El terrorismo vuelve a golpear en el corazón de Europa. Y lo hace con el mismo modus operandi que en el atentado de Niza: un camión de gran tonelaje arrollaba a una multitud durante un mercado navideño dejando doce muertos. Si el pasado 14 de julio fue un tunecino el que acabó con la vida de 86 personas en la ciudad francesa durante el día de la Fiesta Nacional, esta vez ha sido presuntamente un pakistaní, -ya detenido por la policía- el que ha irrumpido a gran velocidad durante la celebración de un tradicional mercado navideño. 

El ataque no coge por sorpresa a los servicios de inteligencia, ya que los mercadillos navideños se sabían objetivo primordial del terrorismo yihadista. De hecho, la semana pasada fue detenido un niño de origen germano-iraquí de tan solo 12 años en Ludwigshafen (oeste del país), que había planeado un brutal ataque contra un mercado de Navidad de su localidad. Aunque las autoridades no han querido confirmar de manera oficial que se trate de un atentado, el propio ministro del Interior alemán, Thomas de Maizière, reconocía al filo de la medianoche que los indicios hacen sospechar que la motivación no es otra que la terrorista.

Si la tragedia en Francia se produjo en el popular Paseo de los Ingleses, en este caso el terror se ha cebado con una zona peatonal de la Breitscheidplatz, eje comercial del antiguo sector occidental de la ciudad. El tráiler ha destrozado a su paso los puestos de adornos del tradicional mercadillo así como varias casetas de comida, mientras iba atropellando a los viandantes.

La unidad mostrada por las fuerzas políticas alemanas ha sido quebrada por el partido populista Alternativa para Alemania. El eurodiputado Marcus Pretzell no ha dudado en atribuir desde un primer momento el ataque al yihadismo. "¿Cuándo va a reaccionar el Estado de derecho alemán? ¿Cuándo acabará esta maldita hipocresía? Son los muertos de Merkel", expresaba el político en su cuenta en Twitter.

Tras los ataques del pasado mes de julio en Alemania, perpetrados por un menor refugiado afgano en un tren de cercanías en Würzburg y por un solicitante de asilo sirio en Ansbach, el debate entre la opinión pública alemana se polariza en torno a la acogida de refugiados, en un país que ha recibido ya a casi 1,3 millones de solicitantes de asilo. Ahora, el Gobierno alemán prepara un dispositivo para analizar la seguridad de todos los mercadillos navideños de los 16 estados federados del país.