Política

Iglesias vuelve a negociar con la sospecha de que Sánchez va de farol

Podemos concluye que la última oferta de Sánchez no es suficientemente “digna” como para desbloquear la negociación y la rechazará en la reunión de este jueves. Sectores internos confían en una cesión de último minuto

Pablo Iglesias en Antena 3
Pablo Iglesias en Antena 3 Efe

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, se prepara para una negociación que dure hasta el último minuto, con la confianza de que Pedro Sánchez va de farol y acabe ofreciendo una coalición, aunque sea reducida, para desbloquear la investidura. A lo largo de los últimos días, emisarios del secretario general señalaron a La Moncloa que solo una oferta “digna” podía resolver el embrollo, como adelantó Vozpópuli. El PSOE contestó planteando la cesión de algunas entidades estatales, pero cerró la puerta a los ministerios. La cúpula de Podemos ve de momento la propuesta insuficiente.  

En la reunión de hoy entre Pablo Echenique y Carmen Calvo el partido morado exigirá, por un lado, aclarar si Sánchez trabaja con vistas a un escenario electoral en noviembre, y, por el otro, comunicar que exige “competencias” de gobierno, afirman fuentes de la dirección de Podemos. Es decir, insisten en ocupar asientos en el  Consejo de Ministros.

De ahí que Podemos se plantea estirar la negociación y no retroceder en su exigencia de una coalición, aunque está dispuesto a modificar los términos de esta última. Esa es, de facto, la línea roja de los morados. O sea, que si Sánchez plantea una corrección a la oferta de julio, pero siempre con la fórmula de una coalición, además de ofrecer algunos organismos públicos, el equipo de Iglesias y de sus socios estarían dispuestos a aceptarla como “digna”.

En ese sentido, Podemos ha evitado mantener una postura intransigente ante el documento programático presentado el martes por Sánchez. “En las propuestas del PSOE vemos retrocesos con respecto a lo pactado de cara a los presupuestos, pero también hay puntos positivos. Conservamos la disposición para negociar y trabajar para completar un programa progresista y compartir responsabilidades para llevarlo a cabo”, afirmó el pasado miércoles Noelia Vera.

Apoyo sin coalición

La postura de los morados se apoya en una lectura específica de la táctica de Sánchez. El entorno de Iglesias cree que el socialista ha construido una maquinaria que le sirve para “hacer creer” que está dispuesto a ir a las urnas. Pero que finalmente las presiones internas en el PSOE le harán modificar su postura. “Será en el último minuto”, confían miembros del partido.

Sin embargo, en la formación también hay voces críticas. Miembros de Unidas Podemos insisten en que si Sánchez se niega a conceder una coalición, podrían activar el plan B, que consistiría en otorgar un “voto prestado” a Sánchez en la investidura por “responsabilidad institucional”, y lanzar un duro ataque desde la oposición, tal y como adelantó Vozpópuli.

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, durante su intervención en la presentación de la propuesta abierta de 'Programa común progresista
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, durante su intervención en la presentación de la propuesta abierta de 'Programa común progresista

Esa última opción es para algunos socios de Iglesias la "más razonable". Aunque en la última reunión de Unidas Podemos los líderes de las siglas de la confluencia han pactado apoyar la petición de Iglesias y esperar hasta el último minuto para conocer el movimiento de Sánchez. El miedo a las urnas, de hecho, sigue generando presión interna, sobre todo entre los miembros de IU y parte los comunes.

Investidura sí o no

Otra duda atañe a la posibilidad de que Sánchez no se presente a una segunda investidura antes del 23 de septiembre. El equipo de Iglesias considera casi imposible esa hipótesis, pero en Unidas Podemos no todos la descartan. Temen que el socialista culpe a Podemos de haber rechazado la coalición en julio y que el debate público no se mueva de allí. 

Para que eso ocurra, recuerdan fuentes socialistas, “no hará falta que Sánchez hable con el Rey”, porque será la presidenta Meritxell Batet quien comunicará al Jefe del Estado si hay candidatos dispuestos a buscar una mayoría parlamentaria suficiente para gobernar. Renunciar a la investidura puede convertirse así en el as en la manga de Sánchez, si su intención es evitar que Podemos, aún sin coalición, le acabe apoyando, pero para dinamitar después la estabilidad de su ejecutivo. 

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