Se trata de un ejercicio de prevención. Las Fuerzas Armadas articulan mecanismos para detectar la posible aparición de conductas entre sus efectivos que no se adecúen a los valores que rigen los cuerpos militares. Y en los últimos años, la irrupción de la radicalización yihadista en la sociedad española se ha convertido en una de las principales amenazas para la seguridad nacional. Por eso se ha tomado la determinación de detectar cualquier atisbo de extremismo en este ámbito entre los militares que integran los ejércitos españoles.

Hay antecedentes. Contados, pero que obligan a tomar este tipo de decisiones. Como la de un individuo al que se detuvo en 2015 en Melilla acusado de mantener vínculos con el Estado Islámico... y que había formado parte del Regimiento de Ingenieros Nº 8 del Ejército de Tierra con base en esta ciudad autónoma.

El Departamento de Seguridad Nacional (DSN) -integrado en la Moncloa con funciones de asesoramiento al presidente del Gobierno- recoge en su Informe Anual de Seguridad Anual 2020 los esfuerzos que se llevan a cabo en este sentido entre los militares españoles. "En el ámbito de las Fuerzas Armadas, se ha iniciado la determinación de posibles indicadores de radicalización de personal, para impulsar y actualizar las herramientas de detección y evaluación del riesgo de radicalización violenta". Esta es una de las consideraciones que forman parte del capítulo dedicado al terrorismo en dicho documento.

El informe advierte que uno de los objetivos de las organizaciones terroristas es despertar la radicalización de ciudadanos en cualquier parte del mundo; también, por supuesto, en España. Y las Fuerzas Armadas, que emanan de la sociedad y son parte de la misma, no están exentas de este riesgo. Como cualquier otro colectivo profesional, pero en este caso con la sensibilidad de las operaciones que desempeñan y la información a la que tienen acceso.

Inteligencia en las Fuerzas Armadas

El intercambio de información es uno de los puntos clave para hacer frente a estas amenazas. El DSN destaca la estrecha colaboración que han mantenido las Fuerzas Armadas con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI); especialmente en lo relativo a la "detección y actuación sobre los focos de radicalización en cualquier ámbito en el que se manifiesten".

Por eso se ha fomentado "el intercambio y la promoción de prácticas y procedimientos entre los diversos actores, colectivos y sectores implicados en la lucha contra el terrorismo y el extremismo violento". Asimismo se detalla la colaboración del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) en la lucha contra la "expansión de movimientos extremistas violentos y la difusión de su discurso".

La pandemia y la radicalización

La irrupción de la pandemia del coronavirus ha tenido efectos directos en la difusión de mensajes de radicalismo islamista, afín a organizaciones como Al Qaeda y Estado Islámico. Según este informe, el número de contenidos en español se ha multiplicado, alimentando a individuos que disponían de más tiempo para consumirlos debido a las medidas de aislamiento en el domicilio particular.

"En las diferentes redes sociales que participan en la difusión de contenido de carácter yihadista en español y dirigido a ciudadanos españoles, destacan las plataformas de mensajería instantánea por la
actividad de grupos y canales relacionados que se han convertido en referente como distribuidores de contenido multimedia yihadista traducido a diferentes idiomas y concretamente al castellano", describe el DSN.

No es la primera ocasión en la que el Departamento de Seguridad Nacional se refiere al colectivo militar como objeto de posibles amenazas por parte de agentes externos. En su edición anterior, compendio del año 2019, señalaba que la presencia de “servicios de inteligencia hostiles” supone una “amenaza” para las Fuerzas Armadas y para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que engloban a Policía Nacional, Guardia Civil y todos los cuerpos autonómicos y locales.