El fiasco de la candidatura de León a albergar el Centro Europeo de Ciberseguridad ha provocado un terremoto en el Ministerio de Asuntos Exteriores, según ha sabido Vozpópuli de fuentes diplomáticas. La derrota se suma a una serie de reveses que han debilitado la 'marca España' por la incapacidad de ganar un cargo en los organismos internacionales a los que ha aspirado nuestro país en los últimos tiempos.

El caso de León ha sido especialmente "humillante". La candidatura española obtuvo dos votos (uno, si se tiene en cuenta que España se voto a sí misma) cuando el propio Ministerio alardeaba ante los medios de que había muchas posibilidades de ganar. La sensación entre algunos diplomáticos es que no se ha trabajado lo suficiente y que no se puede aspirar a un puesto de este tipo solo con vídeos en inglés, "por muy correcto que sea". Fuentes del Gobierno de Castilla y León aseguran que el resultado del proceso evidencia los "pocos amigos" que tiene el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez.

"No será por gente que conoce cómo funcionan las dinámicas comunitarias", lamentan estas fuentes. "Es una muestra del escaso nivel de influencia de nuestro Gobierno".

Exteriores: premiar al Este

Exteriores niega que se trate de un fracaso. Aseguran que España nunca estuvo convencida de la victoria. Y que la elección de Bucarest como sede del Centro de Ciberseguridad se debe a que Rumanía todavía no albergaba agencia europea alguna. Y que este hecho ha pesado más que la idoneidad de León o sus medios técnicos. La capital leonesa alberga el Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe).

El Ministerio desmiente cualquier insinuación de desidia. Dice que la candidatura de León "sí se ha peleado en las reuniones preparatorias". Y desde Bruselas se precisa que "se ha hablado con todas las capitales", pero que a España le han perjudicado los dos factores que Europa ha priorizado a la hora de elegir la sede del centro. Por un lado, aumentar el número de agencias en el Este. Y, por otro, la cercanía a las instituciones de la Unión. De hecho, Bruselas fue la segunda ciudad más votada por detrás de Bucarest. León no es capital nacional como sus principales rivales.

Exteriores defiende que España es ya uno de los países europeos que más agencias alberga: cuatro. Y que nuestro país está representado en otros organismo clave. Luis de Guindos es vicepresidente del Banco Central Europeo y el también exministro José Manuel Campa preside la Autoridad Bancaria Europea.

"No era nuestro momento", dicen estas fuentes. "Los votos se han centrado en dos candidaturas: Bucarest y Bruselas. Al final el reparto de sedes tiene mucho peso en la Unión Europea".

Además de las autoridades locales y autonómicas, los representantes del Gobierno que se han implicado más, al menos públicamente, en este proceso han sido el secretario de Estado para la España Global, Manuel Muñiz, y la secretaria de Estado para la Digitalización y la Inteligencia Artificial, Carme Artigas.

Muñiz, natural de León, publicó un vídeo en las redes sociales en el que aseguraba que la capital leonesa está a "apenas dos horas de distancia de Madrid y Barcelona". El viaje entre León y Barcelona es de al menos siete horas. Muñiz ha tardado casi 24 horas en felicitar a Rumanía por su victoria.

España pierde peso internacional

La derrota de León no fue la única del día. Horas antes de esa votación, Barcelona perdió ante la ciudad alemana de Bonn la subsede de la agencia europea de meteorología. La capital catalana, a diferencia de León, pasó a la ronda final y cayó por apenas unas décimas.

León y Barcelona se suman a la lista de reveses internacionales para España de los últimos años. A finales de 2017, todavía con Mariano Rajoy en La Moncloa, Barcelona perdió la Agencia Europea del Medicamento. La derrota se atribuyó a la inestabilidad política en la comunidad. La votación se produjo unas semanas después de la declaración unilateral de independencia y la entrada en vigor del artículo 155 de la Constitución.

Más recientemente, la vicepresidenta y ministra de Economía, Nadia Calviño, no logró la presidencia del Eurogrupo. Sánchez echó toda la carne en el asador en este proceso, pero Calviño fue derrotada por el candidato irlandés.