Reforma electoral La 'envolvente' de Iglesias y Rivera obliga a Sánchez a retratarse junto al PP

El acuerdo entre Ciudadanos y Podemos para impulsar una reforma electoral exprés coloca al líder del PSOE ante el dilema de apoyar su propuesta u optar por frenarla bajo el pretexto del consenso con el PP

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (c) junto a la portavoz del partido, Adriana Lastra (d) y la presidenta, Cristina Narbona.
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (c) junto a la portavoz del partido, Adriana Lastra (d) y la presidenta, Cristina Narbona. EFE/Javier Lizón

Aunque están en las antípodas ideológicas, Podemos y Ciudadanos han conseguido ponerse de acuerdo para impulsar una reforma del sistema electoral antes de que termine 2018. La apuesta de Pablo Iglesias y Albert Rivera pasa por acometer cambios que no afecten a la Constitución, sino sólo a la actual Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG). Bastaría con sumar los votos de los diputados del partido de Pedro Sánchez para que el cambio salga adelante.

Aunque en el PSOE están abiertos a escuchar las propuestas de ambos partidos, no comparten en absoluto la jugada planteada por sus líderes. Tras la reunión de este jueves entre los portavoces parlamentarios de Ciudadanos y Podemos, -Juan Carlos Girauta e Irene Montero, respectivamente-, su homóloga del PSOE, Margarita Robles, dejó claro que el cambio electoral no puede tener un carácter "partidista" y que debe contar necesariamente con un consenso que incluya al PP. Robles acusó a ambos de haber sacado "la calculadora" y de haber cambiado de propuestas en cuestión de un año con tal de "hacerse la foto". 

La vicesecretaria general del partido, Adriana Lastra, también se encargó de enfriar las expectativas de las nuevas formaciones. "Cuando hablamos de las reglas del juego, de arquitectura institucional y jurídica, no se puede hacer entre dos o tres partidos", sentenció. "Si alguien quiere una reforma sólo para el reparto de escaños, no lo vamos a apoyar. La modificación de la Loreg no es una subasta", añadió. 

Minutos antes, Montero y Girauta habían puesto de manifiesto su "total sintonía" tras la primera toma de contacto en la que intercambiaron posturas sin marcar, a priori, líneas rojas. Ambos comparten el objetivo de avanzar hacia el principio de 'una persona, un voto' y están dispuestos a ceder en alguna de sus respectivas pretensiones con tal de alcanzarlo. Máxime cuando ambos han tenido que aparcar de inicio sus "modelos ideales" de reforma que implicarían un cambio de la Carta Magna. 

El dilema de Sánchez

La estrategia de los 'nuevos' partidos puede poner en un aprieto a Sánchez, ya que si opta por mantenerse al margen del cambio electoral le acusarán con toda probabilidad de haberse quedado anclado en el viejo bipartidismo que se niega a avanzar en la regeneración democrática. Todo ello a pesar de que su programa contempla avanzar hacia una mayor proporcionalidad del sistema, eliminar el voto rogado y facilitar el voto de personas con alguna discapacidad. 

Desde Podemos ofrecen al PSOE otro incentivo. Según los cálculos realizados por la formación morada en base al resultado de las últimas elecciones de junio de 2016, el gran perjudicado por el cambio de modelo que sería el PP, mientras que el mayor beneficiado sería Ciudadanos. La formación de Iglesias quiere implantar ahora la fórmula Sainte-Laguë en sustitución de la actual ley D'Hont. Con ello, los socialistas sólo perderían un escaño. 

Podemos ve cómo el líder del PSOE apunta hacia su caladero de votantes de cara al nuevo ciclo electoral que se abre con las municipales y autonómicas de 2019. Por ello han desplegado en las últimas semanas una campaña para desacreditar secretario general, al que echan en cara resistirse a desalojar a Mariano Rajoy de la Moncloa, vía moción de censura.

Por su parte, Ciudadanos se encuentra en plena guerra con el PP, aunque es consciente de que el impulso tomado en las encuestas tras su victoria en Cataluña puede servirle no sólo para comer terreno a los populares sino también para arrancar otro cuantos votos por el flanco izquierdo. Si Sánchez se resiste a apoyar su reforma ante el temor de perder cota de poder a nivel territorial, quedará retratado como el líder que se agarra a los privilegios del antiguo sistema bipartidista. Sin su apoyo, todo quedará en agua de borrajas. 

En cualquier caso, el Parlamento seguirá estudiando hasta -como mínimo- el mes de julio la reforma electoral dentro de la subcomisión creada a instancias del propio PSOE. En los nueve meses de trabajos apenas se han producido avances. Allí pretenden llevar su principio de acuerdo Podemos y Ciudadanos para que el órgano parlamentario lo convierta en un informe que pueda ser votado en el Pleno, y que acabe con una proposición de Ley para reformar definitivamente la Loreg. La próxima semana, Ciudadanos se reunirá con el PSOE intercambiar puntos de vista. Podemos aún debe cerrar una fecha para el encuentro con los socialistas, aunque la preferencia pasa por acabar estableciendo un diálogo a tres



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