Internacional

El terrorista de Ansbach dijo ser "pacifista" al pedir asilo: "No quiero usar armas"

"Tengo miedo de volver a Siria porque podría convertirme en un asesino", dijo a las autoridades en su día. En un vídeo, llamó a cometer más ataques.

Un policía, cerca del lugar de la explosión en Ansbach.
Un policía, cerca del lugar de la explosión en Ansbach. EFE

La agencia Amaq, vinculada con Estado Islámico, ha publicado este martes un vídeo en el que aparece presuntamente el sirio que hirió a quince personas este domingo tras inmolarse en la localidad de Ansbach, en el sur de Alemania, llamando a más atentados, según ha informado el grupo de seguimiento yihadista SITE. El Estado Islámico había asegurado este lunes, a través de la citada agencia, que el autor del ataque, que murió en el mismo, era uno de sus "soldados" y que había actuado "en respuesta a los llamamientos a atacar a los países de la coalición" contra el grupo terrorista. También había publicado una imagen del presunto terrorista.

En la grabación, el joven afirma que va a llevar a cabo "una operación en busca del martirio" en Ansbach, llama a más ataques y sostiene que su acción es en respuesta a "crímenes cometidos por la coalición en colaboración con Alemania por bombardear y matar a hombres, mujeres y niños". Este martes se ha sabido también que el terrorista se presentó como pacifista al pedir asilo el 21 de 2014. Dijo entonces a las autoridades alemanas, según actas a las que han tenido acceso medios locales, que había salido de Siria porque no quería empuñar las armas contra otros seres humanos. Este hombre, que según las actas es Mohammed Daleel, procedía de Alepo, una de las ciudades más afectadas por la guerra en Siria, donde fue al colegio y estudió un año de derecho a la vez que trabajaba en la fábrica de jabones de su padre.

"Un misil hizo impacto contra nuestra casa y resulté herido y me llevaron a Turquía", dijo Daleel a las autoridades alemanas. Luego pudo regresar a Siria -un primer intento por llegar a Europa no tuvo éxito- y, según aseguró al pedir asilo, fue varias veces detenido tanto por las fuerzas del régimen de Bachar Al Asad como por militantes de Al Qaeda. "Tengo miedo a la muerte y a la humillación. No quiero usar armas contra otra gente. Tengo miedo de volver a Siria porque podría convertirme en un asesino", dijo a las autoridades.

Su mujer y sus hijos, según dijo en el interrogatorio, murieron en la guerra y sus padres están en prisión por haber participado en manifestaciones contra el gobierno. En la autopsia que se le practicó al terrorista tras morir en el atentado, los médicos forenses encontraron rastros de lesiones de guerra. El 16 de julio de 2013 Daleel dejó Siria camino a Turquía desde donde, con la ayuda de una banda de traficantes, siguió hacia Bulgaria. "Allí tuve que presentar una solicitud de asilo", dijo. En Bulgaria, según aseguró, estuvo dos meses en la cárcel, fue golpeado por las autoridades y no recibió atención médica pese a que todavía tenía esquirlas en el cuerpo.

El 17 de abril tomó un vuelo que le llevó de Sofia a Viena, desde donde viajó a Múnich. Tras solicitar asilo en Alemania, las autoridades detectaron que había una primera solicitud en Bulgaria y se determinó que debía ser devuelto a ese país. No obstante, la orden de expulsión no pudo ser ejecutada por una lesión de rodilla que no había sido debidamente tratada cuando Daleel estaba en Bulgaria. El diputado Harald Weinberg, del partido La Izquierda, pidió en en ese momento que se aplazase la expulsión hasta que la lesión fuera curada. "Según lo que yo sabia en ese momento volvería a hacer lo mismo", dijo Weinberg en declaraciones que publica este martes el diario Bild.

Más tarde, un segundo intento de expulsión a Bulgaria volvió a fracasar por dos intentos de suicidio y se le dio el estatus de "tolerado". No obstante, este estatus le fue retirado posteriormente y el 13 de julio de 2016 se le dio un plazo de 30 días para viajar a Bulgaria. En los últimos días, según declaraciones de testigos, Daleel hablaba mucho de su inminente expulsión y de que "tenía que hacer algo".

Uno de los terroristas estaba fichado

Uno de los dos terroristas en la toma de rehenes en Saint Etienne du Rouvray estaba fichado por la policía y llevaba un brazalete electrónico para tenerlo controlado. Según informó una fuente judicial a la emisora France Info, el hombre, cuya identidad aún no ha sido confirmada al igual que la de su compañero, tenía permiso para salir de casa de sus padres, donde residía, entre las 8.30 y las 12.30.

El terrorista, que murió abatido junto a su compañero tras secuestrar a cinco rehenes durante una hora y herir a dos de ellos -además de matar al sacerdote-, había sido encarcelado en prisión preventiva en 2015, cuando fue abortado en Turquía su intento de unirse al Estado Islámico en Siria. Sin embargo, en marzo de este año quedó libre, controlado desde entonces por el brazalete electrónico, agregó la fuente.

El presidente francés, François Hollande, aseguró este martes que los dos autores de la toma de rehenes eran "terroristas que reivindicaron pertenecer al Estado Islámico (EI)".

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