Tecnología

La jugada maestra de la china DeepSeek: mejora su IA con talento americano por el que no paga

EEUU limita el uso de su Inteligencia Artificial mientras China la abre, gratis o a bajo coste, a empresas y particulares

  • Imagen creada con Inteligencia Artificial (Grok 2)

La aplicación de Inteligencia Artificial china DeepSeek sacudía ayer en bolsa a las grandes empresas tecnológicas norteamericanas. Vieron desplomarse en cuestión de minutos el valor de sus acciones por el meteórico ascenso de las descargas de la app de IA en la tienda de aplicaciones de iPhone (AppStore), que conseguía el sorpasso sobre su más inmediata competidora, la estadounidense ChatGPT, desarrollada por Open AI.

Se trata de una noticia de mucho calado en el tablero geotecnológico internacional. La caída en bolsa es lo de menos porque seguramente más pronto que tarde se recuperará el terreno perdido, pero el mensaje es demoledor para el Gobierno de Donald Trump, en el que el multimillonario y emprendedor Elon Musk tiene mucho que decir. Los escasos 16 días que han pasado desde que DeepSeek fue colgada en la AppStore han sido suficientes para dar la vuelta al calcetín. Trump y Musk han visto pasar por la derecha y de la noche a la mañana a la empresa china en el momento en el que más alardeaban del músculo tecnológico norteamericano, además de anunciar a los cuatro vientos una inversión de 500.000 millones de dólares para impulsar la IA.

A la investidura de Donald Trump acudieron formalmente y rindiendo pleitesía el propio Elon Musk (Tesla), Mark Zuckerberg (fundador de Facebook) y Jeff Bezos (padre de Amazon). La irrupción de DeepSeek parece casi un mensaje teledirigido desde Pekín, tras los hechos antes comentados y los tambores de compra de TikTok por parte de Elon Musk o de Perplexity, siempre con el visto bueno del aflequillado nuevo dueño de la Casa Blanca. La presión sobre el país asiático es más de lo mismo. Está el caso del veto a Huawei y en el horizonte más reciente el de las restricciones a la compra de chips impuestas por Estados Unidos a China.

Solo Nvidia, el mayor fabricante norteamericano de procesadores, perdía ayer 420.000 millones de dólares en el parqué. Es la misma fortuna que posee Elon Musk

En EEUU son conscientes de que quien tenga los procesadores poseerá la capacidad de hacer crecer más deprisa la Inteligencia Artificial. Estos sistemas no son un invento nuevo, datan de mitad del siglo pasado, pero el alto precio de los chips hasta hace apenas unos años no ha permitido su desarrollo. La IA es ahora tanto o más importante que la industria militar de cara al futuro.

Las empresas chinas juegan con múltiples obstáculos en su contra y deben trabajar con procesadores menos potentes sobre el papel, pero han logrado que DeepSeek sea la aplicación más descargada en el marketplace de una de las joyas de la corona estadounidenses: Apple. Todo un caballo de Troya, por no hablar de que la IA de DeepSeek es gratuita para particulares y más económica que ChatGPT para empresas. Todo esto dejó ayer a los inversores de la industria de semiconductores norteamericana flotando en un mar de dudas. Solo Nvidia, su mayor fabricante de chips, perdía 420.000 millones de dólares en el parqué. Es la misma fortuna que posee Elon Musk.

EEUU seguirá siendo la principal potencia tecnológica, pero el posicionamiento de China en torno a la IA puede mover las piezas del tablero, porque quien tenga el mayor control sobre esta tecnología tendrá también un lugar de privilegio en el mundo que se avecina.

China ha comenzado a luchar con las armas del capitalismo fuera de China -Open Source se gestó en Estados Unidos en los 80-, pero lo hace desde una dictadura

La jugada del Open Source

Los chinos han conseguido este hito como han hecho las cosas históricamente, a paladas de fuerza bruta, pero en este caso parte de la mano de obra no les ha costado un yuan. Han apostado por hacer la aplicación de tipo Open Source (Fuente Abierta), es decir, desnudando el algoritmo. Es todo un desafío para la administración Trump. Si en el caso de Huawei el país del dólar acusaba a la empresa con sede en Shenzhen de espiar para el régimen dictatorial chino a través de sus teléfonos y ocultar su tecnología de redes 5G, esta vez Pekín ha servido dos tazas de aquello que querían. DeepSeek ha optado por desvelar su código al completo y, no solo eso, sino permitir que cualquier persona o empresa de cualquier lugar del mundo -incluido Estados Unidos- pueda utilizarlo y enriquecerlo. Toda una paradoja. Es cierto que DeepSeek es una corporación privada, pero no lo es menos el férreo control que ejerce el régimen de Xi Jinping sobre las compañías del país para impulsar los intereses de China.

"La comunidad open source no entiende de fronteras. Desde China simplemente han acogido con los brazos abiertos la oportunidad que les brindaron desde EEUU al consentir que OpenAI pasase a ser cerrado. Lo que está claro es que la batalla es dupolística. Y veremos más evoluciones en precios que en calidad del modelo - es más fácil mejorar la 'eficiencia' de la infraestructura que la 'ciencia' del algoritmo", explica Sergio Álvarez-Teleña, uno de los mayores expertos en España y el mundo en Inteligencia Artificial, y CEO y fundador de la compañía SciTheWorld Group.

Un movimiento de ficha que ni Trump ni su cohorte de emprendedores tecnológicos han sabido detectar. La importancia del crecimiento de DeepSeek es clave, además de por lo que potenciará industrias estratégicas, por el petróleo tecnológico que suponen los datos facilitados por los usuarios en sus consultas. Quien tiene esta información -en cantidad y calidad- posee el don de anticiparse a lo que usted y yo vamos a hacer: desde comprar un electrodoméstico hasta una casa o un coche, y la cantidad aproximada que nos vamos a dejar en la inversión. Pueden saber si estamos enfermos o somos más o menos propensos a ello. Si estamos solteros y cuáles son nuestras preferencias sexuales -piense bien qué le pregunta a DeepSeek o ChatGPT-.

Estos silos de información son radiografías de millones de personas que pueden agruparse en base a gustos y fobias. Luego, una vez tratados debidamente, estos colectivos serán avasallados con precisión de cirujano a base de noticias falsas para manipular su orientación política o instigar la compra de productos.

La apuesta de China ha sido la que supuestamente defienden países considerados en el imaginario general como justos y modernos -caso de Estados Unidos-: democratizar la tecnología. Sin embargo, allí han optado por que ChatGPT tenga limitaciones para poseerla en exclusiva, sin injerencias de ningún tipo. Solo el tiempo dirá quién se hará con el cetro de la IA. Lo que está claro es que China despertó hace tiempo y sabe que tiene que abrirse a otros mercados sin cortapisas -que se lo digan a TikTok- para tener relevancia en el sector tecnológico. Ha comenzado a luchar con las armas del capitalismo fuera de China -Open Source se gestó en Estados Unidos en los 80-, pero desde una dictadura.

 

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