Pablo Casado escenifica este sábado en Córdoba la defenestración de Javier Arenas como referente y 'factótum' del partido en Andalucía. Despojado de su poder en Génova, prácticamente desalojado de su cargo en el Senado -se queda como uno de los 19 miembros de un simbólico comité directivo-, el incombustible dirigente del PP contemplará hoy la consumación de su mando en aquella región. Andalucía deja de ser 'arenista'. Al menos, en el plano formal. 

Dolores Cospedal ha sido implacable con su eterno rival, Javier Arenas. El incombustible dirigente del PP ha sido defenestrado de la nueva dirección con un doble castigo. Vicente Tirado, mano derecha de la exsecretaria general, se encargará ahora de la Vicesecretaría Autonómica, en tanto que José Ortiz, alcalde de Vejer de la Frontera, también del equipo rival, asumirá la Secretaría General del grupo en el Senado.

Casado ha querido hacer ostensible esta degradación de Arenas al elegir Córdoba, territorio de Juan José Nieto, otro de sus contrincantes territoriales, como primer lugar de su visita a Andalucía tras su elección como presidente del partido. El PP regional, que comanda Juan Manuel Moreno, leal a Sáenz de Santamaría y al propio Arenas, pretendía que esta primera visita fuera a Sevilla o a Málaga, dos enclaves de su absoluta influencia. 

Elogios a la nueva Génova

Casado no ha escuchado estas sugerencias. Ha decidido entrar en Andalucía por Córdoba, territorio hostil al 'sorayismo', para evidenciar el cambio de equilibrios en el poder popular en la región. Moreno Bonilla, eso sí, se mantendrá en la presidencia y será el candidato en las próximas elecciones andaluzas, que quizás se celebren en otoño. No hay tiempo para experimentar una mutación en la cabeza de cartel. Moreno, además, mantiene unas relaciones cordiales en lo personal con el nuevo jefe de filas del PP. Tras la celebración de las primarias, el dirigente del PP andaluz se ha deshecho en parabienes y loas hacia el nuevo equipo de Génova. 

El equipo de Arenas ha sido barrido de la nueva dirección del partido y han entrado en tropel los fieles a Cospedal. Esperanza Oña, de quien se habló incluso como 'número dos' del partido nacional, entra en la dirección como defensora del afiliado, un puesto relativamente menor del que se esperaba. El alcalde de Jaén presidirá el recién creado Comité de Alcaldes, clave para la coordinación de la nueva estructura, según el propio Casado, y fundamental en el año electoral que aparece en el horizonte. 

Juan Ignacio Zoido, exminsitro del Interior y muy activo en la campaña de Casado, será el presidente del comité electoral, en tanto que quien fuera su número dos en el Ministerio y exalcalde de Córdoba, Juan José Nieto, entra en la secretaría electoral. Nieto fue defenestrado de la alcaldía por el propio Moreno a instancias de Arenas, dentro de esas crueles pugnas entre las dos familias andaluzas. También se incorpora Juan José Matarí, quien se distanció de Arenas en los últimos tiempos, y que ahora será secretario de Política Autonómica, así como vicepresidente de una comisión en el Congreso.

Una cambio radical en el panorama del PP andaluz en vísperas de un posible adelanto electoral que pueden provocar una convulsión en el partido. Algunos sondeos vienen alertando de la posibilidad de que los populares sufran un severo revés en las urnas, e incluso de que podrían ser superados por Ciudadanos, que se convertirían en la segunda fuerza de esa comunidad. En ese caso, Casado debería tomar decisiones. Cospedal y Zoido están a la espera de cómo evolucionen las urnas para acabar con todo el equipo del 'arenismo' que todavía se mantiene en pie.