La herida se abrió en la pasada primavera, cuando Ciudadanos aprobó una de las prórrogas del estado de alarma. Entonces, Marcos de Quinto abandonó el partido y dejó su acta de diputado, ante su disconformidad con que la formación naranja auxiliara a Pedro Sánchez.

Las aguas se revolvieron todavía más tras las elecciones catalanas, cuando Ciudadanos perdió treinta escaños en el Parlament. Y la gota que colmó el vaso fue la moción de censura de Murcia, cuando el partido ha terminado de romperse definitivamente. En esta entrevista, De Quinto analiza todos estos acontecimientos y ofrece su opinión sobre el futuro del partido.

Pregunta. Dos palabras, ¿Ciudadanos desaparecerá?

Respuesta.  Después de la última Ejecutiva, desgraciadamente, las posibilidades de desaparición han aumentado significativamente.

P. ¿Por qué?

R. Porque las cosas se han hecho muy mal, ha habido grandísimos errores de manejo interno y, además, la campaña catalana ha sido un desastre. Se tenían que haber depurado responsabilidades y no se hizo. Después, se produjo la moción de censura en Murcia, que implicó echarse en los brazos del sanchismo a espaldas de la propia Ejecutiva. Si tres dirigentes de ese partido, Inés Arrimadas, Carlos Cuadrado y José María Espejo, unilateralmente deciden que quieren dar un viraje hacia la socialdemocracia, eso no se puede hacer traicionando al partido, sino debatiéndolo en su órgano de gobierno. O convocando un Congreso Extraordinario o convocando al Consejo General.

Si Inés Arrimadas, Carlos Cuadrado y José María Espejo unilateralmente deciden que quieren dar un viraje hacia la socialdemocracia, eso no se puede hacer traicionando al partido"

P. Y no se hizo...

R. Por eso estamos ante un flagrante caso de transfuguismo de la cúpula de un partido.

P. Este movimiento telúrico en Ciudadanos comienza cuando apoyó una de las prórrogas del estado de alarma y ha tenido su último episodio en Murcia. Ya sé que los porqués habría que preguntárselos a Inés Arrimadas, pero me gustaría saber su opinión acerca de las causas de este cambio de rumbo...

R. Todo el poder autonómico y local que tiene Ciudadanos viene justo de después de las elecciones de abril de 2019, cuando Albert Rivera sacó 57 diputados y el partido estaba en la cima. Esos votantes apoyaron el programa y el discurso de Rivera; y ese discurso era de rechazo al sanchismo. Si ese discurso se pretende cambiar, se está traicionando a los votantes.

P. ¿Y por qué se pretende cambiar?

R. Yo creo, primero, que los fontaneros que tiene Inés Arrimadas se parecen a Pepe Gotera y Otilio. Son gente incapacitada para dirigir la estrategia de Ciudadanos. Además, la dirigen totalmente a espaldas de la Ejecutiva nacional. ¿Qué es lo que pasa? Que les ha dado miedo el PP. Entonces, se han dedicado a separarse de los populares y a acercarse a la izquierda, a entrar en la Moncloa y a hablar con sus fontaneros. Y yo creo que los han enredado y estos, que se creían muy listos y se veían capaces de jugar a las cartas con Iván Redondo, han sido desplumados. Eso había que rectificarlo, pero no se hace. Entonces, el partido tiene un problema, pues su base de votantes desconfía.

P. ¿Debería dimitir Inés Arrimadas?

R. Yo creo que después de la debacle de Cataluña tenía la posibilidad de haber cesado a Carlos Cuadrado y José María Espejo. Pero una vez que no los cesó, entonces ella tiene toda la responsabilidad. Inés hubiera tenido una buena salida si se los hubiera quitado de encima. Ahora, ella ya no puede apartarse. Como decía Toni Cantó, también ella debería dimitir ahora.

P. Ellos denunciaron una situación insostenible de los consejeros de Murcia...

R. Eso es absolutamente una exageración y una mala excusa. Que unos consejeros se hayan vacunado en Murcia es absolutamente intolerable. Pero lo que no se puede hacer es echarte a los brazos del PSOE cuando han desaparecido más de 20.000 vacunas en España. Eso es responsabilidad del partido del Gobierno. ¿Qué ha pasado con esas vacunas? No lo sabemos. Mira, lo digno hubiera sido no irse a Moncloa a conspirar, sino haberse ido a Génova 13 y hablar muy seriamente con la cúpula del PP. Y después haberte ido de ese Gobierno para que se viera abocado a convocar elecciones. Eso hubiera sido lo elegante, no lo que han hecho.

Que unos consejeros se hayan vacunado en Murcia es absolutamente intolerable. Pero lo que no se puede hacer es echarte a los brazos del PSOE cuando han desaparecido más de 20.000 vacunas en España"

P. En los últimos días, algunos han insinuado que la negociación con los diputados de Ciudadanos en Murcia y su posterior rechazo a la moción son actos de corrupción política.

P. A mí eso me parece muy grave. Isabel Franco y los otros diputados no han hecho ningún cambio. Ella era vicepresidenta de ese Gobierno y ella no ha cambiado de opinión para nada. Ella tenía un sueldo de vicepresidenta y va a seguir con ese sueldo. Puestos a sospechar quién ha comprado a quién, caben más sospechas de que el PSOE, en Moncloa, haya comprado con promesas a la cúpula de Ciudadanos.

P. ¿Arrimadas se encontró un partido moribundo y se están cargando las tintas contra ella?

R. Se encontró un partido dañado.

P. ¿La culpa fue de Rivera?

R. Es que el comodín de echar la culpa de todo a Rivera yo creo que ya ha caducado. Mira, Ciudadanos tenía 36 escaños en el Parlamento catalán. En julio de 2020, con Lorena Roldán como candidata, el CIS catalán publicó una encuesta en la que se daba a Ciudadanos 14 escaños. Los fontaneros del partido, los Pepe Gotera y Otilio de Alcalá, decidieron que no era la candidata adecuada y la cambiaron por Carlos Carrizosa. Finalmente, Ciudadanos sacó seis escaños. Si alguien se encontró un partido moribundo, se puede decir que lo remataron. No lo hicieron bien. Bajaron de 14 a seis diputados.

P. Pero Ciudadanos se vendía como un partido regenerador y en casos como el de Castilla y León se apoyó la continuidad del Partido Popular en el Gobierno, en lugar de la alternativa del PSOE. Y el PP llevaba allí tres décadas en el poder...

R. Yo en esa decisión no participé, por tanto, no sé cómo sucedió. Pero Ciudadanos, en esos momentos, no era un partido sectario y, además, tenía muy claros sus principios. Podía pactar con el PSOE, pero con unos determinados acuerdos y líneas rojas. En Castilla-La Mancha, aunque no necesitaba Emiliano García Page el apoyo de Ciudadanos, Rivera le hizo una propuesta con cinco condiciones y las aceptó. Eso llevó a alcanzar un acuerdo para ocupar determinados ayuntamientos. Fue un pacto transparente y positivo. En el caso de Castilla y León, probablemente eso no se produciría.

P. A todo esto, el 4 de mayo habrá elecciones en Madrid y las primeras encuestas dejan clara la fortaleza de Isabel Díaz Ayuso...

R. Yo a ella no la conozco personalmente, pero, yo no sé si es por sus méritos o por los deméritos del resto, auguro que le van a salir bien las cosas. En el caso de Ciudadanos, cuando se supo lo de Murcia recuerdo a Inés Arrimadas ir de plató en plató quejándose de la decisión de Isabel Díaz Ayuso por haber convocado elecciones. Lo hacía mientras juraba y perjuraba que nunca había habido intención alguna a hacer una moción de censura en Madrid. Decía que todo se circunscribía a Murcia. Pues bien, resulta que posteriormente nos hemos enterado de que el día que se anunció la moción de Murcia, Inés envió a Marina Bravo -secretaria general de Ciudadanos- a recoger firmas entre los diputados de Cs en la Asamblea de Madrid para realizar una moción de censura contra Isabel Díaz Ayuso.

El día que se anunció la moción de Murcia, Inés envió a Marina Bravo -secretaria general de Ciudadanos- a recoger firmas entre sus diputados en la Asamblea de Madrid para realizar una moción de censura contra Isabel Díaz Ayuso"

P. No la presentaron al final...

R. Porque mientras buscaban a todos los diputados, el PSOE y Más Madrid metieron sus propias mociones de censura. Pero bueno, eso contradice lo que dijo Arrimadas sobre el sentido de lealtad más allá Murcia. Nunca sabremos los acuerdos a los que ella llegó con Pedro Sánchez en las negociaciones que tuvieron en Moncloa Carlos Cuadrado, Félix Bolaños y José Luis Ábalos. Todo, repito, a espaldas de la ejecutiva de Ciudadanos.

P. ¿Comparte el victimismo de Ignacio Aguado?

R. Me parece que durante el tiempo en que ha habido ese Gobierno de coalición, no ha habido química. Ambos han sufrido desplantes del otro. No entro en los motivos porque no los sé, pero bueno, entiendo que algo de culpa tendrá Aguado en esa situación, también Ayuso ¿no?

P. ¿Cómo interpreta el movimiento de Pablo Iglesias?

R. Yo lo interpreto, primero, como que él, en estos momentos, está viendo que no hace nada en el Gobierno, que está algo atado de pies y manos, y que se puede encontrar mucho más cómodo hablando abiertamente sin el cargo de vicepresidente. Imagina: si ha montado escándalos en esa posición, ¿qué hará a partir de ahora sin ostentarla? Auguro que su oposición al PSOE será mucho más frontal.

P. ¿También observa que existe la posibilidad de elecciones generales?

R. La salida de Iglesias del Gobierno es un síntoma de ello. O por decisión de Sánchez o de Iglesias. Simplemente, están preparando los movimientos para cuando llegue ese momento.

P. Iglesias vende su candidatura como una renuncia necesaria...

R. Claro, él lo vende como un sacrificio para luchar contra la derecha y la ultraderecha. Vaya, que aquí tenemos a un jeta que trata de re-interpretar el papel que en su día sí hizo el Che Guevara que dejó el Banco Nacional de Cuba y se marchó a la guerrilla del Congo para luego pasar por los países del Telón de Acero y regresar de guerrillero a Bolivia. Nos quiere vender épica política y que no le importan los focos ni las moquetas. El problema es que ya es tarde para que ese relato cuele.

Aquí tenemos a un jeta -Iglesias- que trata de reinterpretar el papel que en su día sí hizo el 'Che' Guevara, que dejó el Banco Nacional de Cuba y se marchó a la guerrilla del Congo

P. ¿Ve a Iglesias batiéndose el cobre en la Asamblea de Madrid sin gobernar la comunidad?

R. Iglesias es un agitador. Él sólo se presenta a las elecciones para generar confrontación. No tiene ningún interés en quedarse de diputado en la Asamblea de Madrid. Es decir, lo mismo que hizo la ultraizquierda a través de Íñigo Errejón y Manuela Carmena, que dimitieron cuando vieron que no gobernaban.

P. Con el declive de Ciudadanos, ¿se han vuelto a quedar en tierra de nadie los liberales españoles?

R. Bueno, es que yo tengo serias dudas de que la gente que está en la cúpula de Ciudadanos sea liberal o lo haya sido alguna vez. Yo soy profundamente liberal. Pero bueno, yo creo que hay que leer también un poco para entender lo que es el liberalismo. No sólo es una etiqueta que utilizar a conveniencia.

P. A todo esto, seguimos en una pandemia, pero la política vuelve a ser protagonista...

R. Efectivamente. Mira, hace unos días, Pedro Sánchez felicitó desde París a Pablo Iglesias por todo su desempeño, y se refirió a su trabajo en las residencias de ancianos, con muy mala intención, por cierto. Eso creo que resume lo que dices. Tenemos una pandemia y, al final, el centro es la política por la política en sí. Yo me pregunto qué pensarán los ciudadanos cuando, antes de votar, miren hacia Iglesias y vean que no ha dado más que discursos y disgustos con provocaciones y titulares excesivos. Dirán, ¿qué trabajo ha hecho este hombre?

P. ¿Qué trabajo ha hecho Iglesias? Ya se lo pregunto yo...

R. Es que muchos de los políticos de izquierda son gente muy entrenada en hablar en asambleas de la universidad, pero nunca han gestionado ni nunca han trabajado. Por eso, cuando se encuentran con una vicepresidencia, siguen haciendo lo mismo: haciendo speeches de universidad sin saber cómo sacar adelante cosas para la gente.