Clubhouse, la app de moda, graba las conversaciones de sus usuarios. La red social consiste en un chat de voz aglutinado por temáticas y sesiones. Las grabaciones se realizan, según explica su política de privacidad de la aplicación desarrollada por Alpha Exploration Co., para investigar infracciones de usuarios.

"Con el único propósito de respaldar las investigaciones de incidentes, grabamos temporalmente el audio de una habitación -espacio en el que varias personas hablan- mientras la sala está en vivo. Si un usuario informa de una infracción mientras esta sala está activa, retenemos el audio con el fin de investigar el incidente, y luego lo eliminamos cuando se completa la investigación", explica el texto de política de privacidad de la app.

Clubhouse añade que "si no se informa de ningún incidente en una habitación, eliminamos la grabación de audio temporal cuando la sesión acaba (...) Todas las grabaciones de audio están cifradas". El hecho de que estén cifradas añade una capa de seguridad que dificulta el acceso de terceros a las mismas.

En diciembre de 2020 su valoración era de 100 millones de dólares -fue lanzada el año pasado-. Esta cifra seguramente sea ahora mucho mayor, dado su éxito.

Para grabar las conversaciones, Clubhouse reclama al usuario el acceso al micrófono del teléfono móvil o equipo desde el que se acceda a la aplicación. No es algo nuevo. Otras apps como WhatsApp, Facebook o Google Meet requieren también del acceso a este componente del hardware. También lo hacen otros dispositivos conectados, como los altavoces inteligentes de Amazon y Google. En este caso, las empresas también tienen acceso al control del micrófono. El objetivo es, entre otras cosas, 'escuchar' al usuario o usuarios para ofrecer una mejor experiencia publicitaria.

Son muchas las personas que han reportado la recepción de publicidad relacionada con conversaciones previas mantenidas con otros usuarios frente a teléfonos o altavoces inteligentes. Por poner un ejemplo, entra dentro de lo posible recibir anuncios de chupetes cuando se navega desde el móvil si antes se ha mantenido una conversación sobre bebés o niños pequeños con terceros.

Clubhouse también recopila información sobre las cuentas y grupos a los que se conecta el usuario y, también sobre cómo interactúa con ellos. Además, analiza los contactos del usuario para recomendar el seguimiento de otras personas afines. También recoge el tiempo de uso y la frecuencia de la app, y almacena los datos del dispositivo desde el que se conecta el usuario: sistema operativo, navegador utilizado y localización, y los patrones de navegación por Internet del usuario. Con todo esto, es posible realizar un perfilado del usuario para ofrecerle publicidad a la carta. Nada que no hagan otras redes sociales.

Así es Clubhouse

La app ha despertado mucho interés entre la comunidad periodística, y son muchos los medios de comunicación que ya la utilizan. Clubhouse es básicamente una red social conformada por chats de voz aglutinados por temáticas, a los cuales pueden acceder las personas registradas. Es un repositorio con charlas acerca de cualquier temática accesibles para quienes tienen cuenta en esta nueva plataforma.

Está disponible sólo para Apple y ya se encuentra entre las diez aplicaciones de más exito en la tienda de aplicaciones de iOS, codeándose con Instagram, Facebook, WhatsApp o Telegram. Es una plataforma con cierta exclusividad. Sólo pueden acceder a la misma aquellos que reciban una invitación de otro usuario que ya la utilice.

En diciembre de 2020 su valoración era de cien millones de dólares -fue lanzada el año pasado-. Esta cifra seguramente sea ahora mucho mayor, dado su éxito. China bloqueó hace unos días la app porque algunos chats eran críticos con el régimen de Pekín.