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Marcos Sierra

Economía

Robots y renta básica universal, ¿por qué las grandes fortunas tecnológicas la apoyan?

En un futuro que ya es presente, los robots sustituirán a los humanos como fuerza laboral y será necesaria una compensación para cubrir las necesidades vitales del ciudadano y garantizar la supervivencia de las empresas

El primer robot que aprende solo a coger cosas
El primer robot que aprende solo a coger cosas Tom Buehler/CSAIL

Los de un lado advierten de que la renta básica universal es injusta, abono para vagos. Inasumible por lo que supone en términos de carga para las cuentas del Estado. Es más un problema que una solución. Los del otro bando dicen que es necesaria, imprescindible. Todo ser humano por el hecho de serlo ha de tener una serie de recursos para dignificar su existencia. Es la guerra de siempre. La izquierda, la derecha, y el reparto del dinero. Un clásico.

Rencillas entre humanos en las que los robots tienen mucho que decir. Pondrán a las partes en su sitio. Tratemos de no pensar en lo que sucede hoy. Miremos al futuro con perspectiva.

En las oficinas de antaño había cantinas donde hoy hay máquinas expendedoras de comidas y bebidas. Gran parte de las conversaciones con nuestro operador o suministrador energético se mantienen con máquinas. Ya no barremos el suelo porque lo hace la Roomba. Las plantas de fabricación de automóviles han reducido la contratación de personal humano en favor de robots. Taxistas y VTC se enzarzan en una guerra que acabará en pocos años con la llegada del coche autónomo. Interesante papeleta la que tendrá entonces la Seguridad Social.

Zuckeberg (Facebook), Musk (Tesla), Gates (Microsoft) o Bezos (Amazon), apuestan por la renta básica para compensar el impacto de la robotización

Ya hay empresarios que ven una salida a este problema en el establecimiento de una renta básica universal. El visionario Elon Musk, creador de Tesla, es uno de ellos, pero hay más. Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, también aboga por este sistema retributivo. Y Bill Gates, el fundador de Microsoft. Y también el hombre más rico del mundo, Jeff Bezos, propietario de Amazon.

No es izquierda o derecha. Es adelante. Es la frase con la que Enrique Dans, profesor de Sistemas de Información en el Instituto de Empresa, se refiere a la cuestión cuando le interpelo al respecto de la renta básica universal. La frase no es suya, pero a mí me la ha descubierto él, y le veo sentido.

¿Cómo pagar la renta básica?

Los robots generan riqueza a las empresas. Es esa riqueza la que pagaría la renta básica. Pensemos. Si hay un robot en lugar de un humano, y ese robot sólo necesita energía para sobrevivir, ¿por qué no traspasar a las personas parte del beneficio económico que genera?

La decisión de sustituir personal humano por máquinas la toman las empresas apoyadas en los avances tecnológicos. Muchos empresarios, cada vez más, son conscientes de que sin dinero en el bolsillo no hay cliente posible. Por eso ven razonable la medida. Además, el robot ofrece ventajas como fuerza laboral respecto a un humano: no se cansa, no se queja, no pide aumento de sueldo, no se pone malo, no hay que pagar seguridad social por él y puede trabajar las 24 horas del día. Es más productivo. Genera más riqueza. ¿Por qué no ceder una parte de esa riqueza al humano que sustituye?

¿De qué cantidad hablamos?

Cuando se habla de renta básica no se establece una cifra concreta, pero en líneas generales sí aquella que permita a un ciudadano tener sus necesidades básicas cubiertas.

"Se trata de una cantidad que permita a las personas vivir sin holguras. Hay que replantearse en ese momento cuál es la naturaleza del trabajo. Realizar algo a cambio de dinero con el que adquirir otros bienes. Si los recursos vitales están garantizados entonces las personas trabajarán en algo que les estimule, que les guste, y no por la obligación que hoy en día existe. Los trabajos no deseados los harán los robots", explica Dans.

¿Impuesto al robot?

Hay quien estima que los empresarios deberían pagar un impuesto por los robots que posean en sus plantas de fabricación. Una vez más, la polémica está servida.

¿Qué es un robot? ¿Una moto es un robot? ¿Lo fue en su día una máquina de escribir? ¿Lo es toda una planta de máquinas de forma conjunta de una fábrica o lo son por separado? "Un impuesto al robot podría ser una carga fiscal inasumible para las empresas. Bastaría con que tributasen por lo que ingresen", explica Dans.

No tenemos una bola de cristal, no sabemos qué sucederá en el futuro. Pero el presente es el que sienta las bases de lo que viene. En la actualidad los esfuerzos por avanzar en el ámbito de la robótica y la Inteligencia Artificial son ímprobos, y anticipan lo que está por venir.

Taxistas y VTC se enzarzan en una guerra que acabará con la llegada del coche autónomo; interesante papeleta la que tendrá entonces la Seguridad Social

Si Bezos, Gates y Musk ven en la renta básica universal una solución al problema de la robotización, al menos habría que escucharles. Son visionarios, y por eso también millonarios. Además, no son parte interesada en esta decisión por motivos obvios -ellas pagarán el pato- pero al mismo tiempo son parte interesada en la decisión por motivos obvios -una sociedad empobrecida no genera negocio-.

En el momento en el que el debate está sobre la mesa es que hay razón por ambas partes. Tratemos de mirar hacia adelante en lugar de a izquierda o derecha. Tratemos de pensar en lo que nos mejorará como sociedad y especie. Ahí estará, sin duda, la respuesta más acertada. La solución al problema.

Disfruten del día. Relativicen el lunes. Están vivos y eso es una gran noticia. 

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