ANÁLISIS

El mercado laboral anticipa la desaceleración económica

Empleados en una oficina.
Empleados en una oficina. Europa Press

A pesar de que la Seguridad Social ha conseguido superar las cifras de afiliación media previas a la crisis económica, los datos del mercado laboral de junio advierten ya de la desaceleración económica que la clase política aún no ve. En junio, un mes habitualmente bueno para el mercado laboral por la estacionalidad, se han encendido algunas alarmas a tener en cuenta: crece menos el empleo que en el mismo mes de los últimos años; cae también menos el paro; y desciende también la contratación, tanto la indefinida como la temporal y crece aún más la precariedad. Da la sensación de que se está parando el motor del empleo.

La buena noticia es que la Seguridad Social ha recuperado el número de cotizantes medios anterior a la crisis y ha llegado a su máximo histórico. En junio alcanzó los 19.517.697 frente a los 19.493.050 de julio de 2017, cuando el sistema público de pensiones tocó techo. Un dato interesante es que el régimen general puro (excluidos los regímenes especiales integrados en 2012 del campo y el hogar), que proporciona al sistema más del 80% de los ingresos, tiene ahora casi 100.000 cotizantes menos que en julio de 2007. Pero hay 140.000 autónomos más, aunque sus cotizaciones bonificadas en su mayor parte no son destacables en términos de calidad contributiva. Sin embargo, la mala noticia es que, como consecuencia de la precariedad y la alta volatilidad en el empleo, todavía falta por reducir el paro en más de un millón de personas para conseguir las cifras previas a la crisis. Es decir, aumenta el empleo estadístico, pero no baja el paro en los mismos términos y sigue por encima de los tres millones.

La afiliación creció en junio en 75.584 personas respecto al mes anterior. Se trata de la cifra más baja desde 2015

Según los datos oficiales, la afiliación creció en junio en 75.584 personas respecto al mes anterior. Se trata de la cifra más baja desde 2015 ya que sólo hace un año el aumento era de 91.322; de 87.692 en junio de 2017; y de 98.432 en 2016. La desaceleración es evidente ya que en términos desestacionalizados, es decir, mirando la tendencia descontando los efectos del verano y el sol, el alza es de 32.732 cuando hace un año era de 49.260 y, por ejemplo, de 50.016 puestos en junio de 2017. El crecimiento interanual se reduce a 510.707 afiliados frente a los 573.885 del año anterior y de 672.835 de 2017. En tasa, el alza es del 2,69%, la más baja desde que la economía comenzó a crecer en 2014. Otra curiosidad es que el Gobierno no consigue reducir la alegalidad, a pesar de que se estaba trabajando en ello, del despido masivo en verano de profesores de colegios privados. En junio, salieron 54.423, unos 200 más que hace un año.

En todo caso, hay que tener en cuenta que estos datos podría ser peores si no hubiera coincidido el fin de semana en el fin de mes. Las cifras se han tomado hasta el día 28 (viernes), es decir, no incluyen las del día 30 que es cuando se acentúan los despidos.

Paro

En cuanto al paro, descendió en 63.805 personas. Pero, en la letra pequeña se ve que en junio de 2018 bajó en 89.968 personas. Es el peor registro desde 2009 (55.250) en este mes. La cifra total de desempleados se resiste a bajar de los tres millones. Lleva más de tres años en un vaivén permanente pero no consigue situarse por debajo de esta cifra psicológica. En términos desestacionalizados, que marca la tendencia, resulta que el paro sube en 8.986 personas. Si comparamos la cifra actual con el desempleo registrado en julio de 2007 (mes que tenía el récord de afiliación) sale que todavía hay que reducir en 1.045.348 parados y llega a 1.060.702 si tomamos el suelo histórico en julio de 2006 en pleno boom inmobiliario. Por si fuera poco, la reducción interanual es de 146.476 cuando hace un año el ritmo de caída era de 200.649 y, por ejemplo, de 404.243 en junio de 2017. Desde 2013, en la salida de la segunda recesión, no se producía un ritmo tan bajo. En tasa, el descenso es ahora del 4,63% frente al 5,97% del año pasado o del 10,73% en 2017.

Contrataciones

La principal novedad se produce, sin embargo, en las contrataciones. Bajan por primera vez en este mes desde 2013. Es decir, a pesar de la flexibilidad y de la precariedad laboral y salarial, en junio de este año se hicieron 47.000 contratos menos (2,27%) que hace un año (2.009.011 frente a 2.055.762) y 66.730 que hace un mes. Desde la salida de la crisis, año tras año, la contratación venía creciendo, pero ahora empieza a retroceder. Caen los temporales y se despeñan aún más los indefinidos porque muchas empresas empiezan a descontar ya que la situación económica, afectada por la inacción política y el juego de tronos y apoyos así como por la ausencia de reformas (desde 2015 no se ha adoptado media alguna), empieza otra nueva cuenta atrás.

De esos más de dos millones de contratos en el mes, sólo 174.159 fueron indefinidos, que representan sólo 8,7% del total de las contrataciones, con un descenso de 18.813 (casi un 10%) respecto a lo que sucedía hace un año (192.972) y 10.002 que hace un mes (5,43%). Es decir, en junio bajó el empleo nuevo tanto de forma mensual como anual. No sucedía desde 2013. Esta circunstancia se ha producido ya en tres de los cinco meses del año (febrero, abril y junio), pero en tasa anual repite ahora por quinto mes consecutivo al alza. De esos 174.159 contratos, sólo el 59% (103.531) se han formulado para tener jornada completa con un descenso del 96 (10.159 menos). Por tanto, se ha producido otro nuevo récord: el 41% de los contratos indefinidos de junio (70.628) sólo contemplan unas pocas horas de trabajo con una caída anual del 11% (8.654 menos). En cuanto a los temporales (1.834.852), registran su primera caída interanual desde hace seis años. Se han hecho casi 28.000 menos que en junio de 2018 (56.000 menos respecto al mes anterior).

Si hacemos la comparación de la contratación con la situación en julio de 2007, cuando la afiliación llegaba a la cota máxima, se percibe el deterioro actual del mercado laboral. En aquel momento, se hacían menos contratos en su conjunto (1,7 millones), pero había una mayor apuesta por el empleo indefinido. Se hicieron 180.481 fijos (más del 10% de los contratos totales). Hace 12 años, el 75% de los contratos contemplaban la jornada completa. Sin embargo, la cifra ahora es del 62%. Mientras, sólo 436.870 de los contratos (25%) se formulaban entonces a jornada a tiempo parcial y ahora se hacen 748.204 (38%). Además, sólo el 25% de los contratos fijos eran por unas horas y ahora llegan al 41%. De los temporales, el 24% eran a tiempo parcial en 2007 y ahora alcanzan el 37%. Lo que confirma la alta precariedad.

Todo ello lleva a que esos dos millones de contratos en junio de 2019 sólo han servido para emplear a 1,4 millones de personas registrado otro récord: se han hecho 1,40 por trabajador. Más de una cuarta parte suelen ser de menos de una semana de duración y al menos el 60% de la afiliación creada desaparece en los próximos dos meses. Y no hay indicios de que hay pronto un nuevo Gobierno.

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