El secretario general del Partido Popular, Teodoro García Egea, logró desmontar la moción de censura presentada en Murcia, su región natal, con una negociación exprés de 48 horas junto a Fernando López Miras y en la que fue fundamental la predisposición, desde el principio, de varios diputados de Ciudadanos a la hora de seguir adelante con el pacto de coalición firmado con el PP en 2019.

El primer síntoma de que la moción de Ciudadanos y PSOE estaba cogida con alfileres es que una persona de la formación naranja reveló el martes por la noche a López Miras la jugada política que habían pergeñado ambos partidos con el visto bueno de Pedro Sánchez e Inés Arrimadas.

La moción se fue gestando durante tres semanas, pero el punto culminante se produjo el pasado martes cuando el 'hombre fuerte' de la formación naranja, Carlos Cuadrado, viajó en coche a Murcia con dos documentos debajo del brazo, las mociones de censura para la Asamblea regional y el Ayuntamiento de la ciudad.

La líder de Cs Murcia y candidata a desbancar a López Miras, Ana Martínez Vidal, convocó a los seis diputados autonómicos y a los cuatro concejales a las 19:30 horas en la sede del partido. La iniciativa de la moción solo la conocían la candidata a la presidencia, su portavoz en la Cámara autonómica, Juan José Molina, y los ediles de la capital murciana liderados por Mario Gómez.

Isabel Franco, Francisco Álvarez, Valle Miguélez y el presidente de la Asamblea, Alberto Castillo, no sabían nada del paso que les soltó Cuadrado y Martínez Vidal a bocajarro. La primera, que ganó las primarias de Cs para las elecciones del 26-M y que desde entonces ha sido vicepresidenta del Ejecutivo de coalición, cayó en desgracia hace unos meses cuando Inés Arrimadas colocó de líder regional a Martínez Vidal.

Isabel Franco e Inés Arrimadas en un mitin de Cs en Murcia.

El propio Cuadrado intentó en noviembre que Franco se apartase de la Vicepresidencia murciana para aupar a la nueva líder regional en su puesto, pero ella se negó al considerar que no había motivos para dimitir de sus funciones. Desde aquel momento, Franco y Martínez Vidal habían roto puentes y la situación era volcánica dentro de la formación naranja.

Hace dos semanas dimitió la consejera de Transparencia y Franco abandonó la reunión del Consejo de Gobierno con un portazo, en señal de protesta por cómo Martínez Vidal había tratado a esta jurista independiente al cuestionar su trabajo.

Franco y Álvarez firmaron la moción al darse cuenta de que su rebeldía no iba a ningún lado, pues los dos diputados de Podemos equilibraban su posible indisciplina

Así que cuando Franco escuchó el pasado martes por boca de Cuadrado que Ciudadanos se lanzaba a dos mociones de censura en Murcia de la mano del PSOE, y con el apoyo externo de Podemos, se quedó "atónita e incrédula", según ha relatado a Vozpópuli una de las personas que participó en la reunión.

Sin embargo, fue Álvarez quien alzó la voz ante una iniciativa "extemporánea", que se iba a registrar en mitad de la pandemia y para la que "no había justificación". Pese a ello, tanto Franco como Álvarez firmaron la moción -"la decisión venía tomada de Madrid", subraya la fuente-, al darse cuenta de que su rebeldía no iba a ningún lado, pues los dos diputados de Podemos equilibraban su posible indisciplina.

La reunión de Ciudadanos terminó al filo de las 22:00 horas para evitar el toque de queda. Uno de los presentes avisó a López Miras de lo que se estaba gestando y el presidente de Murcia llamó de inmediato a García Egea. Ambos hablaron de la posibilidad de adelantarse al órdago del PSOE y Cs con un decreto de elecciones anticipadas.

Egea descarta el adelanto electoral

Egea descartó tal posibilidad una vez que la ley murciana impide a López Miras aspirar a un tercer mandato consecutivo. Además, Vox fue la primera fuerza política en esta región en las elecciones generales de noviembre de 2019 con el 28% de los votos, que le permitieron sacar tres diputados en el Congreso, así que el PP corría el riesgo de sufrir un 'sorpasso'.

La filtración de la noticia de la moción desde dentro de las filas de Ciudadanos hizo ver a López Miras y a Egea que el grupo parlamentario naranja no era monolítico. Los cuatro diputados de Cs, a los que no se había informado de la iniciativa, guardaron silencio en las redes y descolgaron sus teléfonos. En un primer momento, prometieron "disciplina de voto absoluta" pero luego empezaron a hablar entre ellos.

El PP necesitaba un tercer diputado de Cs que se uniese a Franco y Álvarez. Castillo es el presidente de la Asamblea murciana y, por tanto, tiene un rol institucional, así que la vicepresidenta empezó a hablar con Valle Miguélez, quien también había sido desplazada por Arrimadas y Martínez Vidal hace unos meses al perder la condición de secretaria de Organización de Cs Murcia.

El presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras.

Un primer indicio de que el PP no daba por perdida la moción de censura se produjo el mismo miércoles, cuando López Miras sólo destituyó a los consejeros de Cs con "cargos orgánicos": Martínez Vidal y el nuevo titular de Transparencia, José Gabriel Sánchez Torregrosa, persona de máxima confianza de la aspirante a la Presidencia murciana y que también había estado presente en la reunión convocada por Cuadrado.

Así que López Miras salvó de la quema a Franco y al titular de Empleo, Miguel Motas. A la primera le dio más competencias asignándola el área de Transparencia, toda una declaración de intenciones, mientras que las carteras de Martínez Vidal pasaron a Hacienda, bajo el control del PP. Este paso del presidente murciano ya contó con el respaldo de Egea.

La jornada del jueves sirvió a López Miras para saber que Miguélez se unía a Franco y Álvarez en contra de la moción de censura. A lo largo del día fue diseñando su nuevo Ejecutivo y por la tarde, Egea se subió a un coche y puso rumbo a Murcia capital, donde tiene una vivienda. Los últimos flecos se negociaron de madrugada y al filo del mediodía del viernes se anunció que la iniciativa del PSOE y Cs había fracasado.

A Ciudadanos le pilló por sorpresa la jugada de Egea y López Miras ya que la propia Martínez Vidal había anunciado unas horas antes que Miguélez formaba parte de uno de los grupos negociadores entre el PSOE y Ciudadanos... cuando esta última con quien estaba negociando era con el PP.