Están para quedarse como vehículo urbanita, como instrumento que permite recuperar la vieja y querida idea del paseo, ese lujo que se extravió cuando creíamos con fe ciega en el progreso y su principal metáfora: la velocidad. La bicicleta renace en estos difíciles tiempos y se reinventa como nueva modernidad, como nueva pasión. La tecnología aplicada a la bici ha logrado prodigios como los modelos archiplegables, los cambios de marcha inverosímiles, las bicis de montaña y las eléctricas: metamorfosis de un cacharro adorable que siempre remite a la adolescencia feliz, a aquella novia primera a la que llevábamos sentada en la barra y nos hacía soñar.

Jackie Kennedy | La bella en bici

La bicicleta renace en estos difíciles tiempos y se reinventa como nueva modernidad, como nueva pasión. La tecnología aplicada a la bici ha logrado prodigios como los modelos archiplegables, los cambios de marcha inverosímiles, las bicis de montaña y las eléctricas: metamorfosis de un cacharro adorable que siempre remite a la adolescencia feliz, a aquella novia primera a la que llevábamos sentada en la barra y nos hacía soñar.

Lauren Bacall y Humphrey Bogart | La eficaz celestina

Humphrey Bogart le llevaba 25 años a Lauren Bacall. Juntos, a menudo evocaron la imagen de un padre y una hija. Tras rodar Tener y no tener a las órdenes de Howard Hawks, en 1945 él obtuvo el divorcio de su primera esposa y se casaron. Es el año en el que se tomó esta imagen, en los estudios de Hollywood, que refleja bien una relación peculiar entre el hombre muy maduro y la jovencilla cuya picardía no puede ocultar su inmadurez. La bici no se interpone entre ellos dos, sino que sitúa a cada uno de ellos en su lugar. Ésta ha sido siempre una celestina eficaz, y no solo en forma de tándem.

Kate Moss | Grandes amistades

Por alguna razón, la mujer y la bici se llevan muy bien. Siempre han mantenido una gran amistad, un noviazgo permanente desde el primer momento. Se llevaron bien cuando la bicicleta cambió su cuadro normal por otro que permitía usarla con faldas largas. Y siguen haciéndolo incluso en modelos más ‘viriles’, al menos en apariencia, como la ‘mountain bike’. A Kate Moss le sienta de cine. Esta imagen de 1995 fue subastada en Christie’s por 25.000 libras, en una puja que conmemoraba con antelación el 40 cumpleaños de la modelo.

Arthur Miller y Marilyn Monroe | Amor y naturaleza

Marilyn Monroe y Arthur Miller pasean por el monte en una tarde fresca del mes de agosto de 1956. Las bicicletas son fieles a su papel romántico y les unen en una excursión a través de los bosques atlánticos de Estados Unidos. A comienzos de aquel mismo verano, Miller se negó a delatar a sus amigos cuando tuvo que declarar ante el Comité de Actividades Anti-Americanas y decidió callar. Y también en junio de ese año Marilyn y él contrajeron matrimonio. “No se hubiese casado conmigo si yo no hubiera sido más que una rubia tonta”, sentenció la actriz.

Salvador Dalí

En 1967, Dalí invadió París con una exposición de pintura que él bautizó como ‘Homenaje a Meissonier’. No se celebró en una galería de arte, sino en los salones del Hotel Le Meurice de la rue de Rivoli, justo delante del Louvre. En la imagen, fiel a su extravagancia, el español llega en bici cargando con un par de lienzos enmarcados para la exposición. Ese año hubo también exposiciones de joyas diseñadas por él en diversas tiendas de lujo y dio un curso de tres conferencias sobre pintura y Surrealismo, que dictó sentado en una silla de plástico transparente.

Catherine Ross y Paul Newman

Además de su visión clásica, interpretada en la imagen anterior por Claudia Cardinale, la metáfora ‘montar en bicicleta’ se puede interpretar en otras variantes. Tal vez la más destacada sería la que podríamos llamar ‘Variante Katherine’. La practicó gloriosamente Katherine Ross a lomos de la bici de Paul Newman en Durango (México). Es una escena que aparece de repente en mitad de ‘Dos hombres y un destino’ (Butch Cassidy and the Sundance Kid’), el filme de George Roy Hill. La narración se detiene para relajarse con una escena de musical mientras suena Raindrops Keep Fallin’ On My Head, de Burt Bacharach.

Michel Piccoli y Claudia Cardinale

Claudia Cardinale, que durante años incendió los sueños de los varones cinéfilos, combina sus extraordinarios talentos con los de Michel Piccoli para brindar al fotógrafo una imagen que es toda la lección de erotismo metafórico. Las ambigüedades del lenguaje, que admite tan distintas acepciones para el verbo ‘montar’, se multiplican gracias a la fuerza de esta instantánea abierta a toda clase de interpretaciones y ensoñaciones. La película que rodaban en esta escena, La Part de feu, hablaba de un esposo cornudo que aceptaba la situación en pro de los buenos negocios. La pasión la encontraba Claudia en otra bici.

Eddie Merckx

El archicampeón, el deportista por encima de toda sospecha, ganó el Tour de Francia ese año, 1969, y después ganó también los tres siguientes. Por extraño que parezca, el peculiar y agónico deporte del ciclismo resiste bien a la competencia de la Fórmula 1 y el mundial de Moto GP. Gracias a la televisión y a su millonaria audiencia global, incluso invade territorios antes ajenos a su pasión, como Reino Unido. Los escándalos mayúsculos, como el de las trampas que permitieron a Lance Armstrong superar los récords de Merckx, todavía no han podido con las lentísimas ascensiones del Tourmalet.

Jerry Lewis

Jerry Lewis, en su papel de ingenuo hasta la idiotez, representa en las películas a ese niño que todo adulto fue… y no ha dejado de ser. Lewis suele ser maltratado por Dean Martin, pero se lleva siempre a la chica más guapa. En la imagen pedalea durante un descanso del rodaje de la película de Norman Tarurog ‘The Stooge’. La productora temió que las maldades de uno al otro fueran consideradas de mal gusto, y al final esa película no fue distribuida nunca. Durante un tiempo, ir en bici con traje de tres piezas y corbata parecía un imposible. Hoy en día se ha convertido en un clásico.

Jacques Tati

Dos inteligencias artísticas de primera magnitud se unen en esta imagen. Robert Doisneau a la cámara: Jacques Tati como modelo e ingenio único. Nos encontramos a finales de los años 40. Domina la nostalgia de tiempos mejores, que el actor celebra en Jour de fête, y que resume aquí en la bicicleta del inefable cartero de la película. La idea de desmontar la bici, la mirada perpleja de Tati y el modo en que sostiene la mancha componen un poema conceptual que estalla como un arcoiris en esta fotografía memorable. Un homanaje al tempo lento que, por fin, vuelve a reinar en nuestro siglo.