El impacto colateral que ha tenido el ciberataque al Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) en el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) puede aumentar los retrasos en el cobro de pensiones y prestaciones por maternidad o paternidad para aquellos que las soliciten durante estos días.

Según ha podido saber Vozpópuli, el INSS se ha visto obligado por razones de seguridad a cortar las conexiones con el SEPE, para evitar que el virus de tipo 'ransomware' que ha atacado a ese organismo pueda contagiarse a la red de la Seguridad Social. Interrumpir esa conexión supone que los trabajadores del INSS no pueden acceder a bases de datos y ficheros del SEPE a los que necesitan recurrir para tramitar algunas prestaciones.

Es el caso de las nuevas pensiones de jubilación, las prestaciones por nacimiento y cuidado del menor -para madres y padres- o el Ingreso Mínimo Vital, que los ciudadanos sí pueden seguir solicitando -en las oficinas o telemáticamente-, pero que los funcionarios no podrán empezar a tramitar en algunos casos.

Fuentes de Seguridad Social explican a este medio que ellos no han sido diana del ciberataque, pero aun así se han visto afectados de forma indirecta. Sus equipos están encendidos y sus oficinas abiertas, ya que ellos no están expuestos al virus, por lo que todos los trámites que se puedan hacer sin necesidad de acceder a datos del SEPE se realizan con total normalidad.

"Se pueden solicitar y se pueden tramitar prácticamente todas las prestaciones y se pagan todas sin ningún tipo de afectación. Son procesos internos nuestros con el SEPE los que están afectados y casos muy puntuales. A los ciudadanos afortunadamente no les afecta ni para solicitar ni para cobrar", señalan fuentes cercanas a este organismo.

Las demoras son habituales para la Seguridad Social

Aunque los usuarios a día de hoy no se vean afectados por este asunto, ya que pueden seguir presentando sus solicitudes, podría ampliarse el periodo de tiempo hasta que obtengan una resolución, ya que algunas peticiones pueden no tramitarse de forma inmediata.

En el caso de las prestaciones por nacimiento y cuidado del menor, la Seguridad Social tiene un plazo de 30 días naturales para emitir una resolución, pero en la práctica esos plazos se dilatan de media dos meses, lo que supone que los progenitores pasan en ocasiones 60 días sin ingresos hasta que cobran la prestación.

Estos retrasos, que para la Seguridad Social se consideran habituales, podrían ahora incrementarse por el impacto del ciberataque, especialmente si el SEPE tarda más tiempo del previsto en resolverlo.

En el caso de las pensiones de jubilación, el plazo para la Seguridad Social es de 90 días, un periodo que también podría incrementarse en esta ocasión.

El Ingreso Mínimo Vital

La concesión del Ingreso Mínimo Vital también requiere cruzar datos con el SEPE, pero desde el mes de septiembre los técnicos de Seguridad Social tienen un margen de seis meses desde que se concede la prestación para comprobar los datos laborales del beneficiario, precisan en Seguridad Social.

Esto implica que durante estos días los funcionarios de Seguridad Social no podrán trabajar en ese cruce de información, pero sí podrán seguir autorizando prestaciones y posponer esa comprobación.

Esta prestación acumula también retrasos considerables. A cierre de octubre -los últimos datos disponibles en la página web del Ministerio-, se había concedido la renta mínima a 136.000 hogares del total del millón de solicitudes y todavía quedaban 486.000 expedientes pendientes de revisión.

Todo depende de lo que tarde el SEPE

Dado que los periodos para conceder este tipo de prestaciones son más dilatados, los trabajadores de la Seguridad Social confían en que en caso de producirse retrasos adicionales, estos serán "residuales" y "no supondrán una demora significativa de la resolución de las prestaciones solicitadas", comentan a este medio.

En cualquier caso, dependerá de lo que le lleve al SEPE solucionar el ciberataque. Este organismo está trabajando con el Centro Criptológico Nacional y, aunque oficialmente lanza un mensaje de tranquilidad, de puertas adentro ya advirtió este martes de que tardaría como mínimo una semana en restituir la normalidad.

En otras ocasiones en las que este mismo virus ha afectado a empresas españolas el plazo para revolver el problema ha sido del doble o incluso del triple.

El SEPE avisó el martes a sus trabajadores de que sólo encendieran los equipos el tiempo mínimo indispensable para comprobar si estaban o no infectados, ya que mantenerlos activos supone un riesgo de fuga de datos.

Por esta razón, el hecho de que el virus no haya entrado en la Seguridad Social supone que todos los datos que maneja esta institución están a salvo y no pueden ser secuestrados por el virus, un riesgo que sí corren los datos de empresas y trabajadores que están en manos del SEPE.