La salida de Pablo Iglesias está consolidando en Podemos al llamado grupo del “Podemos de los ministerios”. A lo largo de los últimos meses, se crearon en la formación “dos partidos en uno”, diferenciados en equipos de trabajo: los ministeriales y los que insistían en no perder el contacto con la calle, capitaneado por Rafa Mayoral. La salida abrupta de Mayoral de la Ejecutiva de la formación, tal y como ha adelantado Vozpópuli, ha decantado la balanza a favor del sector que trabaja en el Ejecutivo, en un escenario de todas formas incierto y con voces que ya hablan de la necesidad de una "refundación".

Fuentes de Podemos revelan que, después de varios meses de desencuentro entre Rafa Mayoral e Irene Montero, la sangre ha llegado al río. El Podemos ministerial se ha impuesto al de la “sociedad civil”, que cuestionó en un primer momento incluso la entrada en el Ejecutivo. Este sector ha sido apartado después de Vistalegre IV, y ahora todo el control lo tiene la parte activa en el Gobierno.

Este cambio de equilibrios internos impulsado por Montero deja un vacío entre el partido y la sociedad civil. Mayoral y algunos de sus afines que se hicieron con las organizaciones regionales (Pilar Lima, Conchi Abellán y Jesús Santos, entre otros) estaban en contra de la “institucionalización del partido”. Pero ahora se han rápidamente alineados a las directrices de Irene Montero. Todos menos Mayoral, Alberto Rodríguez y otros dirigentes como Ana Marcello, que han sido apartados.

Estos dos sectores tenían asesores y trabajadores contratados diferentes, y esto creó algo parecido a una organización en la organización, que Irene Montero ha cortado nada más salir Iglesias del Gobierno. “La gente va con el que manda”, comentan algunos para explicar cómo el sector de Mayoral se ha rápidamente derretido.

Europa Press

De la calle a los despachos

Mayoral dirigía, en efecto, el sector de Vamos. Se trataba de un proyecto que aspiraba a activar la militancia y recuperar el protagonismo del partido en la sociedad civil. Se les conocía como los “de los círculos-órganos-parlamentos”. Su resultado fue algo decepcionante, y ahora toda la formación se centra en la actividad de los despachos institucionales.  

Con respecto al relevo de Iglesias, en el partido morado recuerdan que todo fue pilotado por Irene Montero. "Iglesias nunca avaló a Ione", argumentan. “Nunca la ha reconocido como sucesora”. Irene Montero y Belarra, de hecho, creyeron que Iglesias era el “tapón” para el crecimiento del partido. Aunque ahora deben lidiar con unos sondeos decepcionantes.

Mientras tanto, algunas declaraciones de Irene Montero sorprenden en el partido. El hecho de que la ministra de Igualdad afirme que “la legislatura comienza ahora” ha sido interpretada para algunos como una “enmienda” a la actividad de Iglesias en el Ejecutivo. Del líder morado se está reivindicando su trabajo en la fundación del partido, pero de momento los dirigentes no elogian su herencia en el Ejecutivo.

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EFE

Iglesias observa en silencio

También el PSOE aprecia cómo la salida de Iglesias ha permitido mejorar las relaciones internas con los ministros de Unidas Podemos. Términos como normalización y complicidad aparecen en las conversaciones con los miembros del PSOE en el Gobierno. Y el resultado de ese cambio es, según fuentes gubernamentales, de las nuevas directrices de Yolanda Díaz, que ha arrastrado a los otros ministros de Podemos.

Sea como fuere, Podemos está experimentando una sustancial institucionalización que, para algunas fuentes moradas, conllevará algo parecido a una refundación. Este diario ya adelantó que la progresiva caída demoscópica y la necesidad de rediseñar los equilibrios en el espacio político de Unidas Podemos, donde están surgiendo nuevos actores, afianza dicha “refundación”.

“Todo se está moviendo, aunque septiembre va a ser un mes clave”, aseguran en el partido morado. Aun así, desde la dirección de Podemos enfrían ese tipo de debate, y apuntan a que en Vistalegre IV se aprobaron documentos, estrategias y una cúpula que se mantendrá firme al mando del partido. El problema es saber si también el electorado seguirá este grupo, o si la refundación acabará sellándose por la vía de los hechos, y, quizás, con la mirada expectante de Iglesias. Fuentes de Podemos, en efecto, aseguran que el exsecretario general observa los acontecimientos y que no le sorprendería “que todo se vaya abajo sin él”.