Existe el mito de que la izquierda no sabe unirse, de que tiende a la división. Mito ampliamente desmentido en Corea del Norte, donde el Partido de los Trabajadores ha unido en una misma organización a votantes comunistas, socialdemócratas, centristas, derechistas, taurinos, veganos y abstencionistas. Pero el mito ha vuelto a resucitar esta semana con el órdago lanzado por Pablo Iglesias a los partidos de izquierdas para acudir en coalición a las elecciones madrileñas. Madrid está de moda, es la nueva Ibai Llanos, por eso a Iglesias le sabía poco la vicepresidencia estatal y se ha lanzado por la presidencia de la Comunidad, por eso y porque Podemos estaba a punto de desaparecer en la que es la circunscripción más importante de España y eso los abocaba a una desaparición lenta y progresiva. Iglesias ha apartado a Isa Serra para presentarse como candidato pero en calidad de mártir del partido, no de varón blanco heteronormativo. Jugada política de mera supervivencia parecida a la iniciada por Ciudadanos en Murcia, que no ha salido como la planearon. Si hubieran aprobado la eutanasia unos días antes, le habríamos ahorrado una agonía innecesaria al partido. 

El lugar de Iglesias en la vicepresidencia lo va a ocupar Yolanda Díaz, dicen que Garzón se postuló para el puesto pero la dirección le dijo que tenía una misión mucho más importante vigilando el azúcar de los Schoko Bons y las Panteras Rosas. Ayuso por su parte, para rebajar el clima político, ha presentado los comicios como un plebiscito entre “COMUNISMO O LIBERTAD“, escrito en mayúsculas que asusta más y te presenta como una persona relajada y serena. Estamos a unos días de ver a la presidenta dando un mitin en la Plaza Mayor entre congas de universitarios franceses y restos de Dyc-Cola. Un mitin desde la Magaluf de Castilla. Como se dice ahora: se vienen cositas.

Por si faltaba empacho con la capital, esta semana le tocaba Champions a los dos equipos madrileños. El Atleti no ha faltado a su cita con el fracaso en Europa ni el Madrid de Zidane a la suya con la divina providencia. En el plano internacional, Biden acapara las portadas. Hay gente que duda su estado de salud después de ver un vídeo en el que se cae tres veces subiendo las escaleras del Air Force One.

Además ha llamado asesino a Putin y este último le ha contestado deseándole que tenga “buena salud“. Cuando Putin te desea buena salud, es mejor que no pruebes nada que no venga estrictamente precintado de fábrica durante unos meses.