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Rubén Arranz

Medios

Decretos, feminismo y radiactividad mediática

Pedro Sánchez y Begoña Gómez
Pedro Sánchez y Begoña Gómez EFE

Ocurren cosas en estos lares que llevan a concluir que aquí el personal padece miopía o cortedad de miras. Que no es lo mismo. Era 8 de marzo de 2018, Día Internacional de la Mujer, y algunas de las presentadoras de la televisión matinal que más horas de sus vidas han dedicado al noble arte de escarbar en las desgracias y los secretos vaginales de las féminas -todo por la audiencia- se enfundaron su camiseta morada, acudieron a la madrileña plaza de Callao y se hicieron el correspondiente selfie. La imagen sorprendió, puesto que una de ellas tenía fama de ser especialmente cruel con sus empleadas durante la larga etapa que formó parte de la jet set mediática, hasta el punto de que una de ellas, meses después de que se celebrara la manifestación del 8-M, le recriminó que, cuando se quedó embarazada, le recomendara tener cuidado para no coger unos kilitos, pues eso no suele sentarle bien a quienes salen por la 'tele'.

Las palabras suelen referir a conceptos y estos son digeribles a través de la empatía o de la experiencia. Por eso, rechina escuchar de boca de determinadas personas algunos vocablos que significan lo contrario a lo que predican. Esta contradicción es muy habitual en este país, tan acostumbrado a escuchar hablar de espiritualidad a los mayores conspiradores; y a sufrir el nepotismo de quienes más se llenan la boca con la justicia social.

Hace unas horas, el PSOE de Madrid publicaba un vídeo en las redes sociales en el que se hablaba de la necesidad de garantizar la "igualdad" laboral de las mujeres. Entre las personas que aparecían en el documento se encontraba Begoña Gómez, mujer del presidente del Gobierno e intérprete del papel de consorte extraoficial desde pasado junio, para sorpresa de propios y extraños. A Gómez le fichó el Instituto de Empresa el pasado agosto, es decir, pocas semanas después de que su marido se estableciera en el Palacio de la Moncloa. Como cada cual es libre de hacer lo que su moral o su cartera le dicte, uno puede creer en la igualdad de oportunidades o rechazar esa idea. Pero si se opta por lo primero, conviene renunciar a los atajos que facilita el poder para no quedar como un auténtico impresentable.

Más feminista que tú

Faltan pocos días para el 8-M y la maquinaria propagandística de los partidos funciona a pleno rendimiento. Como suele ocurrir, la sobreabundancia de información complica la tarea de discernir entre los argumentos racionales y los engañabobos. Estos últimos, mucho más abundantes.

El pasado domingo, Ciudadanos, en una de esas extravagancias a las que recurre tan a menudo, se inventaba el concepto de 'feminismo liberal' para encuadrar dentro del mismo a las mujeres que persiguen la igualdad sin comulgar con los postulados del marxismo cultural. Es decir, el predominante en el movimiento feminista actual y el que impregna de principio a fin el manifiesto que ha elaborado la Coordinadora de Mujeres para la huelga política. Que, por cierto, es un batiburrillo que apela en una página a conseguir la igualdad salarial y, en la siguiente,  la supresión de la fiesta del 12 de octubre, día de la Hispanidad y del "genocidio", o a la eliminación de un sistema sanitario que "patologiza las emociones" de las mujeres. Todo cabe en sus 30 páginas, con varios fragmentos absolutamente delirantes.

Faltan pocos días para el 8-M y la maquinaria propagandística de los partidos funciona a pleno rendimiento

Mientras Ciudadanos busca fórmulas para manufacturar su propio feminismo polite y la izquierda pugna por demostrar que tienen más conciencia que la derecha sobre los derechos de las mujeres, los medios de comunicación dedican abundantes horas a la causa, con esa actitud tan habitual como incomprensible, consistente en permanecer en todo momento cerca del trasero de los portavoces políticos para reproducir sus palabras y la opinión sobre lo que ha dicho previamente el diputado del partido contrario. Sin filtro. El año pasado, fueron cientos de miles las mujeres que hicieron huelga y este año no tiene pinta de que esa cifra se reduzca. Eso, en términos de audiencia es rentable. Y desde el punto de vista electoral, es muy interesante. Por tanto, toca hablar de feminismo y, como siempre ocurre cuando confluyen estos ingredientes, exagerar las posturas, alejarse de la realidad y encender al personal. Bajo neurosis o ansiedad, las personas son más fácilmente influenciables. Y es lo que toca.

El estilo Iván Redondo

En Ferraz y en el 'ala oeste de Moncloa', donde se desempeña Iván Redondo, este tipo de campañas de intensidad elevada no incomodan. Más bien, lo contrario, pese a que implique romper y reescribir el guión varias veces y transformar a Pedro Sánchez en una especie de Mortadelo que un buen día se disfraza de feminista y, al día siguiente, de invidente, sumido en una profunda oscuridad que le impide apreciar que su mujer ha pillado cacho en el Instituto de Empresa y ha hecho lo contrario a lo que predica. Un buen día, apoya el artículo 155 y, otro, habla de la posibilidad de designar un relator para mediar en Cataluña. Otro, critica que Mariano Rajoy emplee la cuestionable fórmula del 'decretazo'; y, otro, recurre a ella de forma descarada. Y así en todo.

Porque, mientras estos días el PSOE ha montado una enorme campaña para intentar situarse a la cabeza de movimiento feminista (cada vez más frentista, por cierto), en Moncloa han preparado una considerable batería de reales-decreto-ley que serán triturados en el momento en que se voten en la Diputación Permanente, pero que servirán al Ejecutivo para atraer a los votantes que, en su día, desencantados con los socialistas, emprendieron un viaje hacia Podemos.

Estos textos versarán sobre materias sociales "de interés general", como la igualdad salarial o la vivienda. Y el Ejecutivo tratará de justificar lo injustificable para hacer ver que estas medidas deben ser aplicadas de forma "urgente". Aunque eso suponga romper de forma totalmente descarada la distancia que debería existir entre el Palacio de la Moncloa y Ferraz. Entre el Ejecutivo que debe gobernar para todos y el cuartel general del partido, donde se persiguen intereses particulares.

Es 6 de marzo, faltan dos días para la celebración de una nueva edición de los 'viernes sociales', los de los 'decretazos', y del Día Internacional de la Mujer. No busque, en los medios no se habla de otra cosa. El bicho ya está confundido por el intenso ruido que siempre se genera alrededor del concepto de la 'igualdad' y el 28 de abril hay elecciones generales. Una vez más, misión cumplida. Los necios han encendido al personal.

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