Hay, según fuentes socialistas, dos formas de analizar el debate del lunes. La de quienes esperaban que abriera una inflexión en la campaña y diera la oportunidad a Pedro Sánchez de avanzar hacia La Moncloa y la de quienes, descartando tal posibilidad, dirigían más su mirada hacia el poder en el interior del PSOE. Estos últimos han extraído del cara a cara con Mariano Rajoy conclusiones más esperanzadoras para la supervivencia del candidato. Pase lo que pase el domingo, sobre todo si retiene la segunda plaza, aseguran, ahora tiene más probabilidades de continuar en la secretaría general, a la espera de otra oportunidad, algo que el propio Sánchez viene predicando en privado desde hace meses.

En el PSOE se comenta que Pedro Sánchez se comportó en el cara a cara "como un jornalero de la política"

Casi todas las fuentes del PSOE consultadas coinciden en que Sánchez “no estuvo fino” frente al presidente del Gobierno. “Abusó tanto de la denuncia sobre la corrupción que desatendió explicar bien qué proponemos al electorado, olvidando que Bárcenas ya no mueve votos y es un tema amortizado. Ni siquiera tuvo reflejos para asomar el escándalo del embajador en la India cobrando comisiones. Se comportó, como diría Alfonso Guerra, como un jornalero de la política, como un joven voluntarioso al que se le nota que tiene mucho que aprender”, resume un dirigente socialista que colaboró con Alfredo Pérez Rubalcaba.

Entre los errores de Sánchez, en su partido incluyen también su dependencia de los papeles “para usar cifras que no llegan a la audiencia” y han acabado posiblemente dando por ganadores del debate a Albert Rivera y a Pablo Iglesias, justamente los que no comparecieron directamente y rentabilizaron su ausencia a través de su presencia en medios alternativos.Sánchez tampoco ha dejado satisfechos a quienes formaron parte del último Gobierno de Zapatero, siguen siendo fieles al expresidente y se quejan de que nadie ha sabido o ha querido defender su legado. Consideran que el líder socialista ignoró lo fundamental para defenderse del “mantra de la herencia recibida, que hubiera consistido en explicar que Zapatero hizo una tarea brillante entre 2004 y 2008, consiguiendo el pleno empleo, y que en la segunda legislatura, tras la caída de Lehman Brothers, se hundió el sistema financiero occidental y se vio obligado a afrontar el terremoto. ¿Por qué no recordó que Luis de Guindos, al que Rajoy nombró ministro de Economía, había trabajado para esa entidad?”, comenta un exministro del último Gabinete socialista.

El tratamiento del cara a cara en los medios

Sin embargo, los más fieles al secretario general están convencidos de que si el PSOE fuera primero en las encuestas, “el tratamiento del debate en la mayoría de los medios de comunicación hubiera sido muy diferente, pues habrían dado a Rajoy por muerto”. El equipo de Sánchez cree, en todo caso, que éste salvó el lunes por la noche la secretaría general, salvo que el próximo domingo, Podemos o Ciudadanos protagonicen el sorpasso y se encaramen al podio de los vencedores como segunda fuerza política.

“Sánchez quizás no haya ganado La Moncloa, pero sí su sillón dentro del PSOE. Interiormente está más fuerte y seguramente ha evitado que el domingo se abra la noche de los cuchillos largos. Ahora, los barones, Susana Díaz incluida, pueden argumentar que bastante tienen con asegurar sus plazas, pues siete de ellos comparten responsabilidades de gobierno después de las elecciones de mayo”. “Además”, añade con sorna un diputado andaluz que repite en las listas, “tendrá que llegar un momento en el que nuestra presidenta, después de tanto lamento, tenga que empezar a gobernar”.

Si el PSOE retiene el domingo la segunda plaza, los barones podrán argumentar que bastante tienen con lo suyo, se asegura en Ferraz

La ley electoral prohíbe ya publicar encuestas, pero lo que señalaban los tracking antes del debate es que el PP disputaba la carrera hacia el 20-D con una distancia del PSOE de entre cuatro y ocho puntos. El cara a cara con Rajoy no evita que los socialistas tengan todavía la respiración contenida, pues Pablo Iglesias y Albert Rivera siguen pisándoles los talones y el sueño de recuperar La Moncloa puede quebrarse si ceden un escaño en 18 circunscripciones a alguna de las dos fuerzas que se estrenan en estas generales. Además, los asesores de Pedro Sánchez tienen bien definidas hasta 25 provincias donde la posible subida del voto a Podemos o a Ciudadanos puede hacer bailar hasta 30 diputados. La incertidumbre, pues, se mantiene.