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SATSE denuncia que solo hay una enfermera por cada 100 internos en las prisiones españolas

El Sindicato de Enfermería señala que la crisis del coronavirus ha agravado las condiciones de la sanidad penitenciaria y que en ningún centro se están cubriendo las bajas motivadas por contagios de covid-19

Imagen de archivo de la prisión de Soto del Real, en Madrid
Imagen de archivo de la prisión de Soto del Real, en Madrid Ricardo Rubio / Europa Press

Nuevo grito de socorro de la sanidad penitenciaria. La crisis de la covid-19 ha provocado un "grave empeoramiento" de las condiciones de trabajo de las enfermeras que trabajan en los centros penitenciarios españoles, según denuncia el Sindicato de Enfermería, SATSE. La situación llega a tal extremo que, según el sindicato, hay de media una enfermera para atender a unos cien internos.

El sindicato subraya que en ningún centro penitenciario de España se están cubriendo las bajas motivadas por un contagio de covid-19 o cualquier otra causa, ya sea de larga o corta duración, al igual que las motivadas por jubilaciones, vacaciones… lo que, aseguran, conlleva una mayor sobrecarga laboral "en un entorno de trabajo muy difícil e inseguro para estos profesionales".

Además, critican que mantiene el "grave déficit estructural" existente en las plantillas enfermeras en los centros penitenciarios y aseguran que resulta "absolutamente insuficiente" la oferta de empleo público realizada a principios de 2020 de un total de 97 plazas para todo el Estado. En la actualidad, añaden, hay de media solo una enfermera o enfermero para atender a unos 100 personas privadas de libertad.

El sindicato critica que siguen paralizadas las negociaciones entre Gobierno y comunidades autónomas para el traspaso de la sanidad penitenciaria. Salvo en el caso de Baleares y Navarra, indica, el Gobierno ha reconocido que "no hay ningún avance en las conversaciones iniciadas ya en 2018".

También faltan médicos y farmacéuticos

A la falta de enfermeras en los centros penitenciarios, continúa el sindicato, se suma la de otros profesionales sanitarios, como médicos y farmacéuticos, lo que propicia que las enfermeras tengan "que asumir responsabilidades y realizar funciones que no les competen para no dejar sin atender a las personas privadas de libertad".

El representante de CESM Prisiones, Pedro Antonio Martínez Sánchez, médico del Centro Penitenciario de Ocaña II (Toledo), denunciaba hace unas semanas en Vozpópuli la precariedad de la sanidad en las prisiones. En España, según datos de las organizaciones sindicales, unos 220 médicos y 500 enfermeras atienden en las prisiones españolas (66 centros penitenciarios; 11 centros reinserción y dos psiquiátricos) a una población de entre 50.000 (la fija) y 70.000 reclusos (la que va rotando). El 90 % de los facultativos tiene más de 50 años y el 30 % podría jubilarse ya. Quedan por cubrir otras 220 plazas.

La segunda ola golpea con fuerza las prisiones

"La segunda ola de la covid-19 está golpeando con fuerza a los centros penitenciarios españoles y la situación dista mucho de estar controlada, teniendo en cuenta, además, que las personas privadas de libertad son una población de riesgo, al tener muchas de ellas problemas derivados del consumo de sustancias estupefacientes, padecer enfermedades infectocontagiosas y mentales, entre otras o tener ya una avanzada edad", señalan desde SATSE.

SATSE reitera "la urgente necesidad" de dar una solución a los problemas existentes de los centros penitenciarios, así como a las penosas condiciones laborales y profesionales de las enfermeras que trabajan en ellos. La organización pide que se impulsen "las negociaciones necesarias" para que definitivamente se produzca el traspaso de la sanidad penitenciaria en lo que queda de legislatura.

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