Operación salida España afronta la operación salida tras el mes más trágico de los últimos años

En el primer semestre del año han perdido la vida 554 personas, una cifra sin precedentes desde 2012. Con julio y agosto por delante, el número de muertos ya representa la mitad de los fallecidos 2016.

Atasco en la Autovía del Mediteráneo
Atasco en la Autovía del Mediteráneo EFE

Junio de 2017 es el mes más negro de los últimos años en España por el número de víctimas mortales en accidentes de tráfico: un total de 126 personas han perdido la vida en las carreteras españolas. Una cifra sin precedentes desde septiembre de 2012. Una situación dramática que se produce a las puertas del verano, la época más sensible a esta lacra donde la concienciación y la prevención al volante es fundamental para que en el trayecto con destino a nuestras vacaciones no falte el básico de la temporada: la importancia de llegar.

Julio, agosto y septiembre están en el punto de mira por ser los meses que, estadísticamente, concentran el mayor número de accidentes mortales del año siendo el denominador común el alcohol y las drogas, las distracciones e imprudencias, el aumento del número de desplazamientos de largo recorrido y la masificación de la red de carreteras secundarias.

Este viernes 30 de junio empieza la operación salida de vacaciones con la previsión de 4,3 millones de desplazamientos solo este fin de semana. La campaña de verano de la Dirección General de Tráfico (DGT) durará hasta el 3 de septiembre y, como anunció en rueda de prensa el Ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, el pasado miércoles 28 de junio, "durante este período están previstos 89 millones de desplazamientos por carretera, es decir, cuatro millones más que el verano pasado".

Con el objetivo de "velar por la seguridad y la fluidez de la circulación en las carreteras", el dispositivo de tráfico para este verano hace hincapié en "la concienciación y la prevención de los accidentes" que el año pasado costaron la vida a 255 personas en vías interurbanas. Una cifra récord desde que en 2012 se contabilizaran 260 muertos.

Para ello, este año las campañas las protagonizan tres víctimas reales a quienes un accidente de tráfico les cambió la vida. La imprudencia de un conductor mató al ciclista y marido de Anna González. La distracción de otro vehículo, cuyo conductor quiso cambiar de emisora de radio, sacó a Mar Cogollos de la carretera y la dejó parapléjica. Y los excesos de Jordi Porta le postraron en una silla de ruedas después de tres meses en coma por conducir su moto bajo los efectos del alcohol.

Este repunte de las víctimas mortales en accidentes de tráfico entre julio y agosto de 2016 se extrapoló al resto del año con un saldo final de 1.160 fallecidos en vías interurbanas. Un año trágico que rompió la tendencia a la baja que venía registrándose, año tras año, desde 2003

El rebrote en el número de fallecidos de 2016, puede repetirse de nuevo en 2017. Según la DGT, el cómputo de víctimas mortales, desde el uno de enero hasta el 29 de junio en vías interurbanas, es de 554 personas, once más que en el primer semestre del año pasado. Se trata de la cifra más elevada de los primeros seis meses del año desde 2012 cuando el número de muertos fue de 619.

El último accidente mortal se ha producido horas antes de la operación salida de vacaciones. La colisión entre dos vehículos en la noche del 29 de junio en el término municipal de Escalonilla (Toledo) se ha cobrado la vida de cuatro personas y dejado heridas a otras cuatro que han sido hospitalizadas. Otro siniestro dramático que deja un reguero de muertos sin precedentes en los últimos años y que demanda prevención por parte de todos los circulen por las carreteras y más ahora que empiezan las vacaciones de verano, la época más sensible a los accidentes de tráficos.

Lo importante es llegar

Vacaciones es la palabra más escuchada en las últimas semanas. Volver al pueblo, estirarse en la playa, explorar la montaña o conquistar otros países es hoy nuestro futuro más inmediato. En ese trayecto que nos lleve al destino vacacional no puede faltar el básico de la temporada: la importancia de llegar.

Con el fin de reducir la tasa de siniestralidad este verano para no volver a las cifras de 2016 que, tal y como muestran los datos, se ha desviado del ritmo decreciente instalado desde 2003, la DGT ha preparado cuatro campañas intensivas centradas en los principales males de los conductores que provocan los accidentes de tráfico y las muertes en carretera.

Cuatro campañas con el objetivo puesto en los motoristas, el alcohol y las drogas, los vehículos y la velocidad

La primera tendrá en el objetivo a los motoristas durante el fin de semana del 8 y 9 de julio. La segunda, del 17 al 23 de julio, hará hincapié en las condiciones de los vehículos en circulación, pues está comprobado que el riesgo de fallecer o sufrir una lesión aumenta con la antigüedad del vehículo, de ahí que el mantenimiento del mismo sea esencial. Con el puente de agosto entra en funcionamiento la tercera campaña con un incremento de los controles de alcohol y drogas a los conductores y, finalmente la semana del 21 de agosto el radar estará puesto en la vigilancia de los límites de velocidad.

No circulamos solos

Los ciclistas son, junto a los motoristas, el colectivo más vulnerable sobre las carreteras. Este año, de hecho, ha sido especialmente duro con el fallecimiento de 23. El episodio que provocó una conductora ebria y drogada de 28 años matando a dos ciclistas en Oliva a principios de mayo, ha sido el más devastador y, como la mayoría de todos, habría sido totalmente evitable de no haber consumido alcohol y drogas antes de ponerse al volante y si hubiese respetado el límite de separación entre el vehículo y los ciclistas.

Lamentablemente, algunos conductores han hecho suya la canción con la que se dio a conocer el 600 hace ahora exactamente 60 años y que rezaba "adelante hombre del 600, la carretera nacional es tuya". Un concepto totalmente invalidado en pleno siglo XXI donde la convivencia, incluso sobre el asfalto, es fundamental.

La convivencia, incluso en el asfalto, es fundamental para la seguridad de todos

El buen tiempo unido a la pasión cada día más arraigada al deporte de las dos ruedas hace que aumente la presencia de ciclistas en las vías interurbanas que, junto con el incremento del tráfico típico del verano, multiplica la vulnerabilidad de sufrir accidentes por parte de los ciclistas. En este sentido, la DGT aumentará la vigilancia con el helicóptero de tráfico, Pegasus, en carreteras convencionales y en las vías más frecuentadas por los ciclistas.

Muertes evitables

Los efectos de la crisis han acabado por hacer estragos en las carreteras. La falta de poder adquisitivo de las familias obligó a comprar coches de segunda mano y con cierta solera o, en el peor de los casos, a alargar la vida de sus vehículos. Así lo refleja el balance de siniestralidad vial de 2016 elaborado por la DGT al constatar un mayor envejecimiento del parque con el consiguiente aumento de la antigüedad media de los vehículos implicados en accidentes mortales. Los turismos en los que viajaban los fallecidos tenían una media de 13,6, las furgonetas 11 y las motos nueve años y medio.  

Además de este aspecto relacionado directamente con el medio de transporte, otros factores han influido en el índice de siniestralidad de 2016. En primer lugar, el aumento de la movilidad que el año pasado creció un 5% con respecto a 2015 hasta copar los 392 millones de desplazamientos.

El 14% de los fallecidos en 2016 no llevaba abrochado el cinturón de seguridad o el casco

En segundo lugar, el crecimiento de las infracciones por alcohol y drogas, pues el 4,5% de las pruebas realizadas a 113.396 conductores involucrados en accidentes sobrepasaron el límite de alcohol en sangre y el 27% de los test realizados a 3.026 conductores involucrados en accidentes dieron positivo en sustancias tóxicas. Y, en tercer lugar, no usar los elementos de seguridad mató al 14% de los fallecidos en las carreteras de 2016, es decir, 161 de las víctimas mortales no llevaban el cinturón o el casco puesto.

Muchos accidentes podrían haberse evitado con simples gestos que salvan vidas, es decir, tu propia vida. Circular implica un riesgo donde entran en juego numerosos factores como el número vehículos en la carretera, las condiciones de la vía y el clima. Pero otros muchos que provocan accidentes mortales serían totalmente evitables si se aparta el alcohol y las drogas del volante y se hiciese uso del cinturón y el casco. Gestos muy simples que evitarían un gran número de muertes en las carreteras. 



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