Politica

Ciudadanos le amarga a Juanma Moreno su primer mes al frente de la Junta andaluza

Primeros roces y tensiones entre PP y Cs en el Gobierno andaluz. Nombramientos y medidas atascadas le amargan a Juanma Moreno su primer mes al frente de la Junta. 

El candidato del PP a la Presidencia de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno
El candidato del PP a la Presidencia de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno EFE

"Problemas de ajuste en el motor de arranque", le dicen en el PP a las primeras fricciones con Ciudadanos para echar a andar la Junta andaluza. Después de 36 años de administración socialista, Juanma Moreno como presidente y Juan Marín como vicepresidente, afrontan un reto erizado de dificultades. Algunas, coyunturales. Otras, estructurales, según la misma fuente. 

El encaje de las piezas está resultando dificultoso. La comunicación entre ambos equipos dista de ser fluida. "No se trabaja en equipo, no están haciendo nada", clama la oposición. Hay problemas, se reconoce desde la Junta, pero no más de lo previsto. Al cumplirse el primer mes del 'gobierno del cambio', los desencuentros continúan y algunos siguen en aumento. La precampaña de las generales tampoco ayuda. PP y Ciudadanos, que se disputan nicho electoral, se vigilan con recelo y la comunicación entre ambas formación suelta echa chispas.

Polémicos nombramientos

Algunas de las medidas estrella de la campaña del 2-D, como la famosa auditoría para escrutar la labor de los equipos anteriores, ha bajado en decibelios. Serán finalmente la Cámara de Cuentas y la Intervención andaluza quienes se encarguen del asunto. Largo me lo fiáis, dicen los conocedores del tema. El capítulo de nombramientos está resultando particularmente accidentado. En el PP se quejan de algunas decisiones de Marín, como designar a Carlos Sierra, abogado de los Eres y del 'Cuco', al frente de la Oficina Fiscal. O el de Elisa Fernández-Vivancos, que tuvo renunciar, recién nombrada en la delegación de Justicia de Granada, por un problema de corrupción en un gran centro comercial. 

También el partido naranja tiene motivos de queja, como el nombramiento de Fernando Francés como número dos de la consejería de Cultura. Es un hombre de Elías Bendodo, el 'número dos' de Moreno, y está salpicado por varias investigaciones en su etapa de director del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga. 

Más proceloso ha sido la elección del nuevo responsable de los medios públicos. PP y Ciudadanos llegaron al acuerdo de repartirse la antigua dirección general de Comunicación, un ente clave a la hora de controlar medios públicos, propaganda y publicidad institucional. Intentaron dividirla en dos. Resultó imposible. Finalmente, el organismo ha ido a las manos del propio Bendodo, con lo que su poder en la Junta es omnímodo. Es el consejero de Presidencia, portavoz de la Junta y gran rector de los medios. 

También Vox ha reclamado lo suyo. Al cabo, el PP presiden la Junta gracias a sus doce escaños. Lo primero, acabar con la ley de la Memoria Histórica, tal y como se acordó en los pactos previos de investidura. Dado que se trata de un asunto delicado, Moreno ha creado un comisionado para la Concordia, dependiente del departamento de Cultura, y se lo ha entregado al equipo e Abascal. Vox quiere que se cumpla el acuerdo de acabar con esta ley de 'manipulación del pasado', y amenaza con no aprobar los presupuestos. El propio Abascal ha puesto el grito en el cielo ante este incumplimiento de los populares. 

Amiguetes y cuñados

Hay propuestas que se retrasan, como la supresión anunciada de impuestos de sucesiones y donaciones, aún sin fecha. Esta promesa depende de Hacienda, bajo control del PP. Tampoco se ha abordado, de momento, la reestructuración de la televisión andaluza, salvo algunas medidas tangenciales. Y no se han cerrado las 'embajadas' en el exterior, es decir las oficinas comerciales que se habían convertido en entes para colocar amigos. 

En lo positivo del balance de estos treinta días hay que subrayar la reducción de nombramientos de altos cargos, que han sufrido un recorte de más de un diez por ciento, así como el cierre de algunos de los 'chiringuitos' administrativos del PSOE, esas entidades sin función aparente, bien dotadas en el presupuesto, y que acogía a 'amiguetes y cuñados', según comentan fuentes del PP.

Como último elemento de tensión entre PP y Cs aparece el conflicto en el Ayuntamiento de Málaga, donde el partido naranja exige el cese de tres concejales del alcalde Paco de la Torre, el histórico munícipe de la ciudad. Ciudadanos ya anunciado que dejará de apoyar a De la Torre si no actúa con inmediatez. El aludido, el alcalde más importante del PP en toda España, se lo está pensando. A tres meses de la cita electoral del 28-A esta iniciativa naranja ha sido recibida como 'una agresión'.

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