La génesis del tender de lujo, uno de los conceptos que más han inspirado a los seguidores del diseño de yates del nuevo milenio, se le atribuye a Luca Bassani. El artífice de la firma Wally fue, de hecho, el primero en otorgar a esta embarcación no solo la identidad de runabout, esto es, de lancha realmente rápida y fastuosa, sino también en convertirla en una embarcación de tendencia que, a través de nuevas aportaciones funcionales, innovadoras y estilísticas, se revela capaz de inspirar toda una generación de nuevos modelos.

Hasta hace bien poco, el tender se limitaba sustancialmente a ser el esquife de servicio para transportar pasajeros y provisiones desde el puerto hasta el yate. Una embarcación, por lo tanto, funcional, robusta, estable y con capacidad suficiente para llevar a cabo su misión. Hasta que, en 2001, hizo acto de presencia el primer Wally Tender: bonito, rápido, agresivo, esencial, casi marcial en sus formas, que el mismo Bassani definió como “el símbolo del puro placer de navegar al aire libre”; una embarcación funcional que deja de ser exclusivamente un medio de transporte para convertirse en la opción más elegante para darse un baño en alguna cala a la que el yate no pueda acceder debido a sus dimensiones. Una lancha de diseño perfecta para hacer las delicias de sus pasajeros cuando toman el sol y dan sorbos a alguna bebida refrescante.

Wally, il 43wallytender. Rápido, robusto y práctico 'runabout' con la practicidad y accesibilidad de un 'walkaround'.

Esta embarcación, que hasta ahora siempre estuvo exclusivamente al servicio de su nave nodriza –generalmente superyates con capacidad para darle cobijo en alta mar–, se ha convertido de esta forma en la barca preferida de muchos propietarios de casas en la costa, quienes agradecen un tamaño ampliado que permite acoger a más pasajeros, y un motor más potente que facilita desplazamientos más largos de playa en playa y entre islas.

No se hizo esperar mucho un modelo que propusiera una zona de cabina, de forma que al armador se le concediera tanto el placer de disfrutar de una embarcación solar, mediterránea o caribeña, como el hecho de disponer de un baño y de una cama en un camarote en el que relajarse un rato por la tarde o, por qué no, pasar la noche a bordo.

Llamado también chase o shadow boat, se trata a todos los efectos de un verdadero motoryacht, demasiado grande para poder aparcarlo en el garaje de la embarcación principal y, en consecuencia, destinado a seguir al yate nodriza a cualquier parte como una sombra. Con más espacio en cubierta y abajo, se refuerza la versatilidad de la embarcación y, por ese mismo motivo, también se amplía el abanico de posibles compradores interesados en esta propuesta, que pueden personalizar según sus necesidades y gustos. De hecho, el interior se hace a medida, de forma que el armador puede decidir la disposición interna del tender según el uso que quiera darle.

'Evo R4 Walkaround'. Limpia y diáfana cubierta para mirar el mar desde todos los puntos de vista.

El diseño mantiene un leitmotiv vagamente militar, subrayado en proa por unas líneas estilizadas, casi verticales, y con una popa habitualmente ancha, una solución empleada sobre todo para proponer un espacio de conexión con el mar. La cubierta, en cambio, se suele caracterizar por un diseño de tipo walkaround –a un mismo nivel, para facilitar la movilidad– que cuenta con un talamete proyectado como una plataforma en la que tomar el sol y que deja además espacio suficiente en cubierta para caminar a su alrededor. Otro elemento que no falta es un hard top o techo rígido, generalmente de carbono, que ofrece protección para la zona externa de comedor.