España

Ciudadanos logra un escaño en el País Vasco pese al naufragio de la coalición con el PP

La coalición de naranjas y populares no suma sino que pierde la mitad de los votos respecto a 2016. Logra cinco escaños; tres del PP y uno de Cs, que entra -como Vox- por primera vez en la Cámara de Vitoria

La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas; y el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, se saludan en Guernica.
La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas; y el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, se saludan en Guernica. Europa Press

El experimento electoral del Partido Popular con Ciudadanos en el País Vasco ha supuesto un gran batacazo como apuesta estratégica para aunar fuerzas frente a nacionalistas y socialistas vascos. La candidatura liderada por Carlos Iturgaiz y que impulsaron los líderes nacionales Pablo Casado e Inés Arrimadas, ha obtenido cinco escaños en el Parlamento vasco; cuatro del PP y uno de Cs. Podría ampliarse en uno más en Vizcaya cuando se recuente el voto extranjero. Los populares lograron hace cuatro años nueve escaños en solitario. La suma de ambas formaciones era de 129.248 votos y un 12,21% de las papeletas. Ahora se quedan en 60.299 y un 6,75% de los sufragios. 

La alianza preelectoral sólo tenía como precedente la buena experiencia de Navarra, donde las dos fuerzas acudieron de la mano con la Unión del Pueblo Navarro (UPN). La diferencia es que en el País Vasco no existía una tercera fuerza capaz de sumar. Ni PP ni Cs querían oír hablar de alianzas con Vox, que contra pronóstico, ha logrado un parlamentario por Álava y entra también por primera vez al Parlamento vasco. 

Aunque naranjas y populares tuvieron sus rencillas por la posibilidad de concurrir juntos, eran conscientes de que la fragmentación del voto en el centro derecha les había castigado en todos los comicios anteriores. Optaron por concentrar fuerzas para intentar evitar la dispersiónSituaron al frente a quien fue presidente del PP vasco entre 1996 y 2004. Un duro discurso contra el PNV y PSE, a los que ha acusado de ser socios del nacionalismo y de Bildu, no dado el rédito esperado. Y el perfil del candidato tampoco ha frenado a los de Santiago Abascal

Ir juntos a las urnas es un arma de doble filo. Los rechazos mutuos dentro de los electorados de cada partido pueden dejar muchas papeletas por el camino. "Las coaliciones preelectorales, en general, restan. Como mucho, pueden ayudar a veces para camuflar caídas", explica el politólogo Pablo Simón. Podemos concurrió de la mano de Izquierda Unida en la repetición electoral de 2016 y perdió un millón de votos. La lista independentista catalana de Junts pel Sí (ERC+Convergencia) sumó en las autonómicas de 2015 menos votos que cuando ambos partidos acudieron por separado. 

"La coalición les ha restado porque el electorado que tiene el PP en Euskadi es diferente al que tiene en otros territorios; es mucho más centrado, moderado y vasquista", abunda Simón, subrayando posibles fugas de votos hacia el PNV y la abstención. ¿Quién ha ganado entonces con el pacto en Euskadi? Pues "no es una alianza simétrica", dice Paloma Román, politóloga y directora de la Escuela de Gobierno de la Universidad Complutense. Los naranjas no tenían ningún escaño y ahora han conseguido entrar al Parlamento. Si se hubiesen presentado solos, no lo habrían logrado.

Alberto Núñez Feijóo y Pablo Casado.
Alberto Núñez Feijóo y Pablo Casado. Álvaro Ballesteros / Europa Press

"La decisión de acudir juntos obedecía más a un cálculo a nivel nacional de la estrategia de Casado de controlar el PP vasco y de hacer el abrazo del oso a Ciudadanos, que por la propia eficacia que iba a tener" en términos electorales, reflexiona Simón.

En el seno de la alianza existían discrepancias de fondo y ha dejado meses de profundas turbulencias. Mientras el PP vasco defiende la foralidad, los naranjas siempre se han opuesto a la existencia de los privilegios. Para Román Marugán, sin embargo, los vetos cruzados "no influyen tanto en el caso vasco porque hay una política de bloques donde la gente se coloca en uno o en otro".

La incógnita de Cataluña

En Madrid, Andalucía, Murcia o Castilla y León, los pactos para los gobiernos de coalición se han hecho siempre tras celebrar los comicios. Así que las elecciones de Euskadi eran el examen de una fórmula a la que se negó el líder del PP gallego, Alberto Núñez Feijóo. Se resistió a acudir en alianza con los naranjas, pues tiene un electorado de corte más galleguista. Y a diferencia de Euskadi, contaba con el bastón de mando y capacidad suficiente para resistirse a los dictados de la dirección nacional. No en vano, el pacto vasco se llevó por delante a Alfonso Alonso como líder del partido, que no transigió con el reparto de puestos en las listas decidido por Génova.

A la vista de los resultados cosechados en las urnas vascas, el interrogante se coloca ahora en las posibilidades que quedan para reeditar la alianza en el otro territorio marcado por el nacionalismo. Las elecciones catalanas están a la vuelta de la esquina, pero el tablero es completamente distinto al de Euskadi. 

"Puede ser un mal negocio para Cs porque mucho de su votante catalán viene del PSC. A ese votante no le va a gustar en absoluto ir con el PP"

Mientras Ciudadanos tenía 36 diputados, los populares se quedaron con sólo cuatro en los últimos comicios autonómicos. "Puede ser un mal negocio para Ciudadanos porque mucho del votante catalán que les votaba viene del PSC. A ese votante no le va a gustar en absoluto ir en coalición con el PP", concluye Simón. En la formación que dirige Alejandro Fernández creen que el giro de Arrimadas hacia el PSOE "dificulta una estrategia común" de la candidatura.

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