España

El Gobierno admite que no instaló urinarios para los militares que blindaron las fronteras en la pandemia

El Ejecutivo asegura que se coordinó el uso de servicios de instalaciones civiles, pero en despliegues como el del Pirineo navarro se dispusieron sillas con un agujero a modo de retrete portátil

Personal del regimiento América 66 en el puesto fronterizo con Francia
Personal del regimiento América 66 en el puesto fronterizo con Francia Defensa

El cierre de fronteras terrestres decretado por el Gobierno durante el estado de alarma propició el despliegue de los miembros de las Fuerzas Armadas en los principales controles establecidos. Sin embargo, el Ejército no facilitó el uso de ningún urinario químico para atender sus necesidades. Como contó Vozpópuli, en la divisoria con Francia se dispusieron sillas con un agujero para hacer las veces de retretes portátiles. El Gobierno admite ahora que la falta de instalaciones fue generalizada en todas las fronteras: "Se coordinó el uso de los servicios de instalaciones civiles".

A las Fuerzas Armadas les correspondió la vigilancia de algunas infraestructuras críticas durante el estado de alarma. Entre otros, se requirió su presencia en los principales puestos fronterizos terrestres con Francia, Portugal y Marruecos. Con este despliegue, el mando único pretendía liberar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para que cumpliesen con otros cometidos en escenarios urbanos.

Este diario adelantó que los militares del regimiento América 66 con base en Aizoáin (Navarra) sufrieron algunas deficiencias en su despliegue en la frontera con Francia, en pleno Pirineo navarro. En concreto, se les habilitaron sillas de madera a las que se les abrió un agujero y se les puso una bolsa de basura para ejercer de retrete portátil. La Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) recibió las quejas de los efectivos que participaban en el operativo y anunció que elevaría una serie de preguntas al Ministerio de Defensa.

La silla adaptada, ya en la frontera con Francia.
La silla adaptada, ya en la frontera con Francia.

Coordinación con instalaciones civiles

El grupo parlamentario Vox pidió explicaciones al Gobierno sobre esta problemática mediante pregunta escrita en el Congreso de los Diputados. El Ejecutivo admite en su respuesta que no se instaló ningún urinario químico en los puestos fronterizos al no considerar necesaria su presencia.

“En relación con el Mando Componente Terrestre (Ejército de Tierra), no se están utilizando WC químicos en ningún puesto fronterizo porque no se ha estimado necesario debido a la proximidad de instalaciones civiles en las que se ha coordinado el uso de los servicios”, señala el Gobierno en su respuesta escrita.

Pese a ello, en despliegues como el del regimiento América 66 -que permaneció durante un mes y medio en la frontera del Pirineo navarro- se recurrió a soluciones de contingencia para atender las necesidades de los efectivos.

Las cifras de 'Balmis'

El despliegue en los puestos fronterizos -así como en centrales eléctricas y otras infraestructuras críticas- ha sido una de las funciones que las Fuerzas Armadas han desempeñado en el marco de la Operación Balmis de lucha contra el coronavirus. Durante los 98 días de despliegue, los militares de los diferentes cuerpos militares han llevado a cabo 20.002 intervenciones en 2.302 localidades.

De acuerdo a los datos ofrecidos por el Ministerio de Defensa, los efectivos han llevado a cabo 11.061 desinfecciones -5.128 de las cuales en residencias- y el despliegue suma un acumulado de 188.716 militares implicados durante toda la operación. "El mayor despliegue de las Fuerzas Armadas en tiempos de paz", aseveran los mandos militares.

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