Fernando Grande-Marlaska necesita el apoyo de Margarita Robles para salir adelante en la crisis que asola a su departamento y a la Guardia Civil. El titular de Interior propone el ascenso a teniente general de al menos dos generales de brigada para que ocupen puestos clave en el organigrama del Instituto Armado. Y es su homóloga en Defensa quien debe dar luz verde por vía de urgencia a esas promociones, dada la naturaleza castrense del cuerpo. Mientras, se avivan las voces dentro del cuerpo que hablan de “fractura total” con Interior y no descartan que se produzcan más movimientos en las próximas jornadas.

Tras el cese del coronel Diego Pérez de los Cobos, Interior se encontró con la dimisión del Director Adjunto Operativo, el teniente general Laurentino Ceña, número dos de la Guardia Civil. La tradición mandaba que su puesto lo ocupase el teniente general Fernando Santafé, jefe del Mando de Operaciones, pero éste también fue apartado de su cargo.

Voces de la Guardia Civil manifiestan su “sorpresa” tras saber que los nuevos DAO y jefe del Mando de Operaciones serán dos generales de brigada y no dos tenientes generales -un empleo mayor-. “No por sus capacidades, sino por haberse saltado Marlaska el escalafón”. Los puestos los ocuparán, respectivamente, los generales de brigada Pablo Salas Moreno -jefe de Información- y Félix Blázquez González -responsable de inmigración en el Estrecho-.

Diálogo Interior-Defensa

Pero el trámite requiere el visto bueno de Margarita Robles. La titular de Defensa debe refrendar los ascensos de los dos generales propuestos por Marlaska y, así, permitir la “reestructuración” [sic] que el ministro del Interior está dando a la Guardia Civil. Decisión que se adoptará previsiblemente en el próximo Consejo de Ministros. Fuentes de seguridad consultadas por Vozpópuli detallan que los nombramientos ya han sido convenidos por ambas partes, aunque no es habitual que se presenten dos casos tan repentinos.

Las conversaciones para estos nombramientos no siempre han sido fáciles: Marlaska impuso a María Gámez para dirigir la Guardia Civil frente a otras opciones planteadas por Robles y la titular de Defensa no acudió al acto de toma de posesión. La dependencia de la Guardia Civil de ambos Ministerios se hizo palpable este mismo jueves. El teniente general Laurentino Ceña, recientemente dimitido como DAO, se despidió oficialmente de Margarita Robles en acto privado. 

Las mismas fuentes citan como ejemplo la remodelación de la cúpula militar. Lo más habitual es que cada ministro de Defensa nombre a un Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), a los respectivos jefes de los ejércitos y la Armada, y de la Unidad Militar de Emergencias. En el caso de este último, es frecuente que se le ascienda a teniente general al mismo tiempo que toma posesión. Relevos previsibles y que apenas modifican la estructura de los diferentes cuerpos.

"Brecha insalvable"

Pero el terremoto que se vive en la cúpula de la Guardia Civil se escapa a esa normalidad. Marlaska lo achaca a una “remodelación” en los cargos de confianza, pero los ceses y dimisiones han sorprendido a los mandos del Instituto Armado. También ha provocado irritación que se haya saltado el escalafón para poner a dos generales de brigada en lo más alto de la cúspide del cuerpo.

Como contó este diario, los últimos episodios han abierto una “brecha insalvable” entre la cúpula de la Guardia Civil y el Ministerio del Interior. Mandos del cuerpo lamentan la “pérdida de confianza” que se produce tras los ceses y las dimisiones: “Es difícil saber que todos estamos sometidos a cambios de naturaleza política”. Y aseveran que esta crisis “marca un antes y un después”: “No habíamos sufrido algo así desde hace décadas”. Algunos llegan a utilizar términos más duros, como “caza de brujas”.

Entre los mandos es cada vez más habitual escuchar comentarios contra su directora, María Gámez, que lleva apenas cuatro meses en el cargo. Le reprochan su falta de autoridad para defender a los cargos cesados o trasladados, y la configuración de una cúpula confeccionada desde Interior. Remodelación que, a todos los efectos, tiene que pasar por el despacho de Margarita Robles para recibir su visto bueno.