El PSC de Salvador Illa ganó por primera vez en escaños y votos las elecciones en Cataluña. Sin embargo los 33 diputados obtenidos por los socialistas quedan muy lejos de la mayoría absoluta del Parlament, fijada en 68 diputados. 

Las opciones para llegar ala presidencia del anterior ministro de Sanidad pasan por llegar a algún tipo de acuerdo con alguno de los partidos independentistas, algo muy delicado para cualquiera de las partes, puesto que todos los partidos independentistas firmaron durante la última semana de campaña electoral no pactar con Illa.

Matemáticamente, PSC, ERC y comunes rebasarían la mayoría absoluta, en lo que podría ser una reedición de los tripartitos de Pasqual Maragall y José Montilla de comienzos de siglo.

No obstante, este lunes el presidente de ERC, Oriol Junqueras ha considerado esta vía “imposible” al calificar a su partido y los socialistas como “formaciones antagonistas”.

Reedición del actual Govern

La suma de todos los partidos no independentistas alcanza los 61 escaños, a siete de la mayoría, aunque en cualquier caso, esta opción quedaba completamente descartada por varios vetos cruzados entre Vox y partidos como PSC y los comunes.

La opción más factible es la reedición del actual gobierno de la Generalitat con ERC y Junts. La suma de estos dos partidos prácticamente repiten los resultados de 2017, y solo se dejan un escaño (65). El dato más significativo en este bloque es el sorpasso de los republicanos al partido de Puigdemont, por lo que previsiblemente el próximo president será el candidato de ERC, Pere Aragonès. Esta suma necesitaría el apoyo en la investidura de otra formación, y en este punto, todos los ojos miran a la CUP que podría prestar alguno de sus nueve votos para sacar adelante la investidura.

Emulando a Illa, Aragonès también ha asegurado que presentará su investidura. En caso de no llegar a un acuerdo con las otras dos formaciones independentistas, el candidato de ERC podría ser proclamado presidente de un gobierno con los comunes y apoyado en la  investidura con el voto positivo del PSC. Esta variante podría tener sus ecos en la política nacional y que el acuerdo se convirtiera en un colchón de gobernabilidad en ambas partes. Aunque de nuevo esta opción, de investir y apoyar las propuestas de un candidato independentista podría no ser muy bien vista por el resto del socialismo español.