Política

Pedro Sánchez 'inviste' a Pablo Casado en La Moncloa como nuevo "líder de la oposición"

Escenificaron 'linea directa' pese a las discrepancias y el presidente permitió a su interlocutor comparecer en la sala de prensa grande, reservada para Consejos de Ministros y mandatarios internacionales 

Casado y Sánchez, durante su primera reunión en Moncloa
Casado y Sánchez, durante su primera reunión en Moncloa

Pedro Sánchez y Pablo Casado escenificaron este jueves en La Moncloa su interés en la vuelta a un bipartidismo en la política española, aunque sea imperfecto. Con el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) aún caliente que da ganador al PSOE y certifica que Ciudadanos es segunda fuerza por delante del PP, el nuevo presidente de este partido necesitaba sobremanera sacar cabeza en esta su primera cita.

El trabajo de campo de ese sondeo se hizo cuando el PP estaba en pleno proceso de primarias y con Mariano Rajoy ya desaparecido de la primera linea, pero se nota una caída de la marca de la que se aprovecha Albert Rivera, que habría quitado al PP otros 235.000 votos a su más directo rival desde el anterior barómetro

Por eso, el inquilino de La Moncloa puso la alfombra roja a Casado, interesado como él en volver al viejo statu quo bipartidista que se rompió en las elecciones 2015 con la irrupción de Ciudadanos y Podemos o, por lo menos, acercarse a él. El líder del PP compareció en la sala de prensa grande del edificio de Portavoz, habitualmente reservada para los Consejos de Ministros y de las ruedas del presidente con mandatarios extranjeros.

Una deferencia ésta que el jefe del Ejecutivo de turno da a su interlocutor en contadas ocasiones, solo cuando quiere resaltar su papel de líder de la oposición. Lo hizo José Luis Zapatero con Rajoy y éste últimamente con Pedro Sánchez, a propósito de la crisis soberanista en Cataluña, para resaltar la sintonía PP-PSOE. 

A la salida, Casado cumplió su papel para anular a Rivera: dijo que no quiere decir que "no se fía" de Sánchez y que "no le vamos a pasar ni una"

A la salida, el líder popular hizo una exhibición de su poderío en el Senado, al ofrecer al presidente del Gobierno la mayoría absoluta del Grupo Popular para volver a aplicar el 155 en Cataluña, porque "no se fía" -terminó diciendo eso- de que los socialistas no vuelvan a las andadas del "apaciguamiento con los independentistas".

"No vamos a pasar ni una en Cataluña", llegó a decir Casado, lo cual fue contestado en directo por la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, desde la sede de Ferraz diciendo que ellos tampoco van a pasar ni una al PP si vuelve a su "demagogia" característica" en la oposición.

Casado ha prometido visión de Estado en temas como la unidad de España y la inmigración, pero eso no significa que se vaya a quedar callado si no le gusta lo que ve. Y no le gusta nada, por ejemplo, que el Gobierno se haya plegado a las exigencias de Quim Torra, de hablar de autodeterminación y presos, en la primera reunión de la Comisión bilateral Estado-Generalitat en siete años.

En este sentido, dijo que no le importan las duras críticas que ha recibido y va a recibir por defender la unidad de España o por irse a la valla de Ceuta a hacerse la foto con los inmigrantes africanos y decir, luego, que "millones" de personas no pueden aspirar a quedarse en Europa porque no hay papeles para todos.

Echó mano de cifras oficiales de la UE manejadas por el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, según las cuales hay en Libia en estos momentos 800.000 subsaharianos esperando para dar el salto a nuestro continente una vez cerrada la ruta italiana. por el Gobierno de Giuseppe Comte.

La cita de tres horas fue "cordial", en palabras de Casado, y hablaron de todo: desde el pacto del agua hasta reforma la ley electoral

En lo que no hizo mucho hincapié el nuevo inquilino de la sede popular en la calle Génova, a diferencia de su más directo rival en el centro-derecha, Albert Rivera, es en tener prisa para ir a las urnas. Vamos, que Casado no le pidió adelantar las elecciones con un CIS tan negativo como el que se conoció ayer.

Por eso, porque le viene bien un tiempo, llevó once puntos para dialogar con Sanchez en su primera cita: desde el pacto del agua, hasta la reforma de la educación y el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones, pasando por la reforma electoral para que gobierne la lista más votada.

Dijo que le da igual cuando el presidente del Gobierno convoque las elecciones, ahora o en junio de 2020, porque el PP está preparado para afrontarlas. Lo que sí le ha pedido es que no ralentice la economía paralizando o revocando las reformas que hizo el Gobierno Rajoy "porque nos puede pasar lo mismo que en 2007 con Zapatero"



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