El País Vasco es la comunidad autónoma con mayor tasa de contagios. La incidencia es de 235 por cada 100.000 habitantes en toda España mientras que en País Vasco esa cifra llega a 523. Más del doble. Un desastre en términos epidemiológicos que ya tiene como consecuencia el retraso de las operaciones menos urgentes. Lo que confirma una vez más que, como viene contando Vozpópuli, la cuarta ola está siendo especialmente demoledora en esta parte del país. Pero la pregunta que se hacen los expertos, los medios y hasta los políticos es por qué está ocurriendo esto.

Los datos son tan llamativos como preocupantes. Este lunes Osakidetza (Departamento de Salud del Gobierno vasco) anunciaba que se retrasarán durante dos semanas las operaciones menos urgentes. La razón es que el 83% de las camas de las UCI están ocupadas. De 363 camas abiertas, 302 están utilizadas en este momento. De esa cifra, 192 son para enfermos de coronarivus. Algo que no está ocurriendo en otras comunidades autónomas.

¿Por qué tanta virulencia de esta cuarta ola en una comunidad que no está entre las más pobladas y que se supone que goza de mejores servicios que la media? La respuesta no está demasiado clara. Unos y otros no se ponen de acuerdo. La incertidumbre propia de esta pandemia continúa viento en popa. Pero al menos parece que hay varios datos en los que todos sí coinciden. A tenor de lo que vienen diciendo tanto el Departamento de Salud del Ejecutivo vasco como los expertos aparecidos en diversos medios de la región, dos son los principales motivos de que Euskadi registre más infecciones que el resto del país.

Dos motivos

Por un lado está el impacto de las dos finales de Copa. Sobre todo ha influido la primera, disputada el pasado 2 de abril entre los dos grandes equipos vascos, Athletic de Bilbao y Real Sociedad, donde se impusieron los guipuzcoanos. No parece casualidad que en los últimos días la provincia más afectada por la pandemia sea Guipúzcoa, que este mismo lunes registraba la tasa acumulada más alta, con 726,48 casos (713,85 en la jornada anterior). Cifra mucho más alta que las de Vizcaya y Álava, con 455,16 y 424,88 casos, respectivamente.

Asimismo, los propios expertos del Ejecutivo presidido por Íñigo Urkullu llevan varias semanas señalando como determinante el claro predominio de la cepa británica de la enfermedad, que puede ser hasta un 70% más contagiosa que la cepa originaria. Según los datos publicados por El Correo este mismo lunes, casi el 10% de los contagiados en Euskadi acaban ingresados. Y uno de cada diez termina pasando por la UCI. Cifras mareantes cuando el número de infectados no para de crecer a un ritmo endiablado.

La curva empezó a subir el 10 de marzo y empeoró durante y después de la Semana Santa. Por los motivos citados y quizás por otros ocultos. Una barbaridad, en todo caso, en comparación con el resto de comunidades

Un mes atrás el Gobierno de PNV y PSE alertaba sobre que otra causa de la virulencia de la pandemia era que había contagiados que estaban ocultando sus contactos. Las autoridades lo achacaban al "cansancio" de la ciudadanía por la pandemia. Sea como fuere, durante esta cuarta ola ha habido un crecimiento sostenido de los casos durante 45 días. La curva empezó a subir el 10 de marzo y empeoró durante y después de la Semana Santa. Por los motivos citados y quizás por otros ocultos. Una barbaridad, en todo caso, en comparación con el resto de comunidades.

Más estado de alarma

Aunque este mismo lunes el Gobierno vasco recibía la mayor remesa de vacunas hasta ahora (98.000 dosis de Pfizer), en su seno cunde la preocupación. La consejera de Salud, Gotzone Sagardui, afirmaba que "habrá que ver los próximos días para ver si llegamos a una meseta, pero por el momento el contagio sigue siendo demasiado alto".

Así las cosas, el Ejecutivo presidido por Urkullu se afana por reclamar al Ejecutivo de Pedro Sánchez que prorrogue el estado de alarma para imponer restricciones fuertes durante más tiempo que otras comunidades donde la pandemia parece estar controlada. Pero al menos hasta ahora parece que sus ruegos están cayendo en saco roto. El Gobierno de PNV y PSE tendrá que conformarse con otro paraguas legal para mantener las restricciones.