Suecia fue pionera en legislar la transexualidad. Tan pionera que su primera ley sobre determinación del sexo fue aprobada cuando en España no había ni democracia, en 1972. El Hospital Karolinska es uno de los referentes internacionales en terapias de cambio de sexo, llegando a publicar un estudio en 2019 que avalaba los beneficios psiquiátricos del uso de estas terapias. Sin embargo, todo ha cambiado.

En agosto de 2020, este mismo hospital emitió un comunicado retractándose de las conclusiones del estudio y reconociendo que no estaba demostrado ese beneficio psiquiátrico. Es más, el centro señaló que las personas trans tienen "seis veces más probabilidades de tener trastornos del estado de ánimo y ansiedad", "más de tres veces más probabilidades de que se le receten antidepresivos o medicamentos contra la ansiedad" y "más de seis veces más probabilidades de haber sido hospitalizadas después de un intento de suicidio".

Este año, el hospital ha dado un paso más y ha modificado sus protocolos de atención a personas trans, prohibiendo el uso de bloqueadores hormonales en menores de 18 años. Solo permite su uso en menores de más de 16 con fines ensayísticos. Esta decisión viene motivada por los posibles riesgos para la salud que conlleva el uso de bloqueadores hormonales en menores y los escasos beneficios demostrados a la larga.

De esta forma, Suecia sigue la estela de países como Reino Unido o Finlandia. El país nórdico revisó sus pautas de tratamiento en junio de 2020, momento en que decidió priorizar las intervenciones psicológicas sobre las intervenciones médicas. En Reino Unido, el cambio de políticas vino motivado por la sentencia del Tribunal Superior en 2020 a favor de Keira Bell, una mujer que denunció al NHS (Servicio Nacional de Salud) por tratarle hormonalmente con 16 años. Con 23 se arrepintió de su cambio de sexo y demandó al hospital por no haberle realizado una revisión psicológica. Ahora mismo, los menores de 16 británicos solo pueden someterse a tratamiento hormonal si demuestran conocer las implicaciones que tiene el tratamiento.

Efectos de los bloqueadores hormonales

Elizabeth Fernández, médico de Urgencias del Servicio Canario de Salud (SCS) y miembro de 'Contra el borrado de mujeres', alerta de que los bloqueadores hormonales utilizados en menores pueden tener graves efectos irreversibles. Estos medicamentos bloquean la liberación de estrógenos o testosterona, que se producen en mayor cantidad en la pubertad.

"Los bloqueadores hormonales se han usado para patologías sin alternativa: cáncer de próstata, endometriosis… Incluso para la castración química de delincuentes sexuales. Se llegaron a usar en casos de pubertad precoz, pero 2-3 meses máximo", explica Fernández.

"El uso en niños puede usar años. Tienen efectos secundarios graves e irreversibles. Las personas que se someten a esta terapia pueden desarrollar osteoporosis, infertilidad, pérdida del deseo sexual, problemas cardiovasculares, diabetes y problemas a nivel neurológico. A nivel psíquico también se asocia a mayor ansiedad, depresión y aumento de las tendencias suicidas", advierte.

Desde 'Contra el borrado de mujeres' denuncian que, además, son muchas más las mujeres que los hombres los que acuden a terapias de cambio de sexo. Se basan en un estudio del NHS británico según el cual, entre 2009-2010 y 2017-2018, aumentaron los cambios de sexo en niñas un 4.400%, casi cuatro veces más que en niños.

El NHS señala que todavía es necesario estudiar más en profundidad los efectos de los bloqueadores a largo plazo, algo en lo que concuerda el Hospital Karolinska.

Suecia, al igual que Finlandia, está priorizando el tratamiento psicológico sobre el médico en personas con disforia de género. Fernández apunta que el psicólogo Kenneth Zucker comprueba en sus estudios que el 85% de los menores de edad con disforia en la pubertad, con buen acompañamiento psicológico, abandonaban la disforia desde los 18. "Cierto grado de autismo, ser víctima de bullying, abusos sexuales, etc. pueden ser origen de ello", afirma.

José Luis Pedreira Massa, psiquiatra especializado en Infancia y Adolescencia, asevera, en cambio, que el prestigioso endocrino Lousie Gooren ya atestiguó que las psicoterapias no producen un cambio en la identidad sexual del individuo, y que solo resultan útiles en el proceso de cambio. También insiste en que la transexualidad no debe patologizarse, "no es algo que haya que curar".

Este especialista incide en que los problemas de salud mental asociados a las personas trans tienen que ver con la presión del entorno, y no con la incongruencia de género per sé. Pedreira cita el artículo de Kristina Olson Prepubescent Transgender Children: What We Do and Do Not Know publicado en el Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry donde pone de manifiesto que los menores trans, con acompañamiento y comprensión, no desarrollan problemas de salud mental.

El efecto de la 'ley trans' en España

En España, desde 2007 se permite el cambio registral del sexo en personas adultas con un informe médico que acredite una disforia mantenida en dos años. Antes de la hipotética aprobación de la ley trans, las leyes autonómicas ya facilitan el cambio de sexo en menores de edad.

"En casi todas las Unidades de Transexualidad se hace eso. Niñas y niños muy pequeños que dicen que son de otro sexo y se les da bloqueadores hormonales". Fernández cree que la ley trans, cuya tramitación el Gobierno acaba de desbloquear, dará más fuerza a este planteamiento: "Es un despropósito de principio a fin. La autodeterminación de género, decir que tú eres, lo que tú dices que eres, puede estar bien a un nivel metafísico, pero que se haga ley es absurdo. Mi palabra es la ley, como dice la canción. Vas a un registro, dices que eres mujer y ya lo eres a efectos legales. Si te tratan de otra manera, además, lo puedes denunciar".

El borrador de la ley "dice que cualquier menor desde los 16 años puede ir a un registro y decir que es del sexo contrario. Desde los 12 años también pueden hacerlo con consentimiento paterno, pero si los representantes legales están en contra, les pueden quitar la custodia. Es tremendo".

Esta médico también denuncia que el borrador plantea sanciones para los facultativos que se nieguen a iniciar estas terapias. "Desde multas por varios miles de euros, hasta que te pueden cerrar la clínica".

En defensa de la 'ley trans'

En el polo opuesto se encuentran organizaciones como Chrysallis, Asociación familias de menores trans*. Desde esta organización apuntan que la disforia de género no es el equivalente a la transexualidad. "Un número muy apreciable de personas trans no sufre un grave conflicto con su genitalidad y no aprecian las ventajas de someterse a un cúmulo de operaciones plásticas de gran dureza y con resultados aún poco satisfactorios. El grado de “disforia” es variable, e incluso inexistente en muchas personas trans", apuntan.

Para ellos, el cambio de sexo que ambiciona la persona trans vendría motivado por "la conveniencia de facilitar la modificación física de la persona con el fin de preservar su salud, entendiendo ésta como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad (OMS)".

Defienden que la ley trans española incluya:

  • La libre autodeterminación de género independientemente de la edad. Sin tutelas, sin requisitos de ningún tipo
  • Despatologización
  • Reconocimiento de las personas no binarias
  • Derechos de las personas trans migradas
  • Derecho al acceso al ámbito sanitario, laboral, cultural, deportivo