Entrevista

Albert Soler, el 'punk' del procés: “La gran paradoja de Cataluña es que los oprimidos son los ricos”

El periodista desquicia desde Girona al independentismo con un humor que haría arquear una ceja a Julio Camba. En su nuevo libro, ‘Estábamos cansados de vivir bien’, compila parte de sus artículos de opinión de los dos últimos años, los más convulsos del desafío secesionista. Una descarga de sarcasmo salvaje con el que ridiculiza a los dirigentes y los seguidores del procés.

Albert Soler, nacido para jugar.
Albert Soler, nacido para jugar. ANDRÉ MARS

El periodista Albert Soler (Girona, 1963) mantiene una costumbre desde hace años. Camina cada tarde desde la redacción a su piso y, a mitad exacta de trayecto, hace una parada en el mismo bar. Entra a tomar una caña en Els Fogons “para que el camino se haga menos largo” y pasa un rato con otros vecinos. "Hasta que me dejan irme", puntualiza. Últimamente, incluso desconocidos le paran por la calle para darle impresiones, no siempre negativas, acerca de sus artículos de opinión, ácidos, muy críticos con los dirigentes independentistas catalanes.

Soler es el columnista punk catalánque desquiciaal separatismo desde Diari de Girona con una crudeza y un humor que tal vez harían arquear una ceja al mismísimo Julio Camba. "Un hombre me dijo ayer que mi carrera se ha relanzado. A mis 56 años. Es que te tienes que reír", explica Soler al inicio de una larga entrevista realizada -en catalán- la tarde del viernes junto al edificio del centro de Girona en el que trabaja como redactor, opinador y entrevistador a contracorriente. Cantamañanas, puede leerse en la camiseta que asoma bajo su cazadora de cuero. Lleva la misma ropa que la noche anterior, la de la presentación de su segundo libro, Estàvem cansats de viure bé, editado esta semana por Sagesse y que pronto tendrá una versión en castellano. Como el anterior, el libro compila parte de los artículos de opinión publicados por Soler los dos últimos años.

“Soy capaz de enviar un jamón a Waterloo por Navidad, se le ve que pasa hambre”

La desvergonzada apuesta de Soler por un humor salvaje puede llegar a ser recibida por sus víctimas como un brutal hachazo. Él ha venido al periodismo "a joder al poder". Porque a Soler le va la marcha. Si hay listas negras, él quiere estar en ellas. Defensa central leñero en ligas regionales durante 20 años, la criatura gerundense parece no respetar más que a dos personas en el mundo -su mujer y su jefe- y ni siquiera todo el tiempo.

Los tres viven en una capital de provincia donde todos se conocen. En Girona, para unos cuantos, Soler es un héroe anti procés que dice alto y claro lo que muchos piensan pero no se atreven a decir. Para los “llacistes; en castellano, lacistas, por el lazo amarillo” –como identifica en sus artículos a los independentistas- es un botifler (traidor), un “españolista” menos querido que una cirrosis.

Con unos se hace fotos por la calle , con otros intercambia insultos. Y da la impresión de que casi ninguno importa a Soler lo más mínimo. Todos son material periodístico y parte de un juego con el que disfruta. Play.

-¿Cómo le va la vida?

-Bien, tengo empleo, amigos, mujer y cuatro hijos en Girona. A pesar del procés, mantengo mis hábitos y me divierto, quizás porque a mí me la suda todo. Pero hay personas que viven dentro del armario político, no se atreven a decir que no son lacistas.

-¿Miedo al estigma?

-Temen que les llamen españolistas, unionistas y fachas. Todo aquel que no comulga con la fe lacista es un facha para ellos: los socialistas, los comunistas, los anarquistas y, por supuesto, los de PP, Ciudadanos y Vox. Girona, una ciudad rica, es la zona cero del lacismo. A mayor calidad de vida, más oprimidos nos sentimos los catalanes. 

-¿Cómo lleva que le insulten en las redes?

-A mí me encanta que un idiota me llame facha, pero no todo el mundo lo lleva bien. Un hombre me dijo hace unos días en privado que no me daba like en Facebook porque le traería problemas en su oficina. Y en la calle también me divierto mucho. Hay personas que me saludan como si estuvieran a punto de comprar droga. Y tengo conocidos que fingen no verme al cruzarnos en una acera.   

“Girona es la zona cero de la Cataluña 'lacista'. A mayor tamaño del chalet y del coche, más 'esteladas'. No falla”

-¿En qué se fija cuando pasea por Girona?

-Cuanto más rica es una urbanización o población gerundense, más lazos amarillos y estelades hay. A mayor tamaño del chalet y del coche, más estelades. No falla. La gran paradoja de Cataluña es que los oprimidos son los ricos. En barrios obreros, no verás tantos lazos amarillos en fachadas y solapas como en el centro de Girona o en las urbanizaciones.

-Parece una de esas ciudades en que todos se conocen.

-Es pequeña. En Barcelona, supongo que yo pasaría más desapercibido. Pero no me afectan casi los reproches. Además, me paran ya más para felicitarme por mis columnas que para criticarlas.

-¿De qué las alimenta?

-De sátira, que es la única arma de los indefensos contra los poderosos, tal y como dijo mi admirada columnista Molly Ivins. La poesía, que dicen que es un arma cargada de futuro, no sirve para nada… Como mucho, para ligar.

-Recurre al sarcasmo para incomodar más.

-Claro. Si a esta pandilla de idiotas del procés les dices las cosas con sarcasmo, les molesta más. A mí sólo me hacen reír, no sé cómo alguien los tomó en serio y escribió artículos elogiosos sobre ellos. A los lacistas les joden mis columnas porque tengo ocho apellidos catalanes y escribo en catalán mejor que ellos.

“La prensa catalana se ha tragado las mentiras del procés desde el inicio. Es culpable por no haber dudado sobre lo que se nos decía: habrá una República en 18 meses”

-¿Qué opina del papel de la prensa catalana en el procés?

-Ha tenido mucha culpa en lo que ha pasado. La prensa catalana es culpable por no haber dudado sobre lo que se nos decía: habrá una República en 18 meses. Dudar es la obligación de los medios. ¿Somos periodistas o no? Yo dudé cuando empezaron a vendernos el procés. Entiendo que TV3, la cadena pública del Govern, no lo haga. Pero mucha prensa catalana se ha tragado las mentiras desde el inicio. Se creyeron todo lo que se nos dijo. No me entra en la cabeza.

-¿Sin escepticismo, no hay periodismo?

-Es la primera norma. Grandes plumas de este país, como Francesc-Marc Álvaro, se creyeron esa mierda. Pilar Rahola, dentro de cien años, aún dirá que pronto habrá una República, montará viajes a Waterloo y seguirá organizando paellas en Cadaquès con los herederos de Carles Puigdemont. Son los freaks del procés, te tienes que reír.

-Hábleme, en concreto, de los gerundenses.

-Ramón Cotarelo vive ahora en Girona. Si ves por la calle a alguien de 70 años que viste como  uno de 15, es Cotarelo. Perdón, que viste y piensa como uno de 15 años. Ha llegado al otoño de su vida sin ser reconocido. Y, al creer que está aún a tiempo, ha hecho algo que sabe que gusta en la Cataluña lacista: que llegue un español, se ponga de su parte y dé palmaditas en la espalda.

-Diga uno más.

-Albano Dante Fachín. Vivía en la provincia de Girona, tenía una revista muy crítica con Convergència. Se fue con los comunes pero ahora va de la mano de Puigdemont, del vivales. Y se enfadó conmigo hace poco porque se le llamó vivales a un vivales.

-Explíquese.

-Según la RAE, vivales es una persona vividora y desaprensiva. Es una palabra española rescatada hace poco por mi padre y que aún no está admitida en lengua catalana. La uso cada dos por tres, y volvió a surgir hace unos días en una entrevista que hice en campaña a la ahora diputada de Podemos por Girona Laura López. La usó para definir a Puigdemont, dando a entender que me lee. Pues menuda se lió. Fachín se ofendió.

-Está usted acostumbrado a ofender.

-Escribo con la misma libertad con la que comento las cosas con mis amigos en el bar Cuéllar de Vila-Roja. Soy así. No he creado ningún personaje. Me tomo la vida así.

Albert Soler, escritor punk.
Albert Soler, escritor punk. ANDRÉ MARS

-¿Quién le interesa?

-Julio Camba. Si vas a la naturaleza, verás árboles, dijo. A él le inspiraban la ciudad y el movimiento. A mí me pasa igual, y salgo de noche de vez en cuando. Camba es el columnista.

-¿Y de la actualidad?

-Manuel Jabois, David Gistau, Ramón de España y Sergi Pàmies. Pàmies, por cierto, también es crítico con el procés.

-Usted fue al colegio Maristas con Javier Cercas.

-Sí. Desde los cinco a los 18 años. Cercas es buen escritor y buena persona. Y, además, ha tenido otra función muy positiva para Cataluña. Ha servido para descubrir que la gente de la cultureta de Girona es gilipollas. Los mismos que tanto le hacían la pelota por ser famoso, ahora le dan la espalda y lo crucifican en las redes por no ser independentista y escribir artículos contra el procés. Yo sé que él sospechaba que eran idiotas.

-No da usted puntada sin hilo.

-Lo paso muy bien con lo que hago. Tengo un sueldo de mierda en el periodismo, pero me divierto mucho. Me va la marcha. Me insultaron mucho en los campos de regional. Y ahora disfruto enfadando a personas sin sentido del humor. Soy un poco tocacojones, ya me lo dice mi mujer.

- ¿Podría escribir hoy en 'El Punt Avui'?

-No. Trabajé allí hace años y Puigdemont fue mi jefe. Ahora, me echarían tras mi segunda columna. Diari de Girona me da misma libertad que a sus columnistas independentistas. En Girona hay gente que insiste en que me pongan en la calle. Pero yo estoy bien y no me voy a mover de aquí a mi edad.

“A los 'indepes' les joden mis artículos porque tengo ocho apellidos catalanes y escribo en catalán mejor que ellos”

-¿Cada cuanto piden su cabeza?

-He perdido la cuenta. A veces, llegan mensajes de lectores que reclaman que no me dejen seguir escribiendo en el diario. Con lo fácil que sería que no me leyeran… Pero los lacistas prefieren que no escriba, que no tenga trabajo.

-Las granadas que lanza generan problemas a su director.

-El senador Josep Maria ‘Jami’ Matamala, amigo íntimo del vivales, volvió a Girona de su segundo exilio de Waterloo y se encontró un día por la calle a mi director. El senador le dijo que a ver si dejaba de publicar los artículos de Albert Soler. Así de sencillo. Y ésta es la gente quería montar un Estado independiente.

Soler publicó ‘Un tendero vuelve de vacaciones’, un artículo sobre el regreso de Matamala, mano derecha de Puigdemont y que este año ha dado el salto al Senado desde Waterloo. A continuación, un extracto de uno de los puñetazos más comentados del indomable columnista.

“Matamala se fue porque quiso, ha estado un año y medio viviendo en Waterloo porque le ha dado la gana, y ha vuelto cuando le ha salido del haba, ya que nadie lo reclamaba […] Entiendo las lágrimas de la familia, seguro que no esperaban ver nunca más al padre/marido. No son muchos los hombres que una vez acostumbrados a la buena vida, sin trabajar y lejos de la familia, vuelven a casa. Matamala pasará a la historia por ser de los pocos hombres que fue por tabaco y han vuelto, es normal que sus seres queridos desborden emoción, la estadística no jugaba a favor del reencuentro”.

-¿Se quedan cortos al llamarle cosas como el azote del procés?

-No soy el único. Hay otros columnistas críticos en Barcelona. Lo curioso de mi caso es que soy de Girona, la capital de los lacistas. Creo en la libertad de prensa y estoy agradecido por tener un director que también crea. Cuando alguien le pide mi cabeza, él suele explicármelo riéndose. En los tiempos que corren, es algo que está bien.

-¿Recibe amenazas?

-La más gorda fue una pintada en la puerta del diario: Albert Soler, vigila tu espalda. Llamé a mi fisioterapeuta para ver si había sido él. Fuera bromas, son unos cobardes, sobre todo en las redes.

-¿Y cara a cara?

-Estaba entrevistando en un bar a Àngel Casas cuando pasó un conocido empresario de Girona que me gritó: “Soler, eres un desgraciado”. “Y tú más”, le contesté. Casas se acojonó. Al contarlo después en Facebook, el empresario contestó que le gustaría cogerme a solas en un ascensor. En un as-cen-sor. Bah, ni amenazar saben estos idiotas.

"A mí me encanta que un idiota me llame facha, pero no todo el mundo lo lleva bien"

-¿A qué ha venido usted al periodismo?

-A tocar los cojones al poder. A qué se viene si no… ¿Qué es eso de elogiar algo en una columna? Hay que hablar de lo malo. Por suerte, con el procés, no faltan temas. Y que siga así.

-¿Entonces no piensa abandonar el modo salvaje?

-Claro que no. Yo quiero que haya otro procés. No sabes la de encuentros que he tenido con gente anónima de la provincia a la que he conocido gracias a escribir sobre esta mierda. Y, además, he conocido a periodistas: Guillem Martínez, Ramón de España, Víctor Amela, Salvador Sostres, Jordi Bianciotto. Ojalá hubiera un nuevo procés. Lo estoy pasando en grande.

-Pues sea un poco agradecido.

-Estoy agradecido, y mucho. Y voy a mostrarlo con un gesto. Soy capaz de enviar un jamón a Waterloo para Puigdemont esta Navidad.  Porque se le ve que pasa hambre.

-¿Qué tal jefe suyo fue?

-Nada hacía pensar entonces que estaba como una regadera. Al menos, no se notaba. Fueron tres años buenos. Era educado. No tengo nada en contra él. Y, como decía, estoy agradecido al vivales por las risas del procés.

"Ojalá hubiera un nuevo procés el año que viene. Yo lo estoy pasando en grande y me ha permitido conocer a mucha gente"

-Defina el procés.

-Una gran farsa que ha ilusionado a una masa de catalanes idiotas que se han creído un intento de revolución de las clases altas, promovida por las personas que mejor viven en Europa, al negarse a compartir su dinero con Extremadura y Andalucía.

-No cabe en un titular.

-El procés ha sido la revolución de los ricos de Sant Cugat del Vallès. Ricos que quieren seguir viviendo bien.

-El título de su nuevo libro hace referencia a lo contrario.

-Los catalanes nos cansamos de vivir bien. Se lo oí decir a un pescador gerundense. Es una frase que define a los lacistas. Llamarles lacistas me gusta porque los ridiculiza. Les jode que les diga algo así alguien que tiene bisabuelos catalanes, como es mi caso. Disfruto ridiculizándolos. Es como si les pellizcara los huevos.

-Su mujer, permítame que se lo diga, debe de ser una santa.

-Hay cierta imagen de mí como un tío que va con un martillo dando hostias, pero mi mujer me reconoce como una buena persona. Hay lacistas que me llaman facha, pero tengo amigos independentistas y he he dado caña también al Rey, Aznar o Rajoy, por poner unos ejemplos.

-¿Contra el procés se escribe mejor?

-Es un tema inagotable. El otro día, Lluís Llach actuó en una autopista cortada por los CDR. Yo le admiraba como músico. ¿Y sabe una cosa? No he encontrado aún a nadie que hable bien de Llach. He encontrado personas que me hablan bien incluso de Puigdemont. Pero de Llach, ni una.

De repente, una mujer de unos 35 años se acerca a Soler: ”¿Eres Albert? Ahora mismo iba a comprar tu libro. Qué casualidad. ¿Nos hacemos una foto?”, pregunta. “Sí, claro. Y un beso también nos podemos dar, ¿no?”, responde Albert . “Si te hace ilusión, me lo puedes dar, sí”.

-¿Le vamos a oír o ver en tertulias?

-No. Te explico por qué. Estaría en silencio ante una Pilar Rahola incapaz de dejarme hablar. Entonces, el público pensaría que el tonto de los dos soy yo. A mis tres hijos mayores de edad, independentistas los tres, no les gustaría. Pero eso me da igual, es por la primera razón.

-¿Hay algo que no le dé igual?

-El Barça. Algo que, por cierto, también me recriminan en mi ciudad.

-¿Por qué?

-Que cómo, siendo gerundense, no soy del Girona Futbol Club, me reprochan. Es que te tienes que reír con el provincianismo.

Portada y contraportada del segundo libro de Albert Soler, 'Estàvem cansats de viure bé', que también será traducido al español.
Portada y contraportada del segundo libro de Albert Soler, 'Estàvem cansats de viure bé', que también será traducido al español. EL


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