Un abono trimestral de transporte cuesta 145 euros pero son pocos los clientes que logran conservarlo los 90 días completos sin sufrir antes un fallo en la banda magnética provocado por el desgaste causado por el uso diario.

La T-Mobilitat es una tarjeta de transporte de plástico que aún no existe pero es largamente esperada por los usuarios de transporte, sobre todo los más jóvenes y los más despistados, que actualmente se arriesgan a perder el valor de sus títulos si los extravían o se los roban.

El sofisticado título, similar a las que se usan en otras capitales europeas, no se ha implantado aún en Cataluña a pesar de que se anunció que sería una realidad en 2016.

Del cartón al plástico

La tarjeta de plástico iba poco menos que cambiar de arriba abajo el transporte catalán, pero varios inconvenientes –algunos, relacionados con el procés y la situación política- han sumido el proyecto en un largo letargo.

Las demoras se alargan durante casi cuatro años por motivos diversos como un cambio de modelo y la paralización de muchos proyectos por la inacción de la Generalitat, que funciona con presupuestos prorrogados de 2017.

A día de hoy, sigue sin haber fecha para el estreno de un título de transporte demandado por los usuarios, sobre todo por estudiantes y trabajadores que hacen del metro, el tren, el autobús y el tranvía su sistema de movilidad diario y rechazan las consecuencias que actualmente tiene la pérdida o el robo de algunas tarjetas.

Multa a la concesionaria

El proyecto es competencia del Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat. El Govern ha sancionado con 120.000 euros a la concesionaria del servicio por los retrasos acumulados. Pero compensará a la empresa con 12 millones de euros a cambio de retener los datos de los clientes.

Se trata de un proyecto que, anunciado a bombo y platillo, estaba llamado a revolucionar el mapa del transporte catalán. Pero la T-Mobilitat no arranca y suscita dudas.

Inspirada en la Oyster Card de Londres, la nueva tarjeta de transporte catalana tiene el objetivo de aglutinar en un único título unipersonal de viaje los más de cien existentes en la comunidad.

Tecnología digital

La T-Mobilitat incorporará tecnología digital, una reivindicación de los usuarios del sistema de transporte. Una tecnología que permitirá a la tarjeta adaptarse a otros formatos como la tarjeta de crédito o el teléfono móvil.

El plástico sustituirá al cartón y los precios se personalizarán en función de la frecuencia de uso y los kilómetros recorridos. Además, el nuevo título ofrecerá descuentos sociales y ambientales, según explican desde la Autoritat del Transport Metropolità.

Los jóvenes son quienes más han presionado a la administración para desechar el actual sistema de tarjetas de cartón y adoptar un modelo físico de plástico que proporcione más robustez y eficiencia y evita perder todo el importe pagado en el caso de que sea extraviado o sustraído.

Pruebas metropolitanas

La puesta en marcha de la T-Mobilitat parece estar en un túnel. La única novedad es que la Generalitat se plantea poner en funcionamiento la nueva tarjeta de transporte en primavera. Según La Vanguardia, será en el mes de abril del año próximo cuando se podrá  adquirir el nuevo soporte, pero inicialmente sólo para un tipo de usuarios determinados.

Los experimentos empezarán entre los usuarios de la primera corona metropolitana que utilicen abonos de viajes ilimitados como la T-Mes, la T-Trimestre y la T-Jove de una zona.

La T-10, la tarjeta más utilizada en el área metropolitana de Barcelona, tendrá que esperar al menos un año para poder ser cargada en la T-Mobilitat.