Juicio del procés Junqueras retoma su discurso político en el mismo punto donde lo dejó: autodeterminación y referéndum

El líder de ERC utiliza el interrogatorio en el juicio del procés para asegurar que "ama a España", pero que se limitó a cumplir el mandato mayoritario de Cataluña y avisa de que seguirá haciéndolo

Oriol Junqueras.
Oriol Junqueras. EFE

Oriol Junqueras ha retomado su discurso político en el mismo punto donde lo dejó hace año y medio cuando fue encarcelado. El líder de ERC ha avisado en su interrogatorio durante el juicio del procés de que su voluntad es seguir adelante con la defensa del derecho de autodeterminación de Cataluña y la celebración de un referéndum sea o no condenado.

"Estamos ante una cuestión que exige una solución política. Esta solución política tiene que ser avalada de algún modo por el voto de los ciudadanos. Y que este voto tiene que ser respetado. No se me ocurre ningún otro modo de plantearlo", ha dicho.

Junqueras ha declinado contestar a la Fiscalía y las acusaciones al considerarse un preso político. Y sólo ha respondido a su abogado defensor. No ha habido un cambio sustancial en la posición de Junqueras, que ha hablado del referéndum, pero no de la declaración unilateral.

Dardo a Puigdemont

Y ha lanzado un dardo a Carles Puigdemont al asegurar que estaba en el banquillo para asumir responsabilidades y que no las asumiese nadie más. "Asumí que podía ir a la cárcel y que podría estar año y medio sin hablar", ha afirmado.

"¿Qué hago yo aquí? Asumir las responsabilidades que se me quieran atribuir respecto al referéndum para que no haga falta que las tenga que asumir nadie más", ha asegurado. "Que son responsabilidades políticas, porque no pueden ser penales".  

Para el ex vicepresidente de la Generalitat hay una voluntad mayoritaria a favor de la autodeterminación de Cataluña que debe plasmarse en la celebración de un referéndum. Junqueras ha vuelto a culpar al Gobierno y los tribunales de frenar un deseo que en su opinión es democrático, pacífico y sostenido en el tiempo. Sin renunciar a ese objetivo, ha insistido en que la solución debe ser dialogada, negociada y votada.

"Intentamos sentarnos en una mesa de diálogo, pero la silla de enfrente siempre está vacía", ha dicho en varias ocasiones.

Junqueras ha pasado de puntillas sobre los sucesos de octubre del 2017. No ha hablado de la huelga. Sobre el registro de la consejería de Economía el 20 de septiembre, ha dicho que el ambiente era pacífico y se cantaban canciones religiosas.

Tampo ha hablado de los plenos de la desconexión (ley de transitoriedad y referéndum) de los días 6 y 7 de septiembre del 2017. Y en alusión al delito de rebelión que se le imputa ha asegurado que "nunca, nunca, nunca" aceptaría un movimiento violento. Es más, ha dicho, en ese caso se pondría enfrente.

"Yo amo a España"

Por lo demás, Junqueras ha utilizado la retórica habitual. Ha citado los ejemplos de Quebec o Escocia. "Votar no es delito", ha dicho. Y ha vuelto a adornar sus palabras con apelaciones al diálogo y "amor a España". "Yo amo a España", ha llegado a decir.

La poco más de una hora que ha durado su declaración, que parecía una entrevista, le ha servido para contextualizar el proceso separatista. Ha vuelto a referirse a la sentencia del Estatut y las sucesivas elecciones del 2012 y el 2015.

Junqueras ha restado importancia a las declaraciones soberanistas del Parlament y ha venido a decir que todos los órganos para la independencia que se crearon no eran para desafiar al Estado. 



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