en la ciudad, apertura de piscinas, horario de instalaciones deportivas y demás. Y la parte que tiene que ver con la agencia para el empleo es la estrictamente formativa: una bolsa de trabajo, procesos de formación, un curso de técnico de radio que dará un certificado de profesionalidad.

-En la era audiovisual, ¿la radio tiene buena salud?

-En el último EGM [Estudio General de Medios], la radio ha subido. En Estados Unidos en formato podcast y a la carta, es un medio que está en una situación muy buena. El New Yorker, el New York Times y un buen número de universidades públicas están haciendo sistemas de podcast. De hecho, tuvimos una reunión con una empresa que trabaja con podcast en castellano exclusivamente para el mercado de Estados Unidos.

-Ha firmado usted un acuerdo con la radio de Naciones Unidas, para que les facilite documentales sonoros de su archivo. ¿Cuándo se pondrá eso en marcha?

-Escribimos a la radio de Naciones Unidas, que hace podcasts que distribuye en emisoras. En base a tus criterios puedes usar sus podcasts. Es un organismo con bastante consenso social como para que fuera interesante añadir esos contenidos, sobre todo en este primer momento. El lunes del estreno de Radio M21 emitimos uno de sus reportajes sobre chicos en Paraguay que reciclan basuras para la construcción de instrumentos musicales. Tendremos mucho contenido con esa misma lógica. La Universidad CUNY de Nueva York también nos propuso colaborar con contenido específico para nuestra emisora, en que nos contaran cómo es la vida en una universidad pública de Estados Unidos. Esto es un año de trabajo. No es que hayamos dicho: "Venga, vamos a encender el transistor". Las reuniones con los grupos políticos fueron en abril y mayo.

-¿Desde el punto de vista personal, este es el proyecto más ambicioso al que se ha enfrentado?

-Bueno, como decíamos, en España se tiende a estereotipar todo mucho. Estuve como enviado especial varias veces en Oriente Medio y digamos que no es moco de pavo, porque a ambos lados del checkpoint la cosa estaba complicada. También doy mucha importancia a escribir un libro, que no es un reto sencillo. Parto de la base de que trabajar en el Ayuntamiento de Madrid no es representar a un partido político ni nada parecido. Es hacer un servicio público y mi obsesión es que resulte útil como tal. Esto es un reto, pero hubo y habrá otros retos apasionantes.


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