grandes fortunas

Juan Luis Gomez-Trenor, el millonario que salvó a la planta de Coca-Cola en Valencia

Los que fueron sus empleados hablan maravillas de su carácter y talante negociador

Gómez-Trenor dejó de estar en el día de la compañía hace poco
Gómez-Trenor dejó de estar en el día de la compañía hace poco

Este lunes se ha comunicado la muerte de Juan Luis Gómez-Trenor Fos, a los 90 años. Este empresario proveniente de rica familia valenciana consiguió la concesión para vender Coca-Cola y sus otros productos en Levante y Andalucía gracias a sus buenas relaciones con el régimen franquista y al abolengo de su familia ligada con la nobleza.

Pero a diferencia de otros, Gómez-Trenor ha concitado palabras elogiosas de los trabajadores de Colebega, la planta valenciana de Coca-Cola que fundó y a la que acudió casi diariamente (primero en El Cabanyal y luego en Quart de Poblet) durante muchas décadas. "Venía a su despacho día a día en invierno y en verano, sólo cuando la enfermedad le superó dejó de hacerlo", ha dicho a este diario Emilio Vergara, responsable del comité de empresa de Colebega por UGT. Por su parte, desde Comisiones Obreras se indica que "siempre nos atendió y casi siempre nos dio la razón en las peticiones. Nada que ver con la gente de ahora, que ha venido a saco, que no nos conocen de nada ni quieren y para los que somos como números", ha dicho Jesús Mateo, responsable de CCOO.

"Una de las pocas personas en Europa que telefoneaba a Atlanta y Atlanta contestaba"

En la factoría incluso tiene mucho raigambre la idea de que fue el propio Gómez-Trenor quien se opuso de forma personal al cierre de la factoría de Valencia, consiguiendo así revertir los planes originales de Coca-Cola, que pasaban por la desaparición de esa factoría, y quien sabe si condenando a Fuenlabrada con ello. Pero Gómez-Trenor tenía algo que los dueños de Cobega, la factoría madrileña, no tenían: una parte importantísima de las acciones de la empresa, y el privilegio de ser el mayor accionista individual de la embotelladora en España (Coca-Cola Iberian Partners) por encima de la familia Daurella, que ostenta sus acciones a través de vehículos de inversión. Aún hoy en día, diluido su capital con la integración de varias embotelladoras europeas -en una operación con la que Coca-Cola retoma el poder de la operadora española- Gómez Trenor sigue ostentando el 8,5% de la sociedad. Una gestión que heredará uno de sus sobrinos, pues ha muerto soltero y sin hijos.

En su empresa todo el mundo asegura que por otra parte Gómez-Trenor tuvo que tragar con el cierre de Alicante, una factoría que se había construido para abastecer el potente mercado turístico de la Costa Blanca y a cuyos trabajadores se les dio la opción de mantener su puesto de trabajo en la ciudad del Turia (como a algunos en Fuenlabrada).

Una Valencia pujante

La factoría de Quart de Poblet es ahora una de las principales surtidoras del mercado de Coca-Cola en Madrid y la zona centro del país. Por ello, la factoría ha montado 6 líneas nuevas y ya tiene la misma capacidad de producción que Barcelona y Sevilla, las otras dos grandes fábricas españolas. "Hemos aumentado un 40% la producción y, con camiones lanzadera desde Picassent, se está surtiendo el mercado de Madrid. También lo hace Sevilla, en realidad depende del producto, pero entre Barcelona, Sevilla y Valencia estamos abasteciendo Madrid".

Jesús llegó a tratar con él en persona en varias ocasiones: "Tuve 3 reuniones con él y lo recuerdo como alguien muy educado. Si no te podía decir algo te decía que no te podía contestar a eso pero no se iba por las ramas. Cuando acudíamos a él normalmente no acudíamos con cualquier tontería". Gómez Trenor era un empresario a la antigua usanza, además con acciones en la matriz de Atlanta: "Era de los pocos en Europa que podía coger el teléfono y llamar a Atlanta y Atlanta contestaba".

Tal era la veneración de los trabajadores por el viejo empresario que incluso algunos temen que la situación no continúe así tras su muerte.

Además de la propia Coca-Cola, Gómez Trenor tenía un imperio valorado en más de 2.000 millones de euros. Controlaba Frusa, la empresa que hacía el jarabe de frutas para las bebidas de Coca-Cola y que vendió a su cliente el año pasado. También adquirió parte de la embotelladora andaluza a los Mora-Figueroa Domecq. Las concesiones de Coca-Cola cayeron en los 50 como del cielo a los acólitos al franquismo pero de todos ellos Gómez-Trenor ha sido posiblemente uno de los empresarios más despiertos.



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