Economía

La startup española que busca revolucionar la energía eólica

Vortex trabaja en una patente para fabricar los primeros aerogeneradores sin palas

Un aerogenerador de Vortex.
Un aerogenerador de Vortex.

David Lláñez y Raúl Martín son dos ingenieros de Ávila. Ambos estudiaron en Valladolid, el primero la rama electrónica y el segundo la industrial. En 2012 vieron el famoso vídeo del puente Tacoma Narrow, que terminó derrumbándose por el fuerte viento. En el vídeo se puede ver cómo oscila antes de terminar de partirse, como si fuera de plástico. Ahí es cuando se les ocurrió la idea. "Ahí hay energía".

Los dos se plantearon cómo poder aprovechar esa fuerza del viento con un diseño revolucionario, que huyese de los típicos aerogeneradores con palas. Así nació Vortex Bladeless, una empresa española que pretende revolucionar el mercado de la energía eólica.

Lláñez y Martín, para poder emprender su proyecto, pusieron en marcha una campaña de crowdfunding. "El reto era conseguir 70.000 euros, y lo conseguimos". Después llegó la financiación privada. Primero desde la Fundación Repsol, y más tarde desde Europa, con los fondos del proyecto Horizonte 2020.

Tecnología

Su tecnología se basa en lo que se conoce como "resonancia aeroelástica". Aprovecha la energía eólica por medio del fenómeno de aparición de vórtices llamado Vortex Shedding. Básicamente, la eólica sin palas de Vortex consiste en un cilindro fijo vertical sobre una varilla elástica que se empotra en el suelo. El cilindro oscila en un rango de velocidad de viento, que posteriormente transforma la energía mecánica en electricidad mediante un alternador.

David Lláñez colocando uno de sus aerogeneradores.
David Lláñez colocando uno de sus aerogeneradores.

Para demostrar que su tecnología funciona hicieron una demostración de lo más simple: pusieron una botella de agua en un palo y la colocaron en un túnel del viento. "La idea gustó mucho y nos empezamos a reunir con muchas instituciones", explican desde el gabinete de comunicación. Entre otras, está el MIT de Boston o la propia Nasa, quienes se han interesado por el proyecto.

Por el momento no han comercializado el producto. "Nuestra idea es que estuviese listo para finales de este año o principios de 2020, pero estamos teniendo algunos problemas con las certificaciones". Y es que la actual legislación no está preparada para un producto como el de Vortex.

Beneficios

Una de las principales ventajas de los generadores Vortex es la reducción de coste asociada con la tecnología. "Hemos estimado que el coste global de producción de electricidad de nuestros aerogeneradores será más bajo que los convencionales, lo que permitirá un retorno de la inversión más rápido".

Esto permite pensar que se podría hacer un uso más eficiente de las materias primas, ya que no se requiere de un proceso de fabricación complejo para su construcción. Además la ausencia de palas también permite prescindir de los lubricantes para que estas giren.

Los aerogeneradores de Vortex ayudarían a liquidar dos grandes de las críticas que se le achacan a esta energía limpia: reduciría el impacto visual y no provocaría problemas a la población de aves. 

Características

Por ahora están trabajando en dos prototipos: el primero mediría un metro, perfecto para el consumo doméstico como hasta ahora lo son los paneles solares. El segundo mediría cerca de tres metros. "Tenemos mucha demanda del mundo rural, para que puedan funcionar pequeños dispositivos eléctricos.

El más grande de los prototipos pesará un máximo de 15 kilos, y tendrá una potencia de 100 vatios una vez industrializado.



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