Política

El apoyo de UGT y CCOO al soberanismo en plena "revuelta" preocupa a Gobierno y PSOE

Ignorando los disturbios en las calles catalanas alentados por las CUP, los dos sindicatos mayoritarios han decidido pedir la libertad de los "presos políticos" y protestar contra la "represión judicial"

El presidente del Parlament, Roger Torrent, con Ros (izda) y Pacheco (dcha)
El presidente del Parlament, Roger Torrent, con Ros (izda) y Pacheco (dcha)

Que UGT y Comisiones Obreras de Cataluña nunca se han opuesto al desafío independentista encabezado por expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont es de sobra conocido; pero su alineamiento ahora con el frente por la liberación de los "presos políticos" y contra la represión judicial en plena "revuelta" en la calle preocupa a PP y PSOE, admiten diversas fuentes de ambos partidos consultadas por Vozpópuli.

Más allá del efecto desmovilizador en el sindicalismo del resto de España, las fuentes consultadas ponen el acento en el momento en que ambas centrales han decidido echar un capote al declinante procés: cuando la CUP, a través de sus juventudes, Arrán, y de los autodenominados Comités de defensa de la República (CDR) intentan "incendiar" Cataluña esta Semana Santa con cortes de autopistas diarios y manifestaciones por toda la comunidad. 

El actual secretario general de UGT, Pepe Álvarez, nunca se opuso abiertamente al procés mientras era líder del sindicato en esa comunidad; incluso después siguió atacando más al Ejecutivo de Mariano Rajoy que a los líderes independentistas. Es más, en noviembre pasado, ya intervenida la Generalitat al amparo del artículo 155 de la Constitución, llegó a declarar que los exconsellers en prisión provisional "parecen rehenes" (sic).

Los dos sindicatos justifican su participación en que así 'desactivan' una huelga general que quería haber convocado el independentismo, pero hasta el PSC les ha alertado por su seguidismo

Sin embargo, el pronunciamiento de su sucesor en la federación catalana, Camil Ros, junto al de CC.OO., Javier Pacheco, junto al president del Parlament, Roger Torrent, Omnium Cultural, la ANC, las CUP, ERC y Junts pel Cat ha puesto en situación incómoda a las direcciones federales de ambos sindicatos lideradas por Álvarez y por Unai Sordo (CC.OO.).

Desde el PSC se ha advertido a ambos dirigentes sindicales del peligro de hacer seguidismo de los independentistas en un momento en que el conflicto parece que está trasladándose a la calle por expreso deseo de las CUP, frente a las cuales Junts pel Cat y ERC poco pueden hacer.

Tanto Ros como Pacheco han argumentado en conversaciones privadas que ellos ya estaban en la Mesa por la Democracia constituida el 27 de septiembre, cuatro días antes del referéndum ilegal del 1-O, y no podían ahora desdecirse. Además, señalan, a modo de justificación, que el soberanismo planteaba inicialmente una huelga general que finalmente no va a ser tal sino una marcha por la libertad de los presos políticos.

El delegado del Gobierno, Enric Millo, comparte la tesis de que la adhesión de UGT y CC.OO. a la estrategia independentista a quien beneficia realmente es a la estrategia rupturista de la CUP

Para la Delegación del Gobierno, que es la que tiene que hacer frente a la oleada de cortes de carretera y manifestaciones convocadas por las CUP y los CDR, que las dos centrales mayoritarias no se pongan enfrente es "un problema", señalan las fuentes consultadas, y así lo habría reconocido en privado el propio delegado, Enric Millo.

"Cualquier cosa que en estos momentos dé alas a los CDR y las CUP cuestionando las decisiones del juez instructor del Supremo (Pablo Llarena) es gasolina para el incendio en la calle", señala relevante diputado del PP en el Congreso.



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