Durante todo lo que llevamos de pandemia hay un colectivo sanitario que ha quedado totalmente olvidado y que nos aporta un gran valor añadido: los farmacéuticos y sus equipos auxiliares.

Y ello en base a una serie de razones de las que sólo voy a enumerar algunas. El número de farmacias existentes; su proximidad a la población; la magnífica formación fármaco-sanitaria que poseen estos profesionales; la confianza que los usuarios tienen en ellos; la calidad del servicio y la empatía con los clientes.

Por todo ello creo que han sido los grandes olvidados de esta pandemia y considero que es tiempo ya de que reconozcamos su ayuda y valía. Están perfectamente preparados para hacer test de antígenos con rapidez, rigor y profesionalidad con lo cual lograríamos una doble ventaja, la de incrementar el número de pruebas realizadas a la población y la descongestión de los centros de salud, absolutamente saturados en estos momentos. A todo ello hay que añadir la eficiente y avanzada tecnología con la que cuentan un buen número de farmacias de nuestro país.

España es el país del mundo con mayor número de farmacias por habitante, un establecimiento por cada 2.000 habitantes

No olvidemos que España es el país del mundo con mayor número de farmacias por habitante, un establecimiento por cada 2.000 habitantes. Es decir, contamos con una muy importante implantación de oficinas de farmacia, muy cercanas al paciente, al usuario con quienes mantienen una especial relación de proximidad y consejo.

Por todo ello, darles entrada en este especial momento para que ayuden en la difícil gestión primaria de la covid-19 e, incluso, para anticipar y administrar, particularmente este año, la vacuna de la gripe común, en el que pueden coexistir los dos virus al mismo tiempo.

Hay que hacer constar que yo, con 72 años, a principios de septiembre del año pasado ya me había vacunado de la gripe y este año no he podido hacerlo porque parece que el Estado se ha quedado con todo el suministro de vacunas y sólo las farmacias podrán venderlas cuando termine la campaña de vacunación que llevarán a cabo los centros de salud que comenzará a mediados de octubre. Si esto es así me parece una autentica irresponsabilidad porque, además de que hay gente que no tiene Seguridad Social, se va a producir un mayor colapso en la atención primaria al asumir la responsabilidad de avisar y dar cita para la vacunación ¡Imagínense ustedes la que nos puede caer!

Al final, el Estado nos va decir cuándo tenemos que pensar y no duden que no falta mucho para ello. La sociedad civil ya no existe, la libertad menos y la democracia esta en peligro.