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6 planazos (nada prohibitivos) para surcar a vela el Mediterráneo

Al igual que el esquí o el golf, la náutica tiene fama de cara y de hecho lo es -¡muchísimo!- para los insensatos que se compran un barco. Para los demás, queda la opción de alquilarlo entero o por camarotes sueltos, algo que, si se huye de los excesos y los destinos lejanos, puede resultar razonablemente asequible. Teniendo en cuenta que durante los días a bordo se duerme y se come en la embarcación, con lo que uno se ahorra el hotel -hasta en restaurantes y, claro, desplazamientos- resulta una opción muy atractiva.

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