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El miedo al contagio provoca que el tratamiento al infarto descienda un 40% durante la alarma

 Un estudio aporta datos de más de 70 hospitales antes y durante la pandemia: se ha registrado una reducción del 57% en la realización de pruebas diagnósticas y un 48% menos de procedimientos terapéuticos

Sanitarios del servicio del urgencias del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba.
Sanitarios del servicio del urgencias del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba. EFE

La Sociedad Española de Cardiología (SEC) ha analizado datos de más de 70 hospitales españoles, antes y durante la pandemia del coronavirus. La conclusión es demoledora: durante el estado de alarma se ha registrado una reducción del 40 por ciento en el tratamiento de los infartos. Detrás, el miedo a pisar los centros hospitalarios y contagiarse. Los cardiólogos hacen un llamamiento: que ante síntomas de infarto, nadie se quede en casa, se llame al 112 y, siel teléfono está colapsado, que alguien lleve al paciente al hospital más cercano. El tiempo es vital.

"Es probable que haya pacientes que tengan un ictus, una embolia pulmonar y mueran en casa o un infarto y mueran en casa. Esto lo tenemos que evitar", señala a Vozpópuli Oriol Rodríguez Leor, especialista de la Unidad de Hemodinàmica y Cardiología Intervencionista del Hospital Universitario Germans Trias i Pujol (Barcelona) y primer firmante del estudio que hoy dio a conocer la SEC.

Un registro realizado en tiempo récord por la Asociación de Cardiología Intervencionista de la SEC durante la primera semana de confinamiento mediante una encuesta telemática a 71 Servicios de Cardiología de las 17 comunidades autónomas donde se realizan procedimientos de código infarto, arroja datos sorprendentes sobre personas que dejan de acudir al hospital aún sospechando que pueden estar sufriendo un infarto. 

Más tarde y en peores condiciones

"A los cardiólogos nos sorprendía que, con el confinamiento, había disminuido el número de pacientes que acudían a los hospitales con un infarto y, además, los que llegaban lo hacían más tarde y en peores condiciones. Eso supone que presentan  más complicaciones de lo que estamos acostumbrados en los últimos años", señala el médico.

La sección de Cardiología Intervencionista de la SEC, promotora del estudio, "cuenta con un grupo de trabajo de código infarto muy activo que, el pasado año, recogió en un registro la información de más de 5.500 pacientes tratados con infarto durante tres meses". Esa información, añade el especialista, resultó muy útil para poder centralizar en muy poco tiempo la información que recibían de los hospitales sobre los pacientes que estaban dejando de tratarse.

Tarea complicada, añade, si se tiene en cuenta que muchos centros están saturados, que muchos sanitarios están enfermos y que muchos cardiólogos están atendiendo en estos momentos a pacientes con coronavirus.

Comparativa por semanas

Realizando una comparativa entre la semana del 24 de febrero al 1 de marzo (antes del inicio de la pandemia) y la del 16 al 22 de marzo (durante la pandemia), los datos muestran una reducción del 57% en la realización de pruebas diagnósticas, un 48% menos de procedimientos terapéuticos coronarios, una reducción del 81% en las intervenciones de procedimientos estructurales, y un 40% menos de angioplastias primarias realizadas en casos de infarto agudo de miocardio (IAM), indican desde la SEC. 

Gráfico_Infartos de la SEC
Gráfico_Infartos de la SEC

Por comunidades, han sido Extremadura (-85%), Castilla la Mancha (-67%) y Andalucía y Asturias (-56%) donde se han apreciado mayores tasas de disminución de tratamientos para el infarto durante esta última semana. En el lado contrario, La Rioja, donde no se han registrado diferencias, y Euskadi (-8%) y Galicia (-11%), donde la reducción ha sido más modesta.

La previsión, si las circunstancias se lo permiten, es hacer una nueva medición en una o dos semanas "para ver si hay un cambio a mejor o peor, o si las cosas se mantienen igual. Es una situación nueva a la que nunca nos habíamos enfrentado y va para largo", afirma Rodríguez Leor. 

17 cardiólogos infectados

Los datos recogidos en los hospitales, explican desde la sociedad,notifican un leve incremento en el uso de trombolisis (tratamiento del infarto con fármacos intravenosos) y se ha diagnosticado infección por la Covid-19 en 17 cardiólogos intervencionistas (5%). El estudio, detalla la sociedad, se publicará próximamente en la revista científica REC: Interventional Cardiology.

Los cardiólogos se temen lo peor: una acumulación de casos críticos cardiovasculares pasada la crisis del coronavirus que, dicen, no será fácil de manejar

“Nos preocupa esta situación porque la reducción no responde a la realidad epidemiológica sino probablemente al miedo de los pacientes a contagiarse de la Covid-19 si van al hospital. Es notable el riesgo de incremento de morbi-mortalidad que esto puede representar, sobre todo en el caso del infarto agudo de miocardio”, apunta  Oriol Rodríguez Leor.

Rodríguez Leor se teme lo peor: "Cuando se haga el recuento vamos a ver que hay un incremento en la mortalidad durante este tiempo y no todo es atribuible a la Covid-19. Se puede registrar una acumulación de casos críticos cardiovasculares" pasada la crisis del coronavirus que, augura, "no va ser fácil de manejar".

Los datos sugieren que este aspecto producirá un incremento en la mortalidad cardiovascular a corto y largo plazo, con pacientes que presenten muerte súbita extrahospitalaria, ruptura cardiaca o infartos extensos.

Vuelta atrás en los cuadros coronarios

Preocupante sobre todo porque, indican desde la SEC, esos cuadros médicos habían conseguido reducirse sustancialmente en España tras la implementación a lo largo de la última década del código infarto en todas las comunidades autónomas. En los últimos 30 años, la mortalidad por infarto ha descendido del 25 al 8% en pacientes que llegan a consultar a los hospitales.

Con los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el infarto agudo de miocardio fue responsable el año 2018 de más de 14.521 fallecimientos.

Los cardiólogos aconsejan llamar al 112. Si el teléfono está colapsado, que alguien acerque a la persona que pueda estar sufriendo un infarto al centro sanitario más cercano. Pero que no se queden en casa.

“Las sociedades científicas y autoridades sanitarias debemos seguir promoviendo estrategias para que los pacientes con infarto accedan lo antes posible al sistema sanitario para poder recibir el tratamiento de la forma más adecuada”, apunta el presidente de la SEC, Ángel Cequier.  

Cequier hace un llamamiento: “Pedimos a los pacientes que si sienten síntomas de infarto llamen inmediatamente al 112 para que se active el código infarto, que tan buenos resultados ha demostrado en los últimos años”, concluye Cequier.

Su compañero Oriol Rodríguez Leor añade otro consejo: si los teléfonos están colapsados, "que alguien acerque al paciente por sus medios al centro hospitalario más cercano, pero que no se queden en casa".

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