Haciendo frontera con Birmania se encuentra Pai, un pueblo hippie tailandés con aires surferos que no está en la costa ni cerca del mar. De hecho, su peculiaridad es que está en medio de la naturaleza selvática tailandesa.

No son muchos los viajeros que cuando recorren Tailandia llegan hasta Pai -a no ser que sean mochileros-, por dos motivos. El primero es que los recorridos preestablecidos por el norte del país llevan, por lo general, al visitante a lo que se llama el Triángulo de Oro. Y, el segundo, es que su acceso no es del todo cómodo, pues para llegar hasta Pai hay que salir de Chiang Mai en una ruta en coche de algo más de tres horas, por una carretera zigzagueante con 762 curvas. Sin embargo, el posible mareo en carretera merece la pena en sí mismo, porque las vistas en medio de la jungla son impresionantes.

Moverse en moto en Pai es casi una obligación, además de ser la forma más sencilla. Sin embargo, si se prefiere hacer un recorrido guiado por cada uno de sus secretos, hay numerosas agencias locales de viaje en la calle principal (no tiene pérdida porque solo hay dos calles principales) que organizan recorridos en minivan y en Jeeps descapotables.

Wat Phra That Mae Yen

Pai desde el templo © Lucía Díaz Madurga

La primera parada de Pai debe ser el Wat Phra That Mae Yen, un templo que se ubica en lo alto de una de las montañas de Pai, también conocido como el Buda Blanco de Pai. Por supuesto, se puede ver desde abajo y el templo en sí no tiene más que una gran escultura de un buda gigante en color blanco, sin embargo, lo más interesante es subir hasta él y admirar las vistas del pueblo y la naturaleza que lo rodea. También es una opción estupenda acudir allí para ver el atardecer o el amanecer, eso sí, ten paciencia porque para llegar hasta la cima primero habrá que subir sus 350 escalones.

Tham Lod

Interior de las cuevas de Tham Lod © Lucía Díaz Madurga

Las cuevas de Tham Lod son, posiblemente, las cuevas más grandes que hay en toda la zona norte de Tailandia. Impresionan por sus bóvedas de hasta 10 metros y porque su acceso es de lo más peculiar: para entrar hasta su interior hay que cruzar el río Nam Lang en una barca de bambú con la iluminación que permiten las lámparas de queroseno de las guías.

El Cañón de Pai

Cañón de Pai © Lucía Díaz Madurga

Una de las zonas más visitadas de Pai es su cañón. Si bien es cierto que no tiene que ver nada con el Gran Cañón del Colorado, el de Pai es accesible, divertido y se puede recorrer andando siempre y cuando se tomen las precauciones necesarias. Que, ¿por qué? Porque el cañón se recorre por sus cimas que, erosionadas por las inclemencias meteorológicas, han ido creando una especie de recorridos naturales que permiten conocerlo de primera mano.

Aguas termales en plena naturaleza

Aguas termales del Parque Natural de Huai Nam Dang © Lucía Díaz Madurga

El Parque Natural de Huai Nam Dang es un parque nacional tailandés que se enmarca dentro de las provincias de Chiang Mai y Mae Hong Son abarcando una superficie de más de 1.200 kilómetros cuadrados. Adentrándose en este parque la sorpresa llega cuando el visitante se topa con una zona de baños naturales donde las aguas termales brotan entre el bosque húmedo tailandés.

El mercado nocturno

Centro de Pai © Lucía Díaz Madurga

Por la noche Pai es una auténtica maravilla. Su calle principal, que por el día está llena de agencias turísticas locales y alquiler de motos, al atardecer comienza a llenarse de puestos de comida de todo tipo -desde cocina tradicional thai hasta gastronomía fusión e incluso cocina occidental- y de pequeños chiringuitos con terraza y música en directo. Sobre todo, jazz, blues y algunos pequeños grupos de música improvisan para el deleite de la clientela de los bares y los puestos.