La historia de este exlegionario y ex miembro de las fuerzas especiales del Ejército se remonta a finales de los ochenta, cuando comenzó sus primeros escarceos con el delito. En los años noventa protagonizó varias fugas de película y tuvo durante años en jaque a las fuerzas de seguridad. Una de sus hazañas fue recorrer 200 kilómetros a pie hacia las montañas de Asturias, donde sobrevivió a la intemperie con una tienda de campaña. 

Sánchez Chacón fue juzgado por intento de asesinato del propietario de un bar de Pontevedra. No es un preso conflictivo dentro de la cárcel, pero sí que está calificado como un 'fuguista'. Ahora, tras años entre rejas, pide dejar de compartir celda con reclusos, según el diario asturiano La Nueva España. Crónicas de principios de los años 2000 le describen como un hombre que vestía en chándal y dedicaba “buena parte de su tiempo a mantener su forma física” y al cultivo de la mente en la biblioteca. Incluso en una de sus huidas dejó olvidado el libro de ‘Los hermanos Marx en apuros’.

Uno de sus muchos delitos fue asesinar mediante un disparo en 1996 a Manuel García Varela, un joven en la localidad de Cuntis, a cuya familia pidió perdón durante el juicio. Durante aquella vista mantuvo una actitud agresiva y llegó incluso a insultar a la magistrada que presidía el tribunal. Como no había una sala para presos peligrosos, el acusado era encerrado en el furgón de la Guardia Civil cuando no tenía que declarar. “Me tratas como un animal de circo, perra de mierda”, reprochó a la jueza. Su abogado alegó que Rambo estaba ebrio y drogado cuando cometió el crimen.

Dormía bajo los cables de alta tensión para tratar de evitar que los helicópteros de la policía pudieran acercarse para encontrarlo

Su primera gran fuga acabó en un club de alterne de la localidad de Xove en 1997. Pasó la mayor parte del tiempo en A Mariña, donde dormía bajo los cables de alta tensión para tratar de evitar que los helicópteros de la policía pudieran acercarse para encontrarlo. Nueve meses después, se fugó de la cárcel de Vigo junto a otro preso, al estilo de las películas; descolgando sábanas anudadas por la ventana y saliendo por la puerta principal de la prisión. Aunque su compañero fue arrestado a los cuatro días, Sánchez Chacón logró zafarse de la Guardia Civil con un tiroteo y se mantuvo escondido durante dos años hasta que dieron con él en un bar de Ribadavia.

En 2002 fue condenado a una pena de 17 años por el asesinato del joven de Cuntis. Este presidiario cordobés que cumple condena en una prisión de Asturias, cuenta en su historial con casi 40 detenciones y ha cometido prácticamente todos los tipos que recoge el Código Penal; un asesinato, tentativa de homicidio, más de veinte robos y varios tiroteos.