La que fuera secretaria general del PP entre 2008 y 2018, María Dolores de Cospedal, admitió este martes sentir “desprecio” por el extesorero del partido Luis Bárcenas, en el juicio que se desarrolla en la Audiencia Nacional para esclarecer si el partido pagó parte de la reforma de su sede en dinero negro. La exdirigente popular no pronunció el nombre de Bárcenas ni una sola vez durante su declaración como testigo y negó rotundamente le existencia de sobresueldos.

Cospedal insistió, como otros exsecretarios generales que han declarado este martes, que las responsabilidades sobre las finanzas del PP eran del tesorero, pero en su caso la línea es más difusa puesto que tras despedir a Bárcenas, ella asumió las responsabilidades sobre la tesorería.

En cualquier caso, aseguró que "todos los actos que yo he conocido del partido, en mi época de secretaria general e imagino que también los anteriores, están reflejados en la contabilidad oficial". En respuesta a preguntas de las acusaciones populares aseguró no conocer ni admitir sobresueldos para ningún dirigente del partido.

Pago de 50.000 euros

En concreto, negó haber recibido junto al presidente del PP Mariano Rajoy un total de 50.000 euros que Bárcenas dijo haberles entregado en 2010, en dos sobres con cantidades iguales: "Es falso. Esa supuesta contabilidad sería de él (de Bárcenas), no del Partido Popular".

Sobre los pagos que siguió haciendo el PP a Bárcenas con posterioridad a julio de 2009, cuanto fue relevado de su cargo de tesorero, y hasta finales de 2012, Cospedal dijo que esos pagos mensuales y el mantenimiento de su afiliación a la Seguridad Social es “la indemnización que en su día se acordó por haber renunciado al cargo y se le pagaba de esa manera".

Sobre este punto ya dio explicaciones Cospedal en 2013, cuando dijo en rueda de prensa que el PP pactó realizar una "simulación" en forma de "retribución" con pago en "diferido" y con retención a la Seguridad Social.