“Vivir por encima de nuestras posibilidades” es una frase a la que se acude de forma recurrente desde la crisis financiera de 2008, en un vano intento de difuminar las responsabilidades de las actuaciones puntuales de hogares y administraciones públicas durante los años de la dolce vita de la economía española. Pero si se recurre a ella es porque parece que no se ha aprendido lo suficiente, en los últimos doce años, de la quiebra de Lehman Brothers, el rescate de Merril Lynch, la desaparición de la práctica totalidad de las cajas de ahorros españolas o del empobrecimiento generalizado de las clases medias.

Hoy, el escenario es muy diferente, sobre todo por la sobreabundancia de dinero gratis, que actúa como un elemento dinamizador del endeudamiento. Decía Benjamin Franklin que “es mejor acostarse sin cenar que levantarse con deudas”, pero Aristóteles Onasiss, el armador griego que se casó en 1968 con Jacqueline Kennedy, no tenía la misma opinión. Para él, “un millonario debe vivir un poco más allá de sus bienes para mantener su credibilidad”. Y eso está pasando. Los hogares y las empresas no financieras de Andalucía, Baleares, Canarias, Cataluña y Murcia tienen un endeudamiento bancario superior al volumen de sus depósitos, de sus ahorros en definitiva. Son las cinco únicas comunidades españolas en esa situación.

Cataluña, concretamente, tiene depositados 190.076 millones de euros entre empresas y familias, pero mantiene una deuda de 209.728. Por habitante, se compararían 24.430 euros frente a 26.956. Los peores datos se dan en Baleares, puede que por los efectos económicos del coronavirus en una región que vive del turismo. El ahorro alcanza los 23.318 euros per cápita frente a un endeudamiento de 28.974, una cifra casi un 25% superior.

Las comunidades que mejores comparaciones resisten en términos relativos son Castilla y León, con una deuda per cápita de 18.303 euros frente a unos ahorros de 31.925 euros. Le sigue Galicia, con créditos por valor de 16.890 euros y un ahorro depositado de 27.088 (un 60% más), y el País Vasco (9.776 euros a favor del ahorro por habitante).

En esa falta de asunción de responsabilidades que se ha apoderado de la economía española en los últimos años, algunos son partidarios de que, con los tipos de interés actuales, en negativo en determinados plazos, aumentar el endeudamiento sale casi gratis, mientras que ahorrar mediante cuentas a la vista o depósitos a plazo, la forma más tradicional en España, es exponer el dinero al desgaste derivado de la variación de los precios sin ninguna rentabilidad.

Créditos y depósitos en los bancos

Las cinco regiones anteriormente citadas son una excepción en el mapa español. De acuerdo con los datos publicados por el Banco de España, empresas, familias e instituciones sin ánimo de lucro (sindicatos, asociaciones profesionales, culturales, científicas o deportivas) mantenían 1,329 billones de euros en depósitos bancarios a cierre del pasado ejercicio, pero soportaban una deuda en forma de créditos de 1,175 billones.

En ambos casos, en 2020 se ha producido un incremento de las cifras en relación con las del año anterior: un 9,1% en el ahorro y un 3,5% en el endeudamiento. Las otras doce comunidades que conforman el mapa político del país, junto con las dos provincias autónomas, reflejan un ahorro superior al de sus deudas.

Las tres cuartas partes del ahorro corresponden a las familias, con alrededor de 919.000 millones de euros, y el resto, a las empresas. La cifra global supone un incremento de casi 111.000 millones de euros en apenas un año. Entre Madrid, Cataluña y Andalucía suman más de la mitad de los depósitos (51,3%). Con la Comunidad Valenciana y el País Vasco, las dos terceras partes del total.

Crecimiento de la deuda

En el caso de los créditos, han aumentado en 39.354 millones desde finales de 2019, después de romper la tendencia a la baja de los últimos diez años. Pero tampoco es el caso de las cinco autonomías señaladas. En Cataluña el crecimiento del endeudamiento viene desde finales de 2018; en Andalucía y Murcia, de 2017; en Canarias, de 2015 y en Baleares no ha frenado desde 2013. Las tres mayores regiones por población (Andalucía, Cataluña y Madrid) absorben el 58,2% de la deuda global; con la Comunidad Valenciana y el País Vasco, casi las tres cuartas partes.

La deuda bancaria que cada español mantenía a cierre de 2020 era de 24.761 euros, teniendo en cuenta una población de 47,45 millones de habitantes. Por encima de ese promedio estaban Madrid 53.681 euros), País Vasco, Baleares, Cataluña, Navarra y Aragón (25.938). No es algo que pueda llamar mucho la atención. Madrid, País Vasco, Navarra y Cataluña, por ese orden, son las regiones con mayor PIB por habitante, en una país cuya riqueza media alcanzó en 2019, ultimo dato disponible en el Instituto Nacional de Estadística (INE), 26.426 euros.

Más de 28.000 euros 'por español'

En el lado del ahorro, cada español “dispone” estadísticamente de 28.025 euros en las entidades financieras. Únicamente, otras seis regiones superan esa media: son Madrid (57.556 euros), Pais Vasco, La Rioja, Navarra, Castilla y León y Aragón (29.161). Las zonas geográficas con menos ahorros por habitante son Canarias (16.136 euros), Andalucía (16.842 euros), Murcia (18.707) y Extremadura (20.323). No es casualidad que estas cuatro regiones estén entre las cinco con la renta per cápita más baja de España en 2019, junto con Castilla-La Mancha. La marcha de la economía regional no da para destinar una parte, por pequeña que sea, de la renta disponible al ahorro.

Por la cara del endeudamiento, aunque las cifras absolutas coinciden con las regiones económicamente más activas, en términos por habitante, las autonomías con menos deuda relativa son Extremadura (15.901 euros), Galicia (16.890), Castilla-La Mancha (17.432) y Canarias (17.561). La historia se repite, con la incorporación a la lista de Galicia.