Política

Las grietas del Gobierno: libertad sexual, migraciones, escuela segregada...

La tensión en el Ejecutivo por la ley de libertad sexual se suma a la discrepancia sobre los colegios que segregan por sexo, la política migratoria o el recurso a la sentencia de José Couso

El vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, responde a las preguntas de la oposición.
El vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, responde a las preguntas de la oposición. Eduardo Parra / Europa Press

Ya lo advertía Pedro Sánchez en julio de 2019. "Un Gobierno tiene que gozar de una cohesión interna absoluta y en asuntos de Estado hay discrepancias de fondo con Unidas Podemos".Si hace unas semanas consiguió apagar el fuego provocado con sus socios por la sentencia de Estrasburgo sobre las 'devoluciones en caliente', todo ha saltado por los aires con el anteproyecto de ley de Libertad Sexual impulsado por el departamento de Irene Montero en la semana del 8-M

"Somos un Gobierno unido y las diferencias se resuelven a puerta cerrada. España va a ver un Gobierno unido", decía el vicepresidente segundo Pablo Iglesias hace apenas quince días. Pero este mismo martes, él mismo se encargó de avivar la polémica asegurando que "en las excusas técnicas hay mucho machismo frustrado".

Se refería a las modificaciones introducidas por el departamento de Justicia que dirige Juan Carlos Campo, convertido en diana de los ataques morados y que ha intentado calmar los ánimos. Le acusan de haber retrasado intencionadamente junto a la vicepresidenta Carmen Calvo la aprobación de la norma estrella de los morados, por la guerra soterrada abierta por esta última tras perder las competencias de Igualdad ahora en manos de Montero.  

La portavoz socialista Adriana Lastra, intentaba zanjar la polémica asegurando que "no hay ministros machistas". Pero su homólogo Pablo Echenique seguía echando leña al fuego. "Cuando las mujeres redactan una ley, parece que hace falta que venga un machote y diga: Venga, yo te arreglo la ley, yo te explico cómo hay que hacer las cosas", incidía este miércoles. La directora de gabinete de la ministra de Igualdad, Amanda Meyer, también entraba en el cruce de reproches: "Discrepar duro es bien, pero tratar a mujeres adultas como menores de edad, es mal. De ese machismo también se sale, ¡tú puedes!", indicaba a través de Twitter.

De nada han servido los mecanismos diseñados por ambos partidos tras la investidura para solucionar en privado las previsibles divisiones de posturas a la hora de implementar el acuerdo programático de 50 páginas en que se sustenta el Gobierno de coalición.

Una comisión de seguimiento del acuerdo que se tuvo que activar tras la sentencia de Estrasburgo sobre las devoluciones en caliente. La interpretación expuesta por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos avala que los inmigrantes sean devueltos a Marruecos si se encuentran junto al perímetro fronterizo, levantó ampollas entre los morados. 

Estos tildaron de "impresentable" la sentencia yel propio Iglesias mostró su rechazo al criterio de los magistrados europeos. Señaló que el propio Marlaska estaba en contra de estas prácticas. El anuncio de Interior de elevar un 30% la altura de las vallas de Ceuta y Melilla y un borrador de ese Departamento para elaborar una ley de Asilo más dura también contribuyeron a elevar la tensión dentro del Ejecutivo. 

Colegios segregados

Tampoco ha gustado nada a los de Iglesias la nueva ley educativa impulsada por Isabel Celaá. El texto, al que dio luz verde por segunda vez este martes el Consejo de Ministros, no contempla finalmente la retirada de subvenciones a escuelas concertadas que apuesten por la educación diferenciada entre niños y niñas. Un extremo que recogía el pacto de coalición. De esta forma, los morados ven en el articulado llamado a sustituir a la polémica LOMCE un incumplimiento del acuerdo, donde se proponía impedir la segregación por sexo en los colegios sostenidos con fondos públicos. En España existen alrededor de 90 centros concertados que separan a niñas y niños. 

La vicepresidenta, Carmen Calvo.
La vicepresidenta, Carmen Calvo. Ricardo Rubio / Europa Press

Durante el primer mes de rodaje del ejecutivo de coalición, Iglesias y los ministros de Unidas Podemos, aceptaron guardar las formas y se vieron obligados a tragar varios sapos como rebajar sus expectativas en la derogación de la reforma laboral, el nombramiento de Dolores Delgado como nueva fiscal general del Estado o la renovación de José Félix Tezanos al frente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). También tuvieron que renunciar a transformar Bankia en una banca pública, decantándose por el Instituto Oficial de Crédito (ICO) como opción "más viable". Por delante quedan asuntos espinosos como la política del Gobierno sobre la exportación de armas por parte de España. 

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