Su sistema de construcción está basado en el concepto patentado de Helicave Harnois, basado en estructuras prefabricadas de hormigón. El resultado es un vaso autoresistente y estanco. Mantiene la temperatura natural, ventilación y humedad perfectas, conservando al vino totalmente libre de vibraciones para su adecuado envejecimiento. En definitiva, es una manera de proteger el vino de sus principales enemigos: la temperatura, los olores, la humedad y las vibraciones.

La instalación requiere unos 15 días, cuentan con varios modelos, y consiste en una sólida construcción dentro de un revestimiento impermeable -lo que la hace altamente resistente-. El vino se coloca horizontalmente dentro de los botelleros de hormigón que conforman la estructura de la bodega y el aire se renueva mediante un sistema de tuberías, colocadas en la parte superior e inferior.

Esto hace que el aire fresco acceda por abajo obligando al caliente a salir por la parte superior por el efecto termosifón. Este sistema ayuda a prevenir que el aire en el interior de la bodega se enrarezca, ayudando a mantener también la temperatura entre 12 y 18 grados, perfecta para el mantenimiento de nuestras etiquetas más deseadas. Además, la bodega puede funcionar como cámara de seguridad. Los precios oscilan entre 23.800 y 44.500 euros, en función del tamaño y la instalación.