España

Esperanza Aguirre no se calla ni debajo del agua: once perlas del último libro de la exlideresa

Su nuevo libro, 'Yo no me callo' ofrece las recetas de la expresidenta de la Comunidad de Madrid para que el PP remonte el vuelo.

Esperanza Aguirre.
Esperanza Aguirre. EFE

Esperanza Aguirre vuelve a la carga con Yo no me callo (Espasa), un libro donde ajusta cuentas con el Partido Popular y con la política en general. Su principal objetivo es analizar los motivos del declive del PP.

Se trata de una obra que no puede dejar indiferente. Los entusiastas de Aguirre creerán que otro gallo hubiera cantado si su partido hubiera seguido sus recomendaciones. Los críticos pensarán que la exlideresa se cree poco menos que la fundadora de la democracia ateniense.

Filias y fobias se concentran en poco más de trescientas páginas. Sobre Rajoy muestra una y otra vez la distancia abismal que les separa en lo ideológico. A Podemos lo considera un partido leninista y saluda con especial entusiasmo la pujanza de Ciudadanos.

Rajoy

No esconde Aguirre su alejamiento de Rajoy. En primer lugar, según ella tenía que haber dimitido tras perder las elecciones generales de 2004: “La tradición británica, la que a mí me gusta de verdad y la que a mí me gustaría que imperara en España, exige que el líder del partido que pierde unas elecciones dimita o ponga su cargo a disposición de los órganos o de los militantes inmediatamente después de hacerse públicos los resultados… Eso es lo que a mí me habría gustado que se hubiese hecho en el PP después de la inesperada y dramática derrota de marzo de 2004”.

Zapatero

Zapatero tampoco es santo de su devoción: “Aquí tengo que contar cómo conocí a Zapatero y cómo seguí su trayectoria en los cuatro años escasos que le llevaron de ser un desconocido culiparlante en el Congreso de los Diputados a ser el Presidente del Gobierno de España”.

Otra perla sobre el expresidente: “Al volver sobre los acontecimientos del 11 de marzo y los días posteriores, me llama la atención que, a pesar de los doce años transcurridos, no se haya alzado ni una sola voz de la izquierda ni de los medios de comunicación que la apoyaron pidiendo excusas por aquel comportamiento que, con el tiempo y la comparación de otros países, aún me parece indigno”.

Y el remache: “Zapatero, que por sus siete años largos de Gobierno ha logrado concitar la casi unanimidad de los comentaristas políticos para declararle el peor y más destructivo Presidente del Gobierno que ha tenido la democracia española”

Ruiz-Gallardón

Se despacha también contra Ruiz-Gallardón y sus ansías por situarse en la línea sucesoria de Rajoy, dardo que alcanza también el propio líder del PP: “Pensaba entonces, y lo pienso ahora, que la elección del líder el Partido debía ser la consecuencia de un proceso democrático en el que pudieran contrastarse las diferentes maneras que los candidatos al liderazgo tienen de poner en práctica políticas acordes con los principios del Partido, los diferentes estilos de hacer política de esos posibles aspirantes y las diferentes propuestas concretas que pueden ofrecer”.

Pero deja claro que su distancia es sólo política: “Siempre he sentido por Alberto un gran afecto, no sólo de amistad, sino que, además, como soy algo mayor, mis sentimientos hacia él han sido, aunque casi no me atrevo a confesarlo, como un poco maternales. Aunque esto quizás le moleste. Algunos creen que nos odiamos, pero no es verdad, nos queremos, lo que ocurre es que estamos en las antípodas ideológicas: él es defensor del gasto público, él es “progre”, él es socialdemócrata, y yo soy todo lo contrario”.

Sus rifirrafes en el PP

Relata la exdirigente popular la hostilidad contra ella en el primer Comité Ejecutivo Nacional del PP tras la derrota de 2008. Poco después, su posible candidatura a la presidencia del partido en el Congreso de Valencia tensa aún más la cuerda, según explica Aguirre: “Esa era la situación entonces: Aznar, Cascos –en quien yo confiaba mucho-, Arenas y todos los líderes regionales, que creían que no tenía que haber más que una candidatura, frente a la opinión de Nacho González y de Zaplana, que eran los que sí creían que tenía que haber otra candidatura: la mía. Pero la verdad es que nunca estuve en ello”.

No piensan así muchos de sus seguidores, que lamentan que Aguirre no se presentara para dirigir el PP: “Muchos me han criticado, y algunos siguen haciéndolo, que no me presentara frente a Mariano. Es verdad que representamos dos maneras diferentes de entender cuál debe ser la política del PP. Por nuestra formación, por nuestros orígenes ideológicos y por nuestras trayectorias, defendemos distintas concepciones de la forma que el PP debe tener. Él es un conservador, al que no le gustan los debates ideológicos, y yo soy una liberal, a la que sí me gustan esos debates”.

Sostiene Esperanza que meditó no presentarse a las elecciones de 2011. En su explicación deja claro que el PP es una máquina de triturar dirigentes: “Con mi retirada en ese momento me adelantaba a cualquier maniobra de la cúpula del PP, desde la que, no hay que engañarse, no les dolería mucho mandarme a casa, como ya habían hecho entonces con muchos otros (María San Gil, Zaplana, Acebes, Astarloa, Cascos, Ortega Lara, Pizarro, Luis Herrero, Piqué…), para sustituirme por alguien más dócil”.

Gobierno Rajoy

No parece partidaria por sus palabras del devenir de la legislatura popular: “Muchos pensamos que ese nuevo Gobierno se constituía con demasiada parsimonia, frente a lo que sucede en Inglaterra, donde, al día siguiente de las elecciones, ya el líder del partido más votado va a ver a la Reina e inmediatamente se instala en el 10 de Downing Street”.

Tampoco le gustaron las primeras decisiones: “De aquellos Consejos de diciembre de 2011 salieron unas medidas que dejaron, como mínimo, muy desconcertados a los votantes y a los militantes del Partido”

María Dolores de Cospedal

Su dimisión como presidenta de la Comunidad de Madrid, el 17 de septiembre de 2012, y quién iba a ser su sucesor motivó un fuerte enfrentamiento con la secretaria general del partido: “Me llamó María Dolores de Cospedal para transmitirme la orden de que tenía que dimitir inmediatamente de la Presidencia del PP de Madrid y que, si queríamos que el PP votara en la Asamblea a Ignacio González para Presidente de la Comunidad de Madrid… yo tenía que dimitir antes… de la Presidencia del PP de Madrid”.

Gestión de la crisis

Según Aguirre, el PP no ha explicado con pedagogía por qué se tomaron determinadas medidas: “Desde el Gobierno no se ha sabido o no se ha querido dar la cara para explicar, con la convicción necesaria, los datos que mostraban la realidad”

Suave respuesta a la corrupción

Sigue considerando Aguirre que ella destapó el caso Gürtel: “Me interesa mucho explicar que destapé el caso Gürtel, aunque, eso sí, sin saber que lo estaba haciendo. Porque no tengo la menor duda de que, sin mi intervención, la trama de corrupción que está detrás del llamado caso Gürtel no se habría descubierto, al menos, tal y como se conoce hoy”.

La expresidenta de la Comunidad de Madrid cree que el asunto que más daño ha hecho al PP es el caso Bárcenas: “Si a esto se le une la vacilante respuesta que se dio al asunto desde el Partido, con la indemnización en diferido y el descubrimiento de que el Partido le siguió pagando, hasta enero de 2013 incluido, 250.000 euros anuales, es fácil comprender de dónde venía ese desprestigio”.

En este apartado se muestra especialmente dura con la respuesta del PP: “Porque la versión oficial de los dirigentes nacionales del Partido Popular en los casos de corrupción en que se ha visto afectado ha sido, por ser muy suave, demasiado autocomplaciente… La corrupción no solamente es un problemón para el PP, sino que también lo ha sido, sobre todo, la respuesta que se le dio. La respuesta al caso Bárcenas, a mi juicio, fue lamentable. Aquel sms fue letal para todo el PP”. Porque ella sí puede decir que dimitió por su responsabilidad política. Aguirre abandonó la presidencia del partido en Madrid cercada por los escándalos de corrupción.

Para luchar contra la corrupción propone la reforma de la ley electoral, para que haya listas abiertas y segunda vuelta, como en Francia. Critica además la persecución indiscriminada de las “puertas giratorias”, pues tiene el efecto perverso de “actuar como freno para la llegada a la política de los mejores”.

Política de comunicación

“Otra causa de la caída del apoyo al PP ha sido una política de comunicación que me atrevo a calificar de absolutamente desastrosa”. Reprocha Aguirre que desde el Gobierno se favoreciera la fusión Cuatro-Telecinco y Antena 3-La Sexta. E insiste: “En el ámbito de los medios de comunicación el PP se ha caracterizado por dar mal trato a los profesionales afines (empresariales y periodísticos), al tiempo que se mostraba obsequioso con los adversarios”.

Podemos

No han sorprendido sus palabras sobre Podemos, en su línea argumental: “Ellos, con un discurso absoluta y totalmente demagógico y falso, imitando a Lenin, que ya defendió la mentira como arma política, han conseguido, primero, inocular el odio en capas muy grandes de la población”.

Ciudadanos

Para el partido liderado por Albert Rivera tiene referencias que superan la amabilidad: “Ciudadanos irrumpe en la vida política nacional como el partido que defiende sin ambages ni cambalaches la unidad de España y la igualdad de todos los españoles, y, al mismo tiempo, como un partido nuevo, de gente bastante joven y que no tiene la menor relación con la corrupción”. 

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