Hace unas semanas Jonathan Moñiz, apodado 'el Piojo', y su hermano Miguel Ángel protagonizaron una fuga de película de la cárcel madrileña de Valdemoro. Estos dos expertos en butrones y alunizajes consiguieron sortear todas las medidas de seguridad, llegando incluso a lograr que las alarmas no saltasen cuando ya se encontraban en la zona perimetral de la prisión. 

A diferencia de otros presos, 'el Piojo' y Miguel Ángel no aprovecharon los permisos o las visitas médicas para urdir su fuga, y es que la de estos dos hermanos ha sido épica por cómo ocurrió: los reclusos huidos lograron fabricar una llave del llamado "cuarto de maletas", donde los presos guardan todas sus pertenencias, y durante varios días fueron serrando los barrotes de la ventana de este cuarto. Finalmente, el 5 de diciembre se descolgaron saltando a un tejado que cubre las celdas de aislamiento para desde ahí saltar la valla perimetral.  

Fuentes penitenciarias explican a Vozpópuli que es casi imposible saltarse todas las medidas de seguridad de las prisiones españolas para huir; más aún cuando algunas de ellas han sido construidas en los últimos años. En efecto, durante los últimos años se han producido escasas fugas de las cárceles de nuestro país.

El pasado mes de septiembre se produjo una en Melilla. En esta ocasión el reo escaló por las terrazas del módulo de "respeto" -la zona donde los internos reciben más libertad a cambio de mejor comportamiento- por una viga que sujeta la malla y desde allí llegó hasta la garita para alcanzar la calle. Sin embargo, el fugado apenas estuvo unas horas en la calle después de narrar su hazaña en un vídeo que corrió como la pólvora en las redes sociales. Tras esta torpe acción, la Policía Nacional no tardó en dar con su paradero. Se encontraba en el barrio de El Rastro, donde vivía antes de ingresar en prisión, y 17 horas después volvió al Centro Penitenciario de Melilla.

Otra fuga de película

En 2010 sí tuvo lugar otra fuga de película protagonizada por dos presos en la cárcel de Sevilla-I. Los reclusos hicieron un agujero detrás del espejo del lavabo, casi como Michael Scofield en la serie Prison Break, y rompieron un acceso que es utilizado por los fontaneros para acceder a las tuberías. Uno de los reos se coló por este hueco y forzó la cerradura de la celda para permitir salir a su compañero. Después, rompieron una ventana del pasillo de la cárcel con un somier, saltaron el muro, cruzaron el aparcamiento y llegaron hasta la carretera donde les estaba esperando un vehículo. En este caso su libertad tampoco se extendió demasiado. 21 días después de la fuga el Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la Policía Nacional los detuvo en Lérida.

La huida del francés Erik Ferdinand de una cárcel belga en 2007, helicóptero mediante, también podría considerarse propia de un guion de película. Apodado "el Fugas" tras haber escapado de la Guardia Civil en 2004 cuando los agentes registraban una masía de Gerona, este preso consiguió escapar tras contar con la ayuda de dos cómplices que tomaron como rehenes al piloto y al instructor de la aeronave. Su fama le acompañó durante años, y es que en mayo de 2011 los Mossos d'Esquadra desplegaron un amplio dispositivo policial para vigilarle mientras era juzgado en la Audiencia Provincial de Gerona.

Como su propio apodo indica, el francés Erik Ferdinand, alias "el Fugas", quiso especializarse en huidas. Le llamaban así porque no solo había huido en 2004 mientras estaba esposado y la Guardia Civil registraba la masía de Maià de Mocal (Girona), donde le habían localizado, sino que en 2007 protagonizó una espectacular fuga en helicóptero de una cárcel belga.