La escalada de violencia que se vive en La Línea de la Concepción (Cádiz) se traduce en un empleo de técnicas propias de la kale borroka contra los agentes de la Policía Nacional. Los agentes desplegados para hacer frente a los disturbios han sufrido graves agresiones en las últimas jornadas. Hablan de ataques con cócteles molotov, lanzamientos de adoquines, instalación de barricadas... y hasta del impacto de balas contra los vehículos oficiales.

El vuelco de una embarcación y la consiguiente muerte de sus dos ocupantes espoleó la vorágine de violencia que se registra en esta localidad gaditana, con barriadas como las de La Atunara y San Bernardo como epicentro de las protestas. Las principales dificultades se registran de madrugada, cuando los violentos se lanzan a las calles para enfrentarse abiertamente a la Policía Nacional. Fuentes policiales lo achacan a la incidencia del narcotráfico en la región.

Uno de los agentes desplegados en estos dispositivos relata cómo vivió en primera persona algunos de los episodios más violentos. "Esta madrugada [en referencia a la del jueves], sobre las 05:00 horas estaban desplegados tres indicativos de UPR [Unidad de Prevención y Reacción] en La Línea de la Concepción, concretamente en el barrio de Las Palomeras". Los policías se encontraron con "unas 30 personas haciendo barricadas y quemando contenedores".

Una situación que se agravó tras recibir "el impacto de fuego real", "un cartucho de bala" que impactó "en la zona superior de la luna delantera" del vehículo en el que se encontraba uno de los equipos de la Policía Nacional. "Afortunadamente no hay que lamentar males mayores", señala el agente, quien también se manifiesta crítico con el dispositivo desplegado.

Gasolina contra la Policía

Sobre los encapuchados que provocan los disturbios, el policía advierte que "están dispuestos a hacernos el mayor daño posible". La técnica que emplean los violentos es atraer a los equipos policiales "quemando todo tipo de mobiliario urbano" y, cuando éstos llegan, atacarles con "piedras, adoquines, material pirotécnico, cócteles molotov...". "Las furgonetas las han dañado bastante", concluye el agente. Daños que, a su juicio, podrían haber ido a mayores: "En San Bernardo nos han tirado una bengala y estando encendida junto a nosotros han empezado a tirar botellas con gasolina".

Una situación que no pasó desapercibida para los vecinos de la zona, que durante buena parte de la madrugada convivieron con los estruendos de los fuegos pirotécnicos y las escenas de violencia en las calles. Las imágenes grabadas por los teléfonos móviles circulan por las redes sociales.

Los episodios vividos en La Línea de la Concepción no han sorprendido en el seno de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, desplegados en la región para combatir los delitos relacionados con el narcotráfico. Sin embargo, sí que manifiestan su preocupación por la virulencia de los ataques recibidos en los últimos días: protestas por la muerte de dos personas que vivían en la zona al volcar una embarcación ligera.

Zona de especial singularidad

Así, el sindicato policial Jupol y la asociación de guardias civiles Jucil solicitan "el despliegue de nuevas unidades de UPR y UIP de la Policía nacional y del GRS de la Guardia Civil" para reforzar el dispositivo y hacer frente a las algaradas. También denuncian "la falta de medios materiales, humanos y la falta de
contundencia en las actuaciones de control del orden público".

Los sindicatos de la Policía Nacional y asociaciones de la Guardia Civil insisten en que se declare el Campo de Gibraltar como una zona de especial singularidad, lo que supondría una batería de incentivos para que los agentes de ambos cuerpos se sintieran más atraídos por un destino en la región. La iniciativa se auspició en zonas como País Vasco y Navarra en los años más duros del terrorismo. Ahora, los agentes consideran este área de Cádiz como uno de los puntos más calientes en los que desarrollar su trabajo.

Riesgos que asumen al enfrentarse directamente a los narcotraficantes o al entorno que los apoya. Y que, ahora, emplean esas técnicas similares a las de la kale borroka para agredir a los agentes: desde las barricadas hasta los cócteles molotov, incluso los disparos con munición de fuego real.