Política

El PSOE teme que la consulta a los afiliados navarros empañe la investidura de Sánchez

Gobierne María Chivite con la abstención de EH-Bildu o deje gobernar finalmente a Esparza, el cisma está servido porque los 1.500 militantes navarros están con ella y esto obligará a que el Comité Federal se imponga

María Chivite (c), la candidata al Parlamento Europeo Adriana Maldonado (i) y a la alcaldía de Pamplona Maite Esporrín, el 26M
María Chivite (c), la candidata al Parlamento Europeo Adriana Maldonado (i) y a la alcaldía de Pamplona Maite Esporrín, el 26M

Según el censo que utilizó el PSOE para organizar las primarias a la Secretaría General en las que triunfó Pedro Sánchez, su federación navarra, el PSN, reunía a uno de mayo de 2017 un total de 1.509 afiliados, la mayoría de los cuales votó al hoy presidente del Gobierno de forma abrumadora -casi un 70%- frente a Susana Díaz o Patxi López

Solo han pasado dos años pero hoy parece un mundo porque, si la candidata a la Presidencia Foral, María Chivite, que hizo campaña por Sánchez, se decide ahora a llevarle la contraria y culminar su desafío de formar gobierno con Geroa Bai e IU con la abstención de EH-Bildu -a cambio de dar mantener en la Alcaldía de Pamplona a Joseba Asirón, como exige la coalición abertzale-, se abrirá otro cisma entre el socialismo navarro y Ferraz.

El precedente de 2007

Ya pasó en 2007 cuando la Ejecutiva de José Luis Rodríguez Zapatero desautorizó a Fernando Puras, que pretendía desalojar a UPN del Gobierno Foral mediante un pacto con Nafarroa Bai, antecesor de la actual plataforma Geora Bai, y con IU. Aquello supuso un trauma que acabó con la dimisión de Puras y la postración del PSN para los años siguientes.

Hoy, Chivite sabe igualmente que no cuenta con autorización para seguir adelante con esos contactos, pero el PSN, por boca de su secretario de Organización, Ramón Alzórriz, ha declarado que está dispuesto a seguir adelante: "Hay una mayoría de izquierdas que quiere que María Chivitelidere el próximo Gobierno de Navarra y no les vamos a fallar; vamos a estar a la altura". 

Tanto en La Moncloa como en los principales territorios -Andalucía, Castilla-la Mancha, Extremadura o Aragón- preocupa el empecinamiento del equipo de Chivite, que no se da por enterado del veto a una operación Esparza que, de rebote podría facilitar la investidura de Sánchez mediante la abstención de los dos diputados al Congreso de Navarra Suma. Los cálculos es que el hoy presidente en funciones sacaría en segunda votación -donde bastan más síes que noes- 173 votos a favor, 171 en contra y esas dos abstenciones.

Este jueves la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, volvió a lanzar al PSN el aviso de que el partido tiene sus "prioridades", y la primera es garantizarse la reelección del presidente del Gobierno.

No es que preocupe el resultado de la consulta entre los 1.500 militantes navarros. La última palabra, por más que los estatutos del partido hablen de consulta "vinculante", la tiene siempre la tiene el Comité Federal; y aquí el veto de Pedro Sánchez tendría un apoyo abrumador, porque los barones y cargos del resto de federaciones no acaban de ver esa relación con el ex brazo político de ETA.

Pero Ferraz no quiere "forzar la máquina hasta ese punto" porque entiende que empañaría la imagen de la investidura del líder socialista en el Congreso y, sobre todo, rompería su imagen de 'candidato de la militancia' que Sánchez ha cultivado con esmero en sus sucesivos enfrentamientos, primero, con Eduardo Madina y después con Susana Díaz y la vieja guardia del PSOE, incluido Felipe González.     

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